Escuela de músicos: un guitarrista nace y se hace

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Curro Rumbao, profesor de guitarra en la Escuela de músicos el Gato, y uno de sus alumnos describen las particularidades en el aprendizaje de la guitarra

En la calle Alfaros se alza la Escuela de Músicos el Gato, con más de quince años de formación de guitarristas. Curro Rumbao (Córdoba, 1982), cantautor, guitarrista y uno de los docentes de la escuela, relata su experiencia como profesor y describe algunos detalles del proceso de aprendizaje del instrumento.

“Llevo más de diez años enseñando a tocar la guitarra. Normalmente, lo primero que busca aprender el alumno son los distintos acordes y las melodías. Otros, en cambio, llegan porque son aficionados de los Beatles y quieren aprender a tocar sus canciones”, cuenta Rumbao. “El proceso una vez dentro de la escuela cambia muchísimo. La gente descubre algo artístico que le despierta sus inquietudes, incluso algunos se van haciendo su propia banda de música, comienzan a componer canciones y ellos mismos notan su evolución con la guitarra”, continúa.

El profesor destaca como elemento base la dedicación de dos o tres horas diarias de media a todo aquel alumno primerizo, “el tiempo que cada uno tarda en aprender es relativo; si bien el elemento fundamental es la dedicación de tiempo al instrumento. Un alumno nuevo puede aprender a tocar la guitarra en solo unos días si dedica estas horas, no obstante otros tardan mucho más”.

Asimismo, respecto al incremento experimentado por las escuelas de música en los últimos tiempos, Rumbao ha señalado que “cada vez hay más alumnos que buscan tocar la guitarra; la Escuela mantiene una continua actividad. Hay un continuo reciclaje de alumnos, se van unos y llegan otros inmediatamente. A veces los alumnos entran desde muchos niveles distintos, no solo desde el primer nivel”.

Como anécdota, desde su visión como docente, Rumbao relata algunos casos curiosos que le suceden dentro de las aulas: “Hay niños pequeños que vienen a la Escuela porque quieren tocar las canciones de sus equipos de futbol o de sus videojuegos. Últimamente, además, la gente se focaliza más en los videos de Youtube para aprender canciones”, comenta el guitarrista.

Por otra parte, Eugenio Vila, alumno de guitarra de veinte años de edad, cuenta su experiencia en el dominio del instrumento: “En mi familia siempre ha habido pasión por la música. Llevo tocando la guitarra desde los trece. Entré ya a mitad de este curso y he mejorado mucho en el conocimiento teórico de la guitarra. Lo que más me costó fue el apartado de composición, por toda la teoría básica que yo desconocía hasta entonces: en qué modo va cada acorde, los tonos de la canción, etc. En cambio, con lo que más disfruté fue aprendiendo las escalas, las cuales desconocía hasta entonces y es en lo que más hincapié hemos hecho hasta ahora Curro y yo”, cuenta el alumno.

Vila también ha querido precisar cómo en el proceso de aprendizaje se intenta conjugar la técnica con un espacio abierto para la improvisación: “por ejemplo, Curro me pide que intente sacarme esta o tal canción de oído de vez en cuando y luego la trabajamos juntos y la mejoramos. Mientras se aprenden los acordes y las escalas, vas aprendiendo y tocando canciones”, explica el joven. Para Vila, quien “querría vivir de la música en plan general a largo plazo, empezar algo por mí mismo como guitarra solista”, los modelos de guitarristas o grupos a la hora de buscar inspiración son variopintos, desde Iron Maiden hasta los cantautores Carlos Choeun y Joaquín Sabina.

Rumbao ha destacado de su alumno el gran sentido natural que este posee para la música, “pese a no tener bases de teoría; aquí le hemos aportado esas bases. Se trata de mejorar la cualidad natural que él ya tenía. Le hemos explicado más escalas, más recursos para tocar la guitarra, y luego le pido dejarse llevar. Los profesores también aprenden así de los alumnos”, ha explicado. Por último, respecto a las cualidades que debe cumplir todo “buen guitarrista”, Rumbao comenta sonriendo: “Yo todavía estoy intentando aprender eso. Paciencia, disciplina y dedicación, repetidamente. Es muy importante, también, las ganas de aprender de otros estilos, incluso aunque no nos gusten”.

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