Querido Alberto

Querido Alberto, cuando el miércoles por la tarde recibí el whatsapp de un buen amigo tuyo que me preguntaba "¿ha muerto Castillejo?" me acordé de ti.

El mes que viene va a hacer dos años que te fuiste. Pocas semanas antes, estuvimos hablando, y mucho, de Castillejo, de todo lo que pudiste escribir (el único que lo hizo de una manera libre y valiente en toda la ciudad) y de todo lo que se podía haber escrito de él. Nos enfadamos, de broma, como casi siempre, porque nadie hubiese dado el paso de escribir ese libro que le sigue haciendo falta a la ciudad. Después, como siempre, nos pusimos de hablar de otra cosa, y al poco tiempo te fuiste, por sorpresa y sin haber escrito el libro.

En los peores años, en aquellos en los que desaparecían de los kioscos ediciones enteras de un reportaje titulado Fray Langostino, siempre te mantuviste en pie, alzando tu voz donde pudiste, creando espacios, incluso, para hacerlo si por casualidades del destino no te dejaban hacerlo. Solo por eso (aunque desde luego por muchas más cosas) te mereces más que nunca que el Ayuntamiento se decida por fin a hacerle caso a los que pidieron una calle a tu nombre (aunque estoy seguro que a ti eso no te habría hecho ninguna gracia).

Diste voz a los que no la tenían, pero también quisiste informar donde no te dejaban. Y esa, al fin y al cabo, es la labor de un periodista. Tan sencillo como contar lo que alguien no quiere que se sepa.

Querido Alberto, desde el miércoles no puedo dejar de acordarme de ti, de tu valentía y de lo pronto que te fuiste. De la columna que hubieses escrito esta semana, del vídeo que hubieses editado o del maldito libro que nunca escribiste.

Etiquetas
Publicado el
17 de abril de 2016 - 03:04 h
stats