La defensa de los chinos acusados de extorsión dice que “venían de turismo”

.
El fiscal reclama 12 años y medio para cada uno de los dos acusados que, según el escrito de su abogado, niegan todos los hechos, aseguran que no hay pruebas contra ellos y que todo fue fruto de una fatal coincidencia

¿Casualidad, mala suerte o pura extorsión? Esto es lo que tendrá que determinar el jurado popular que desde ayer juzga a dos ciudadanos chinos a los que se acusa de sendos delitos de amenazas condicionales en la persona de otros dos compatriotas a los que supuestamente exigieron, durante meses, el pago de 10.000 euros con graves amenazas en caso de no satisfacer sus pretensiones. Para el Ministerio Fiscal, el caso está claro: los dos acusados, hombre y mujer, son los responsables de este delito, como lo prueba el hecho de que uno de ellos, el varón, acudiera en la fecha y hora acordadas con los chantajistas para hacer efectivo el pago. Por parte de la defensa la cosa cambia y todo es fruto de una terrible casualidad, en especial en el caso de la mujer, “estaban en el momento equivocado y en el lugar equivocado. No hay más”.

En la primera jornada de la vista oral, que comenzó ayer, estaba prevista la declaración de los dos acusados, pero finalmente no se produjo por una sucesión de retrasos. Primero para conformar el jurado, después se presentó la Policía Nacional para tomarle las huellas al acusado, a fin de evitar que se suplantara su identidad, después el traductor que debía acompañarles desapareció de los pasillos y hubo que llamarle para que volviera. El resultado final: toda la mañana para oír los alegatos iniciales de las partes.

En sus respectivos escritos, Ministerio Fiscal y defensa expusieron al jurado sus divergentes puntos de vista sobre el caso. Desde la Fiscalía se insiste en los hechos y se alude a que previamente a estas amenazas, las víctimas sufrieron un robo en su vivienda, donde los ataron y los amordazaron y, posteriormente un asalto en su establecimiento, un restaurante en la zona de Arroyo del Moro. Luego vieneron las amenazas, las llamadas y la cita con los chantajistas que se concretó a finales de febrero de 2012, justo en el momento en el que el acusado entró por la puerta del restaurante y fue detenido poco después por la Policía, que tenía desde hacía semanas pinchado el teléfono de la víctima. Acerca de la acusada, el fiscal señala que fue arrestada poco después cuando trataba de deshacerse de la ropa que llevaba puesta.

La defensa aseguró ayer al jurado que “este juicio va a ser muy fácil de ganar”. Primero porque no hay una sola prueba que relacione a sus clientes con las llamadas amenazantes, después porque en el acto del juicio la acusación no se ha pedido prueba pericial alguna que desmonte la presunción de inocencia de sus clientes y tercero porque todo se debe a una desagradable casualidad para sus representados. “Mis clientes llegaron a Córdoba el día de los hechos para hacer turismo. Vieron desde Madrid en AVE, pasearon por la zona de Arroyo del Moro y el Vial y buscaban un hotel en el que alojarse, al ver que había un restaurante de un compatriota, él entró para preguntar por lugares para alojarse y al salir fue detenido”, relató. “En el caso de ella, se quedó en la calle porque estaba tratando de localizar una cámara que habían perdido. Estaba en el momento y en el lugar equivocados. No hay más”, indicó.

Con todo esto, hoy se espera que declaren los dos acusados y las dos víctimas de este presunto caso de extorsión. Posteriormente lo harán los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que durante tres meses se encargaron de la investigación, coordinada entre Córdoba y Madrid. El fiscal reclama 12 años y medio para cada uno de los acusados por sendos delitos de amenazas condicionales, mientras que la defensa la libre absolución. El jurado será el encargado de emitir veredicto.

Etiquetas
stats