Cita única con Jesús de la Humildad y Paciencia

Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, en su Vía Crucis de 2017 | TONI BLANCO

Especial es este martes para la hermandad de la Paz y Esperanza. La corporación del Miércoles Santo continúa el camino hacia la coronación pontificia de su titular, que ha de tener lugar en 2020, y empieza a vislumbrar su nueva casa de hermandad. Pero no son los únicos hechos que vive con intensidad, pues celebra el 75 aniversario de la bendición de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia. Una efeméride que va a conmemorar, sin ir más lejos, en la recta final de la Cuaresma. Lo va a hacer en el marco del tradicional Vía Crucis que realiza con la imagen que tallara Juan Martínez Cerrillo. En concreto, la cofradía visita la iglesia de la Merced, donde va a tener lugar la interpretación de un Réquiem Piadoso dedicado al Señor.

Fue el 25 de enero de 1943 cuando Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia fue bendecido por fray Jesús de Pedro Abad. Tres cuartos de siglo han transcurrido ya por tanto desde aquel momento. Un motivo por el cual el Vía Crucis presidido por el Señor por las calles de la feligresía de Capuchinos toma un carácter diferente en esta ocasión. Como punto de partida, lógicamente, tiene la hermandad de la Paz la plaza en la que se levanta su sede, la iglesia conventual del Santo Ángel. Desde aquí va a partir su cortejo a las 19:30 para encaminarse a la iglesia de la Merced, aunque no lo va a hacer de manera directa.

La corporación del Miércoles Santo recorre de nuevo la zona céntrica de la ciudad antes de acudir al mencionado templo. Tras dejar atrás la sempiterna estampa del Cristo de los Desagravios y Misericordia, de los Faroles popularmente, el cortejo va a transitar por Conde de Torres Cabrera, San Zoilo, plaza de San Miguel y Ramírez de Arellano. De esta forma, sus pasos hasta la iglesia de la Merced se van a dar en tramo final por Osario y la plaza de Colón. A su llegada al templo está fijado a las 20:45 el comienzo del Réquiem Piadoso en honor a Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia.

Esta pieza está compuesta por Manuel Pérez Rodríguez con motivo del 75 aniversario de la bendición del Señor. La interpretación va a correr a cargo de la Joven Orquesta del Conservatorio Profesional Músico Ziryab, bajo la dirección del propio autor, y del Coro de Ópera de Córdoba, con José María Luque Jurado al frente. Además, tiene el Réquiem Piadoso la narración de la pregonera de la Semana Santa, la periodista y hermana de la corporación de Capuchinos, María José Sánchez Ruiz. Del mismo modo, van a participar la soprano Ana Gallego Noche y el barítono Ángel Tomás Pérez Cruceira.

Nueve partes tiene el Réquiem, que arranca con Introito / Réquiem con interpretación del coro, el barítono, la soprano, sección de metales y la orquesta. A continuación se desarrolla con Kyrie (coro y orquesta), Absolve Domine (soprano, barítono y orquesta), Hostias (coro, soprano y orquesta), Sanctus / Benedictus (coro, soprano, barítono y orquesta) y Agnus Dei (coro, soprano, barítono y orquesta). La pieza prosigue después con Pie Jesu (coro y orquesta), Lacrimosa (barítono y orquesta) y, finalmente, Lux Aeterna (coro, soprano, barítono, metales y orquesta).

Tras la interpretación de la pieza dedicada a Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, el Señor y el cortejo que le precede inicia su camino de vuelta a la iglesia conventual del Santo Ángel (Capuchinos). El regreso se va a realizar de manera sencilla, pero con el atractivo de atravesar los Jardines de Colón. Después de salir de estos, la hermandad únicamente ha de continuar por Conde de Torres Cabrera para volver a la plaza de Capuchinos.

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