El Gobierno tumba el proyecto para limpiar el Cordobilla por su impacto en la flora y la fauna

Pantano de Cordobilla.

El pantano de Cordobilla es prácticamente un embalse de fango. Colmatado desde hace años, su defectuoso diseño y su peor ejecución lo han hecho casi inútil para su función original de dotar de agua a los regadíos y energía eléctrica a la zona. Pero por otro lado, estas condiciones han servido para que el área se consolide como un importante foco de biodiversidad. Y ha sido esta riqueza en flora y fauna la que ha tumbado el proyecto de obras que ha diseñado la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y que buscaba recuperar la zona para la explotación agrícola y energética. Un proyecto que no ha superado la declaración de impacto ambiental de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente -dependiente del Ministerio de Agricultura- que concluye que las obras pueden "producir impactos adversos significativos".

El informe publicado por el BOE critica que el diseño del proyecto responda fundamentalmente a la necesidad de garantizar los usos hidroeléctrico y de regadío, pero no incluya objetivos y actuaciones que también permitan asegurar en el tiempo el mantenimiento en el embalse de un mosaico de diferentes tipos de hábitats adecuado para las diferentes especies que habitan el área. En especial, el documento subraya "la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), cuya propia conservación se encuentra a medio y largo plazo tan comprometidos por el intenso proceso de colmatación como lo están los usos de regadío e hidroeléctrico".

Construido en 1953, con una superficie de 313 hectáreas y una ccapacidad inicial de 34 hectómetros cúbicos, la CHG pretende realizar en el pantano de Cordobilla es redirigir el caudal del río Genil por la margen derecha del embalse a través de un canal excavado en el sedimento. Los técnicos esperan que ese nuevo cauce se estabilice en el tiempo y así poder mantener los usos del embalse, disminuyendo los costes de explotación y mantenimiento de los grupos de bombeo que ahora necesita, además de recuperar su potencial agrícola y energético.

En su informe,la Secretaría de Estado es muy dura al destacar que en el proyecto de la CHG "no consta que se haya contado con el criterio del órgano autonómico gestor de esta ZEPA para la selección de alternativa y el diseño [del proyecto]". Tampoco se ha determinado "cuál será a medio y largo plazo la evolución del mosaico de hábitats una vez que se abra el canal proyectado por la margen derecha y se colmate el actual canal de la margen izquierda, ni se ha comparado su probable evolución en caso de no realizarse el proyecto".

Es más, para el Gobierno, "resulta previsible que la diversidad de nichos ecológicos en las partes de la ZEPA que normalmente se verán privadas de flujo se reducirá mucho, por acabar completamente colmatadas a medio plazo, salvo que se incluyan en el proyecto medidas de diseño y de funcionamiento adecuadas al mantenimiento de una diversidad de ambientes".

Todo ello arroja, según la Secretaría de Estado, "incertidumbre sobre la forma en que se podrán cumplir en el futuro varios de los objetivos establecidos para esta ZEPA en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de las Zonas Húmedas del Sur de Córdoba, tales como mantener o en su caso restablecer el estado de conservación favorable de las poblaciones de fauna y flora con especial atención a las especies de interés comunitario, amenazadas o de especial interés para el espacio, y en particular la malvasía cabeciblanca y la focha moruna; y mantener la vegetación en un buen estado de conservación".

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