Carreto, el último superviviente de una Córdoba que ya no existe

Luis Carreto, junto al presidente de la Cámara de Comercio | MADERO CUBERO
El presidente de la patronal cordobesa da un paso atrás después de su quinto mandato al frente de CECO, un cargo que asumió en 1997

El abogado Carmelo Casaño fue el que habló de Miguelato: el periodo en que Miguel Castillejo Gorráiz estuvo al frente de Cajasur, entre 1977 y 2005. Fue una época que ya no existe y en la que algunos de sus protagonistas han llegado en los cargos que ocupaban entonces hasta nuestros días. El último de ellos, de esa Córdoba que parecía eterna, acaba de dar un paso atrás.

Luis Carreto Calvo, de 72 años, apura este mes su quinto mandato al frente de la patronal cordobesa, la Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO). Carreto ha estado al frente de CECO desde 1997. Ha conocido, desde su cargo, a cinco alcaldes (Rafael Merino, Rosa Aguilar, Andrés Ocaña, José Antonio Nieto e Isabel Ambrosio), a tres presidentes de la Junta (Chaves, Griñán y Susana Díaz) y a cinco presidentes de la Diputación (José Mellado, Matías González, Francisco Pulido, María Luisa Ceballos y Antonio Ruiz). También ha visto cómo Cajasur ha pasado de ser una caja de ahorros todopoderosa a una entidad intervenida por el Banco de España y posterior comprada por el BBK, hoy Kutxabank. Y hasta la caída del que también parecía eterno presidente de la Federación de Peñas, Francisco Castillero.

Tras casi dos décadas al frente de los empresarios cordobeses, Carreto da un paso atrás y pasa a la jubilación. En principio, al frente de CECO le sucederá el que hasta ahora ha sido su mano derecha, Antonio Díaz Córdoba. En los últimos 18 años, desde CECO, Carreto ha visto cómo la patronal alcanzaba cotas de poder inimaginadas y cómo sufría lo peor de la crisis, que a punto ha estado de arrastrar también a la organización.

Bajo su mandato, CECO ha pasado de ocupar un histórico edificio del Bulevar del Gran Capitán a uno en propiedad cerca del Vial Norte. De agrupar a casi todas las grandes empresas locales, a ver cómo muchas entraban en concurso de acreedores y desaparecían. Y de estar, también, siempre en la picota mediática.

Carreto es autor de grandes frases. Una de las más recordadas es aquella con la que bautizó al empresario, otro de los protagonistas de aquella Córdoba del Miguelato, Rafael Gómez Sánchez, del que dijo que era “el hombre que corre más que los papeles”, en referencia a las múltiples sanciones por construir sin permiso que le acosaban.

Pero también ha sido un presidente de la patronal atípico, que ha tenido más sintonía cuando en el Ayuntamiento de Córdoba ha gobernado la izquierda que cuando lo ha hecho la derecha. Sonados han sido sus desencuentros con el exalcalde de Córdoba, José Antonio Nieto (PP). Y evidente su buena relación con la exregidora y actual consejera de Cultura, Rosa Aguilar.

Escritor (ha publicado tres libros), Carreto también fue constructor. A través de una pequeña empresa, Luis Carreto SL, dedicada a la construcción dio el salto a la presidencia de la patronal, donde se ha eternizado en un cargo muy político.

Su salida de la pole position de los puestos de mando de la patronal cierra una etapa en Córdoba, la previa al estallido de la burbuja inmobiliaria, una ciudad que una década después es absolutamente irreconocible. Nada es como les contamos. Al menos, ninguno de los responsables de la ciudad de finales de los noventa y principios del siglo XXI están donde un día estuvieron.

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