El Barça

Gironella definió al Barça como "una institución. Una especie de caja de ahorros de los ríos institucionales de Cataluña". Decir eso durante la dictadura franquista y que la televisión de la época lo recogiera es todo un síntoma de lo que siempre ha sido el club que se define como más que un club (por cierto, esa frase la acuñó quien fuera presidente de la entidad en los 60 Narcís de Carreras).

Hans Gamper pasó por Barcelona a finales del siglo XIX como escala para terminar en Fernando Poó (Guinea Ecuatorial), pero un tío suyo le persuadió para que permaneciera en Cataluña. Así, mientras trabajaba como administrador en la empresa pública de ferrocarriles se fijó en los chavales que jugaban a la pelota en la explanada aneja a su despacho. Puso un anuncio en una revista para que quien deseara jugar un partido de fútbol se presentara en la redacción de dicha gaceta a una hora determinada. Así nació el Football Club Barcelona. Era el año 1899. Su primer presidente no fue Gamper sino su compatriota Walter Wild.

En la Ciudadela jugaron sus primeros partidos, luego en la calle Muntaner. Vestían ya blaugranas –en recuerdo del FC Basilea tan suizo como Gamper- pero a base de dos grandes franjas en lugar de las actuales rayas. Ojo: sus pantalones, aunque ahora rechine a sus aficionados, fueron en principio blancos (hasta 1911).

Los comienzos fueron duros. En 1908 el club está a punto de fallecer porque apenas contaba con 38 socios, pero levantaron el vuelo y pronto se acostumbraron a ganar los culés (por cierto, lo de culé viene porque desde la calle Industria –uno de sus primeros campos- los paseantes sólo veían sus traseros colgando de las modestas gradas). Llegan los primeros grandes jugadores como el divino Zamora, el mago Samitier y el capitán Alcántara y en el 27 ya acumulaban siete copas.

En el 28 disputan ante la Real Sociedad la mítica final de Santander que fue cantada por Alberti en su ‘Oda a Platko’ ("Ni el mar/que frente a ti saltaba sin poder defenderte…"). La ganaron de forma épica, como la primera Liga española disputada en el 29, en la última jornada y al Madrid. No lo celebraron mucho porque entonces era considerado un torneo menor.

Los treinta fueron, como para todo el Estado, traumáticos para el Barça. Gamper se suicidó y su presidente Josep Sunyol –y militante de ERC- fue fusilado en el Guadarrama por el ejército sublevado. Tras la guerra y hasta el 53 al presidente del club lo elegía directamente el gobierno franquista. A pesar de todo, sigue cosechando éxitos en esa década: tres Ligas, cinco Copas del Generalísimo y cuatro Copas Eva Duarte (como la actual Supercopa) y jugadores como César, Basor, Ramallets, Suárez o Kubala deleitan al público de Les Corts. En el 57 se acaba de construir el Camp Nou y un año más tarde aterriza en Barcelona el gran Helenio Herrera.

Los sesenta no fueron buenos para el club. En el 61 perdieron la final de la Copa de Europa de los palos cuadrados de Berna ante el Benfica y, a pesar de las dos copas y dos copas de ferias, no se mitigó el pesar por las marchas de Luis Suárez y Helenio Herrera al Inter.

En el 73 el barcelonismo se estremece ante el fichaje del mejor jugador de su época: Johan Cruyff, que fue clave en la obtención de la Liga 73-74 (con un 0-5 al Madrid incluido).

Josep Lluís Núñez llega en el 78 con ángel, puesto que conquista la Recopa un año más tarde al Fortuna de Düsseldorf. Su momento más duro –acaso uno de los más duros de la historia del club- fue el secuestro de Quini por ETA en 1981. 25 días agónicos que mantuvieron en tensión a una plantilla que acabó desconcentrada y perdiendo una Liga.

Maradona rompe el mercado en el año del Mundial, pero su paso como culé no fue tan exitoso como se preveía. Una hepatitis y aquella salvaje entrada de Goikoetxea condicionaron un rendimiento que regaló grandes momentos a cuentagotas. Aún así, conquistó ese Barça otra Recopa (ante el Standard de Lieja y en su propio Camp Nou).

En el 85 una parada de Urruti a Mágico González le da la décima Liga al club y un año más tarde las no paradas del mismo arquero –o las de su adversario y colega Duckadam del Steaua- les privaron en Sevilla otra vez de ganar la Copa de Europa.

Con Cruyff en el banquillo arranca la auténtica época dorada del Barça. Antes de sentarse por primera vez a dirigir a su equipo dijo: "si queremos cambiar las cosas, hay que cambiar la historia". Y lo hizo. A partir del 88, con nombres como Zubizarreta, Bakero, Begiristain, Laudrup, Koeman, Stoichkov o Romario forjan un Dream Team de leyenda que conquista cuatro Ligas, la Recopa del 89 y, sobre todo, la Copa de Europa del 92 ante la Sampdoria con aquel zapatazo de Koeman. Antes de ese choque Cruyff les dijo únicamente a sus pupilos: "salid al campo y disfrutad".

Van Gaal también creó escuela –dos ligas- y otro holandés, Rijkaard, dirigió otra gran generación de jugadores –Puyol, Etoo, Ronaldinho, Deco, Xavi, Iniesta…- que se llevó la Champions de 2006 ante el Arsenal ya con Laporta de presidente.

El mejor momento de la historia de la entidad hasta el momento lo protagonizó con Pep Guardiola en el banquillo. Con Messi como estrella y un elenco de magos de la pelota que fue la base de la selección española campeona de Europa y del Mundo conquista un triplete en la 2008-2009 (Liga, Copa y Champions). En tres temporadas logró diez de los trece títulos que disputó. La despedida llegó a lo grande, con otra Champions –otra vez, como en 2009, arrebatada al Manchester United- vencida por 3-1 con una gran suficiencia.

Los últimos tiempos no han sido tan brillantes para los blaugranas. Aún consternados por la pérdida de Tito Vilanova, siguen buscando –ahora con Luis Enrique- un líder en el banco que guíe a una tropa de jugadores geniales a la conquista de un nuevo récord. Las exigencias, como el listón, son altísimas. Baste echarle un vistazo a toda esta historia que acabamos de repasar.

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18 de diciembre de 2014 - 02:43 h