La familia de Soledad Donoso exige a la Audiencia que se pronuncie sobre el caso

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La hermana y la madre de la joven asesinada hace 22 años  avisan de que, pase lo que pase, seguirán reclamando justicia

“Cueste lo que cueste, nosotros vamos a seguir reclamando justicia”. Así lo manifestaron esta mañana, a las puertas del Palacio de Justicia, la hermana y la madre de Soledad Donoso, asesinada hace 22 años, y cuyo caso, después de reabrirse, corre el peligro de volver a archivarse tras las investigaciones desarrolladas por el juzgado de Instrucción 7 sobre las que ahora debe pronunciarse la Audiencia Provincial.

A la convocatoria de la familia Donoso acudieron unas 70 personas que, con fotos de la fallecida y bajo la leyenda “Yo también soy Sole” reclamaron a los responsables de la Audiencia que mantenga las investigaciones que señalan a un antiguo novio de la víctima que, según ha reiterado hoy su hermana, “mantenía una relación de amor-odio” que desembocó en amenazas y malos tratos.

“Durante todo este tiempo les hemos dado pistas, hemos trabajado para localizar el coche, y señalar a un sospechoso que hemos ratificado con testigos. No entendemos el archivo provisional que propone el juzgado, pero lo que ahora pedimos es que la Audiencia se pronuncie de una vez por todas”, indicó María del Mar Donoso, hermana de la fallecida que considera que, con las pruebas aportadas el único sospechoso del crimen debía de ser juzgado.

Los restos de Soledad aparecieron el 14 de octubre de 1992 en la orilla del Guadalquivir a su paso por Córdoba. No se sabía nada de ella desde hacía 14 días. Había salido de casa de sus padres, donde vivía, en la plaza de San Pedro para ir a su trabajo en una pizzería de la avenida Barcelona. El cadáver de la muchacha de 18 años se encontraba en muy mal estado, desmembrado y descompuesto, posiblemente por la acción de las alimañas y las fuertes lluvias que cayeron ese mes sobre la ciudad.

A pesar de que los estudios actuales han sido taxativos, hace 20 años no se llegó a saber si las heridas habían sido producidas por mordeduras de animales o por otros factores. Tampoco su autopsia arrojó pistas. Y durante años siguió sin saberse a ciencia cierta qué le ocurrió a Donoso ni cómo murió. La madre y hermanos de Soledad siempre se quejaron de la investigación policial realizada entonces, fue muy laxa y llena de lagunas. La familia está convencida de que la persona de la que siempre sospecharon y hoy está imputado, fue el verdugo de Soledad.

La clave del caso podría estar a hora está en la búsqueda del propietario de un Volkswagen Golf GTI rojo, posiblemente modelo de 1991. Ese es el eslabón que los investigadores que trabajan para la familia consideran que falta para resolver un crimen. Creen que el presunto asesino pudo llevar a la joven en ese coche hasta el Arenal alto, una zona a orillas del Guadalquivir, donde se encontró su cadáver. Los investigadores privados están prácticamente seguros de que el joven que conducía el coche y que pudo asesinar a Soledad no era el propietario del coche. Por eso, esperan que a través de los medios de comunicación alguien haga memoria y recuerde si hace 20 años prestó o perdió de vista un coche de las mismas características.

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