¿Abrir internet o la puerta de un antiguo mercado de pueblo?

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FOTO Y VIDEO: MADERO CUBERO

La empresa cordobesa Frescum comienza a vender productos frescos desde MercaCórdoba a través de la web

Hipótesis: Usted es una persona con una mañana ajetreadísima, escasa de tiempo para nada. Pero usted es una persona a la que le gusta comer bien y, sobre todo, que lo que coma sea fresco y de la máxima calidad. Usted es la típica persona que daría lo que fuera por tener un par de horas libres, coger el carro de la compra y acercarse al mercado de su pueblo, a oler, a tocar y a sentir. A disfrutar de la gastronomía. Pero no puede. Insistimos: no tiene tiempo. No se preocupe, en Córdoba ya hay alguien que puede hacerlo por usted y, además, con todas las garantías.

Su nombre es Frescum. Si usted pincha en el hipervínculo que acabamos de adjuntarle entrará en su web. Ya está en el mercado. Sólo tiene que elegir lo que quiere comprar y llenar un carrito de la compra virtual. Carlos Pérez y Antonio Merino, los dos amigos de la infancia que han puesto en marcha esta iniciativa, se lo llevarán a su casa por la tarde si lo pide antes de las 9.00 de la mañana y vive en Córdoba. Si reside fuera de la ciudad, un mensajero llamará a su puerta al día siguiente, con el producto más fresco elegido por los mismos Carlos y Antonio en el mercado de mayoristas de MercaCórdoba o comprado directamente a agricultores cordobeses. Así funciona Frescum. Así es un día cualquiera en esta joven empresa cordobesa (nació en noviembre del año pasado) que ya cuenta con una cartera de clientes que es mucho mayor en Madrid y Barcelona que en la misma Córdoba.

Frescum ha revolucionado el mercado de mayoristas de MercaCórdoba. A su habitáculo han incorporado las últimas tecnologías, un estudio de fotografía (sí, las fotos que salen en su web son de los productos que usted luego se comerá) y una cocina. Una vez a la semana pasa por Frescum un chef, se cocina una receta con los productos que encuentra por allí y el personal de la empresa cuelga todo lo cocinado en su web. Así de fácil. Pero no es la única persona que pasa por allí. Elena Jiménez es una nutricionista al servicio de los clientes de esta firma. Cada consumidor puede rellenar un formulario que remite a la nutricionista. Ésta analiza los datos que recibe y fija un menú para toda una semana. Eso sí, con productos escogidos también por Frescum, que incluye en la cesta de la compra que por la tarde puede estar llamando a la puerta de tu casa.

Pero aunque todo parezca muy vegetal, Frescum no sólo vende fruta o verdura. Ha empezado a trabajar también con ibéricos de Los Pedroches, con mieles, con aceite de oliva, con patatas fritas, queso y, tachán tachán, un pack de gin tonics. “Lo mandamos todo. La ginebra, las especias, el cardamomo... Eso sí, el hielo ya te lo pones tú”, bromea Antonio Merino mientras atiende un pedido.

La apuesta por las nuevas tecnologías es absoluta. Frescum está abierto casi las 24 horas del día por su culpa y a Carlos y Antonio se le nota por los enormes madrugones que se pegan (a las 6.00 de la mañana ya están en Mercacórdoba). La firma tiene habilitado en su web un servicio de chat con el que se puede hablar en tiempo real con los propietarios. Pero si el cliente quiere mas información siempre puede tirar de la tradicional llamada telefónica, del Whatsapp (¡tienen habilitado un número!) o del skype. Así, se puede ver cómo se preparan los paquetes que se envían por la tarde.

Hay veces en que la idea más simple parece que ya la ha puesto en marcha alguien, pero no. Una empresa que vende productos frescos y con todas las garantías por internet es una de esas ideas que acaba de arrancar en Córdoba. Sin embargo, el sector está en auge fuera de España. Hoy, sólo el 2% de los alimentos se compran por internet. En Europa, esta cifra alcanza ya el 7%, mientras que en Reino Unido acaba de superar el 16%. Pero hay ejemplos aún más extremos y que en Frescum ya conocen. Los supermercados coreanos Tesko han habilitado una aplicación en el metro de Seúl por el que a través de un código QR los pasajeros, aburridos en cada trayecto, pueden ir haciendo la compra del día pasando sus teléfonos móviles por dispositivos instalados en las estaciones. Cuando llegan a casa tienen su comida esperando en la puerta.

En Córdoba, aún estamos lejos de ver eso. Pero de momento lo que sí se puede hacer ya es conectarse a internet y entrar, de otra manera, en el mercado más popular de la ciudad. Aún no se puede oler, ni sentir, ni tocar... pero todo se andará.

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