Vente a Finlandia, Pepe

Hace dos semanas prometí que propondría, al poder ejecutivo, algunas medidas que ayudaran a mejorar la formación del profesorado, ya que es muy sencillo culpar a los docentes de los malos resultados cuando no se les proporciona la formación ni las herramientas suficientes.

Estamos hartos de leer que Finlandia encabeza la clasificación europea en casi todos los informes externos de educación. Vamos, en los informes PISA y similares. Podríamos discutir si este tipo informes es la forma de evaluación más adecuada, pero lo que es indiscutible es que es la que más impacto tiene. Además, y por otra parte, todo el que sepa hacer un par de porcentajes se dará cuenta de que los resultados de España no son tan desastrosos teniendo en cuenta de donde venimos. El señor Enrique Bethencourt ha hecho esos sencillos cálculos aquí.

No obstante, vamos a jugar a imaginar que Finlandia es la pera limonera, el espejo donde mirarse. Serán mis genes nipones, pero se me ocurre mandar un centenar de profesores al país de Papa Noel para copiar a saco, como hacen los japoneses a lo largo del mundo cuando algo funciona. Y les va fenomenal. Finlandia está ahí al lado, carajo, que no es Saturno. Pasado un año, o dos, a lo más, esa expedición de docentes volvería, no solo con más experiencia y capacidad por el simple hecho de haber trabajado en un país puntero, sino con una información utilísima para aplicar aquí todo lo que podamos.

Finlandia no pondría ningún tipo de pegas, porque a cualquiera le encanta presumir de que vienen a casa de uno a aprender lo bien que va todo. Incluso estoy seguro de que un intercambio sería factible, porque aquí también hacemos muchas cosas bien, teniendo en cuenta los pocos recursos de los que disponemos.  ¿Y quién se va a ir a Finlandia? Hay cientos de profesores de todas las edades, con conocimientos de idiomas o con ganas de mejorarlos, que estarían encantados de hacer esta estancia para mejorar en su profesión y ayudarnos a todos los demás. Oye, que lo mismo nos damos cuenta de que no hay nada que copiar, ¿eh?. Bueno, también sería una buena conclusión.

Pero claro, eso sería hacer las cosas bien. Aquí nos entretenemos en sacar decenas de leyes de Educación que serán derogadas después de las siguientes elecciones, en quitar la Filosofía y agrandar la Religión, en ver si bautizamos a la Selectividad como Reválida y gilipolleces por el estilo. Con lo fácil que es copiar lo que ya funciona (o eso parece) ahí al lado. En el frío.

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23 de abril de 2014 - 02:44 h
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