Que viene el lobby

Existen. Yo los he visto. Y ahora, con la (no) investidura de Mariano Rajoy se han visto con más fuerza. En España, en Andalucía y en Córdoba (si usted vive en un pueblo, también los habrá) existen los lobbies, que campan a sus anchas en busca del mejor ascua que ase su sardina.

La enorme presión desplegada para que el PSOE invista a Rajoy (o al menos ayude a hacerlo) como presidente, para desbloquear el país, ha sido más que evidente, con titulares calcados en los grandes periódicos que decían a un partido supuestamente independiente lo que tenía que hacer. Curiosamente, en este país casi siempre los lobbies se han salido con la suya, gobierne quien gobierne. Pero esta vez, el PSOE ha decidido no suicidarse y soportar lo mejor que pudiera esta presión, que es asfixiante.

En Andalucía hay lobbies. En Córdoba, también. Todos buscan algo: que el político de turno le facilite las cosas. O lo que es lo mismo: que le ayude con sus negocios. Algunos lobbies presionan desde el pasillo, en los despachos, en reuniones secretas en sitios insospechados. Otros lo hacen directamente a través de algunos medios de comunicación controlados. Y otros directamente deciden comprar o crear un medio de comunicación a medida para lograr sus objetivos. Y eso es muy malo para el periodismo. Y para el país, la comunidad autónoma, la provincia o la ciudad.

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4 de septiembre de 2016 - 03:02 h