La victoria, la derrota; saber ganar, saber perder

"La victoria y la derrota tienen algo en común, ambas son provisionales, no son eternas". Esta frase de Saramago se la escuché al exalcalde Andrés Ocaña, escasos minutos después de que se confirmara la debacle electoral de IU en 2011 y anunciase su dimisión y su retirada de la política. En mayo de 2015, apenas cuatro años después, se ha confirmado. En apenas un mandato el PP ha dilapidado su mayor victoria electoral y aunque ha ganado las elecciones ha perdido por que no podrá gobernar. Al menos, es lo que parece que ocurrirá: que IU y Ganemos votarán a Isabel Ambrosio como alcaldesa y luego ya definirán si forman parte o no de un gobierno que podría ser tripartito, bipartito o unipartito.

El PP ha perdido de una tacada 30.000 votos. En 2011 rozó los 80.000 sufragios. En 2015 apenas ha superado los 50.000. Una pérdida de apoyo similar sufrió IU en 2011, aunque su derrota fue más bestia al ser superada por UCOR y pasar de tener 11 concejales (los mismos que el PP ahora) a quedarse con cuatro.

La victoria y la derrota, por tanto, son siempre provisionales. Solo asumiendo ese principio se sabe ganar y también se sabe perder, algo que en política se estila poco. Igual que algunos no están sabiendo ganar, anunciando exigencias desde ya por un supuesto apoyo electoral que tampoco es tanto, otros no están sabiendo perder, como el PP, que en una estrategia que en fútbol usa Mourinho está intentando enmarañar en los despachos un partido que ya tiene perdido, con continuas protestas al árbitro.

Muchos de los que han ganado deberían calibrar bien sus fuerzas y plantear una estrategia más humilde. En 2011, el PP ganó con mayoría simple en Extremadura. IU decidió abstenerse y permitió su gobierno, sin entrar en él, por supuesto. Hoy, IU ha desaparecido del Parlamento de Extremadura. No lo ha hecho y aguantó mejor de lo esperado el supuesto tsunami Podemos en el Parlamento andaluz, después de haber cogobernado en la Junta.

Y los que han perdido deben asumir que las derrotas no son para siempre, que respirando hondo e intentando conectar mejor con la sociedad, dejar de echarle la culpa a los demás, no protestarle al árbitro y adaptándose mejor a los tiempos que corren quizás en el futuro les vaya mejor.

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31 de mayo de 2015 - 03:48 h
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