Miedo y asco en La Vega

Ocurrió en la Vega del Guadalquivir. También extendieron sus garras por el Reino de Taifas o el desierto de Tabernas, por poner un ejemplo. El Reino de Taifas es una ruta que desde Sevilla, nos lleva a Huelva o Granada. El desierto de Tabernas podría estar en Almería, o ser el nuevo panorama de bares en Córdoba capital.

Pues bien, todas estas zonas fueron recorridas en su bólido por el exdirector general de Empleo, Javier Guerrero, y su chófer. Hacían kilómetros y más kilómetros al servicio de todos los andaluces. Parando a repostar. Buscando ERES. Haciendo ESES. Durante diez años. Con dinero público. Puteros y farloperos. Como en la novela de Hunter Thompson, el Señor Guerrero le diría a su conductor que, "como abogado, te aconsejo que busques un descapotable muy rápido con un cassette para música especial". Vivían el sueño andaluz, más que el sueño americano. Es la siesta-fiesta.

Regalan a primos y hermanos sobres de Nestcafé premiados con sueldos para toda la vida. La Unta de Andalucía. Crean empresas fantasma para poder pagar el hábito. Durante una década. Malversación de caudales públicos. Cocainómanos y asiduos de meretrices. ¿Se puede ser más malo?

El final de la historia es predecible y poco interesante. Son descubiertos y procesados. Quedan en el limbo de la Justicia, en una espera eterna hasta que paguen por sus fechorías.

En un trabajo audaz y sin precedentes por los miembros de Cordópolis, nos conseguimos hacer con las cassettes del coche. Alfonso Alba y Manuel J. Albert pasan a Juez Ravo el documento para su análisis, y el resultado es más que sorprendente.

En la guantera del coche, entre facturas de Scándalo y sospechosos paquetes blancos, descubrimos la discografía completa de Olivia Tremor Control, o las caras B y rarezas de The Wedding Present, o lo último de Teenagers Fun Club. Se trata de una selección exquisita. Pop en sus múltiples variantes. Sonidos delicados y estimulantes para acompañar todas sus tropelías y desenfreno. Ladrones de guante blanco y verde.

Garrulos y prepotentes que sabían paladear la elegancia en tres simples acordes y un estribillo. Ritmos sosegados y atemperados, en una vida destroyer que acabó haciendo kaputt.

Andaluces que se mantenían levantados gracias a las sustancias. Andalusians. All tomorrow´s parties.

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28 de abril de 2013 - 02:01 h
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