Que la política vuelva a ser aburrida, por favor

Un político dormido

Tras la victoria de Joe Biden en Estados Unidos, el New York Times tituló una de sus crónica que "la política volverá a ser aburrida". Y lo dijo como algo bueno, desde luego. Muchos analistas de las elecciones americanas han coincidido la tremenda paz que supone no despertarse con una alerta de Twitter con la última ocurrencia de Trump, casi siempre escrita en mayúsculas. Como hace años, los periódicos se llenan de crónicas sobre proyectos de leyes, negociaciones en el Congreso, normativas sobre esto o aquello, que realmente cambia la vida de la gente. Pero aburridas. Y constructivas.

España también necesita que la política vuelva a ser aburrida. Vivimos cada día en un momento histórico por esto o por lo otro. Cada partido lucha a calzón quitado por ocupar ese día los titulares del telediario, el trending topic, los enlaces en los grupos de Whatsapp. Y es agotador. Y nada constructivo.

La vida es compleja. Su organización, mucho más. Y el sistema político, bastante. Las redes sociales han podido democratizar muchos mensajes pero tal y como se están usando ahora han canibalizado la política y las relaciones sociales.

En Estados Unidos se lo tomaron en serio. En Cataluña parece que ya no tanto. Y en España siguen campando a sus anchas bulazos tremendos que no paran de polarizar a la sociedad.

Por el bien de todos la política tiene que volver a ser aburrida. No nos puede definir más lo que nos separa que lo que nos une. Nos va la democracia en ello.

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21 de febrero de 2021 - 06:30 h
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