Cuando las barbas de tus vecinos veas pelar... ¡¡no te cambies las tuyas!!

No me cabe duda que las barbas que llevan actualmente algunos colgadas de sus caras son una especie de rebeldía en ellos. No obstante, también cabe pensar que, separadamente o al mismo tiempo, también puedan obedecer a una necesidad estética que les incline a verse cambiados, distintos, quizá más hombres duros y potentes, pero sanos y majos ellos. Aquí pienso en lo contrario que me han detallado muchos calvos y aquellos que prácticamente lo están, solo asomándole unos pelillos que apenas si se tienen en cuenta. En ambos casos, ellos me han dicho: "Nos da la impresión que a muchas mujeres las atraemos por tener la pelota como una bola de billar. No sabemos a otra cosa a lo que pueda obedecer, pero es así".

¡¡Diablos!!, me dije. Pero, luego…, pensando y pensando… lo sospeché claramente, a pesar de que ellos me lo dijeron como un misterio a descubrir, lo que hice. A su vez, nunca se atrevieron a decirlo en público o a sus amadas, quizá por recato o vergüenza… o por falta de no tener necesidad para decírselo a con sus parejas. Ellas ya lo habían descubierto de antemano, silenciándolo, claro, por esa recato inmerso el sentimiento femenino. Pero, ¿lo sospecháis vosotros a qué pueda ser debido? Adivinarlo, que no me atrevo, aunque me acuséis de remiso.

Y lo más curioso: En ambos casos ¡¡coinciden con la opinión de los calvetes!! ¿Cómo es posible si son contradictorios?

A este particular he hablado con determinadas mujeres y hombres gays, en estos por si su pareja hace de mujer. ¡¡Y me han confirmado mis sospechas en ambos casos!! Igual, igual que cuando hace años gustaban los peludos de pecho y el afeitado apurado en sus caras. Distinto, pero paralelo y con idénticas ``funciones´´.

Bueno…, pues qué bien y digno de tenerlo en cuenta, además de respetarlo. Veo que el pelo, esté en la cara o en la barba, sea abundante o desaparecido, incluso afeitado, cumple con el mismo menester: la atracción y el ``deseo´´ en la pareja. (¡¡Huy…!! Presiento que algo se me ha escapado)

Y pienso: Esto no ocurre en los barbilampiños, en esos en los que sus barbas son ralas y a modo judaico. Lo he preguntado a muchas y a muchos y siempre me han contestado de forma similar: "NO es la barba y el aspecto que con ella ofrezca. Es –soy- muy trabajador, sobrios ambos en el gasto,  y gana –gano- buenos dineros que traigo -trae- a casa… para ahorrar". Lo pensado: las medias tintas no son del todo buenas, por lo que al igual que las raídas barbas no gustan ni atraen. Es más, creo que hasta se les hace ascos.

Centremos el tema de hoy: estas barbas que ahora están de moda ¿no se asemejan a las de los yihadistas? Al margen de que el pelo le acompañe de igual forma o no. En ambos resulta, de cualquier manera, una rebeldía sentida, pero muy distinta en ambos casos. En nosotros por atraer, por deseos de cambiar, de lo que me alegro, más si las llevan arregladas y asépticas. Muy distinto es, como de la noche al cielo, en los primeros, porque las utilizan para el mal y para estar retrasados y, por si fuera poco, para retrasar a otros con sus miedos y crueldades demostrada en el tiempo.

Y aquí viene el asunto: Estos desalmados terroristas internacionales, al verse imitados físicamente por medio de sus barbas y alargado pelo descuidado ¡¡han recibido órdenes de sus mandatarios más feroces y desalmados: "Imitar a los infieles. Vestir y arreglaros como ellos para pasar desapercibidos y llevar a cabo vuestros ataques".

¡¡Qué ladinos, viles y traidores!! Son peores que…

Pues nada, nada, a seguirles la contra. Hay que dejarse las barbas y el pelo largo. Pero arreglado por manos expertas. De esta manera los barberos estarán ocupados. Y todos tan contentos y felices. A ver por dónde salen ahora lo barbudos criminales para sus fines. A nosotros nos sirve para cambiar y atraer. Lo que ellos no pretenden de forma alguna por no tener ilusiones, incluso para terminarlas en aquellos que no piensan igual y, por lo tanto, no respetan por carcas en ideas.

¡¡Un viva y aplausos por nuestra barbas!! Hay que alegrarse por cuantos han cambiado o pueden cambiar posteriormente nuestros hombres… por ser y hacer felices a quienes aman y han atraído con sus barbas o sus caras acrisoladas.

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2 de febrero de 2016 - 06:30 h