Sobre este blog

Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

¿Cuántos turistas a la vez caben en Córdoba?

Un grupo de turistas se dirige al Mihrab de la Mezquita

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Al parecer, tras la ampliación de Almanzor, la Mezquita de Córdoba tenía un aforo máximo de 30.000 personas. Esa es una capacidad superior, para hacernos una idea, de la que hoy tiene El Arcángel. 30.000 personas, supongo, orando y mirando al Mihrab. Entonces no había una catedral enmedio. Pero ahora mismo el aforo máximo que tiene la Mezquita Catedral de Córdoba es de 5.000 personas a la vez. Aún así me sigue pareciendo una pasada. 5.000 personas son mucha gente. Y no dudo que en algún momento de los últimos tiempos la Mezquita Catedral ha acogido a la vez a unas 5.000 personas sin que pareciera una enormidad.

Esta semana hemos conocido, no obstante, que el turismo puede estar destrozando la Mezquita. Al menos, el turismo de masas. El plan director de la Mezquita Catedral relata cómo la humedad que generan los cuerpos de los miles de turistas que visitan el monumento cada año (dos millones en 2019) están afectando a muchas de sus estructuras, que nos han llegado casi intactas casi 1.300 años después de que se construyesen.

Es innegable afirmar que el turismo es a día de hoy una fuente de riqueza en Córdoba. Pero me pregunto si caben muchos más. En esta teoría capitalista de que para que el sistema funcione siempre tiene que crecer, no sé yo si el sector puede seguir siendo cada vez más grande en Córdoba por una cuestión física: ¿hay sitio para más gente en una zona tan pequeña como es la que visitan en la Judería y el entorno de la Mezquita?

Las imágenes del pasado Puente de Diciembre hablan por si solas. Miles de personas atestaban los alrededores de una Mezquita que hasta hace menos de un año languidecía en soledad. La pandemia dejó desiertos sus alrededores y vacíos sus negocios. Toda esa gente que se quedó en su casa sale ahora en tropel e inunda ciudades turísticas como Córdoba. Y eso que aún faltan los extranjeros.

Córdoba no para de proyectar hoteles y de convertir viviendas en pisos turísticos. Es el mercado, amigos. Las proyecciones apuntan a que sí, a que aún caben más turistas. Y es probable que así sea, pero quizás no todos a la vez.

Córdoba es una ciudad patrimonial en la que la experiencia del turista es clave. A nadie en su sano juicio, que no esté en una Feria o asuma una Semana Santa, le gusta una bulla, hacer colas eternas para comer o ver un monumento con un mar de cabezas y gritos en varios idiomas. Por eso es clave comenzar a regular un flujo que se está volviendo en contra o acabaremos con la gallina de los huevos de oro. ¿Estamos dispuestos a asumir experiencias nefastas, deterioro patrimonial y expulsión de los vecinos a cambio de que unos pocos ganen un mucho más de dinero?

Turismo para hoy y hambre para mañana.

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Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

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