La ética es bella

La blanca Navidad suele causar un sinfín de alteraciones consumistas, excesos que chirrían cada vez más en nuestras sociedades angustiadas por el paro y la pobreza, pero también aviva la ética. La clave está en dar esquinazo a los diablotes despilfarradores y en su lugar escuchar al angelito solidario, que es un hábil embajador del comercio justo, de la moda ética, la artesanía y el comercio de proximidad y los productos social y ambientalmente responsables. Pero ¿lo tomamos como una ventolera, como el gesto que se utiliza para lavar una retahíla de culpas? ¿O apostamos en serio por un replanteamiento de nuestra forma de consumir?  

El Pepito Grillo del consumo ético puede cambiar muchas cosas. Hay quienes  se quedan en la compra ocasional y quienes lo van incorporando a decisiones y hábitos cotidianos, de manera que el vestido, el calzado o los enseres se compran para durar y se eligen entre otros, porque contribuyen a un mundo de relaciones justas entre los seres humanos y con el planeta. 

Imprescindibles en comercio justo son las tiendas Ideas  y ONG como Intermón Oxfam. La piña de Madagascar, los tes orgánicos, el cacao, resultan muy atepecibles. 

En moda ética existen pasarelas propias como las de Berlín y Barcelona, asociaciones y marcas como Slow Fashion Spain, Cus, Iou Proyect, Thinking Mu y Howl. Del resto de países europeos y de EEUU sobresalen Komodo, Good Society,

 Raven + Lily  y Toms. Y para niños, Disana y Kamaeleon.

Las joyas, por ejemplo un anillo de compromiso, también pueden estar fabricadas con el llamado oro verde -justo lo contrario a los diamantes de sangre- y cumplir unos requisitos que las acreditan como un producto ético y sostenible. Algunos ejemplos son las joyas sostenibles de Amalena, Cred, April Doubleday  y Arabel Lebrusan.

 Además, existen colgantes como los de The Giving Keys  que financian un proyecto de ayuda e inserción para personas sin hogar.

El sector de los productos para el baño tiene una larga tradición de apoyo al comercio al comercio justo y el respecto a los derechos de los animales. Junto a una marca pionera como The Body Shop, brilla Lush, que es líder en el empleo de frutas frescas y la no utilización de conservantes. 

Además, los perfumes respetuosos con el medio ambiente y libres sustancias artificiales ganan adeptos por días.

Junto a ello, la cooperación internacional está también presente en marcas de jabón como Hand in Hand, que colabora con la ONG Clean The World

Otra fórmula muy asentada en el mundo de la belleza es la solidaridad con causas como las del VIH-Sida y la prevención del cáncer de mama. Colecciones solidarias del lazo rosa como las de Opi y Estée Lauder y las barras de labios Viva Glam de Mac Cosmetics, de apoyo a quienes viven con el VIH-Sida, son un clásico. 

Por último, una buena idea, tras los maratones consumistas del Black Friday y del Cyber Monday, ha sido crear el martes solidario, el Giving Tuesday. Menos mal que el dios del marketing ha creado un día de donaciones masivas y para no escatimar sonrisas. 

La ética es bella. Y, sin duda, sabe mejor. 

Nota: Las menciones a marcas y productos no llevan aparejada ninguna contraprestación. 

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Publicado el
13 de diciembre de 2014 - 03:34 h
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