La Audiencia Nacional valora en 102 millones el alijo de hachís de la Torrecilla

El hachís, apilado en la nave industrial de la Torrecilla en el que fue localizado. | MADERO CUBERO
El juez Eloy Castro procesa a los siete 'narcos' que montaron una red de transporte entre Marruecos y España con sede en Córdoba; el cabecilla está en busca y captura

67 toneladas de hachís con un valor de mercado de 102 millones de euros. El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ha dictado un auto de procesamiento contra la red de narcotraficantes que está acusada de ser la propietaria del que hasta la fecha está considerado como el mayor alijo de hachís interceptado por la Policía Nacional en España en toda su historia. El propio juez reconoce en su auto la "notorísima" cantidad de droga interceptada por la Policía Nacional durante la primavera de 2013 en naves industriales del polígono de la Torrecilla e impone a las siete personas que formaban parte de la organización criminal que los transportaba fianzas que suman los 500 millones de euros.

Según han detallado fuentes judiciales, el auto del juez Eloy Velasco acusa a siete personas de formar parte de una red de narcotraficantes que llegó a diseñar una auténtica flota de transporte de hachís entre Marruecos y España con sede en Córdoba. Seis de los acusados han sido arrestados, pero el cabecilla, José Luis Herrera, está en busca y captura. Los otros seis fueron arrestados en mayo, días después de que se descubriera que en la Torrecilla se guardaba una cantidad de hachís astronómica.

El hallazgo de la droga fue casual. Los agentes acudieron hasta una nave industrial alertados por que se estaba produciendo una agresión. Al parecer, otros narcos estaban intentando robar la droga. Pero no lo lograron. Los primeros la custodiaban con fuertes medidas de seguridad, como la colocación de grandes bloques de hormigón que bloqueaban las puertas. La denuncia de estas agresiones llevó a la Policía hasta una nave de la Torrecilla. Allí se descubrió un primer alijo. Posteriormente, y en días sucesivos, se produjeron hasta cuatro hallazgos más (otros dos en Córdoba, uno en Sevilla y un cuarto en Granada, donde sólo se interceptó documentación) que permitió elevar la cifra de hachís intervenido hasta las 67 toneladas, la mayor intervención de droga en la historia de España.

La droga ha tenido que ser destruida por fases, debido a su enorme volumen. Sin embargo, se han guardado muestras de la misma para el futuro juicio.

Ahora el juez Eloy Velasco pretende sentar a la red en el banquillo y por eso los procesa, como presuntos autores de delitos de tráfico de drogas, contra la salud pública y blanqueo de capitales. En su auto, el juez destaca cómo funcionaba la red y también cómo trataba de pasar desapercibida (cobrando el paro incluso) a pesar de sus elevadísimos ingresos.

Así, el magistrado asegura que la droga se transportaba en grandes camiones que simulaban importar fruta desde Marruecos (en una de las naves de la Torrecilla se detectó un camión cargado de melones). Los grandes paquetes de hachís se prensaban y sellaban con cera con el objetivo de que no pudiese ser detectada a través del olor. Así, los narcos lograron pasar la frontera en numerosas ocasiones. Una vez en Córdoba, distribuían el hachís por distintas naves industriales de la ciudad. También por Sevilla y Granada, donde querían trasladar su centro de operaciones.

Mientras, los narcos llevaban una vida aparentemente normal. Algunos, incluso, cobraban el paro y pensiones de invalidez a pesar del enorme dinero que generaban. De hecho, en su auto el juez detalla cómo uno de los narcotraficantes que estaba cobrando el paro y sin más ingresos que los del subsidio de desempleo le regaló a su hija estudiante un coche valorado en más de 35.000 euros. También asegura que su mujer fue detenida en una clínica de estética cuando estaba esperando para realizarse unas pruebas de una operación de pecho valorada en unos 4.000 euros.

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