Googlepolio

** FOR RELEASE WEEKEND SEPT. 6-7 ** In this Jan. 15, 2004 file photo, Google co-founders Sergey Brin, left, and Larry Page pose at company headquarters in Mountain View, Calif. When Page and Brin founded Google Inc. on Sept. 7, 1998, they had little more than their ingenuity, four computers and an investor's $100,000 bet on their belief that an Internet search engine could change the world. (AP Photo/Ben Margot, file)/Google_at_10_NYBZ165/FOR RELEASE WEEKEND SEPT. 6-7. JAN. 15, 2004 FILE PHOTO/0809032309

A lo mejor has llegado a esta columna desde Google. O Facebook o incluso Twitter. Y lo estás leyendo gratis. De hecho, has entrado gratis a Google. También te has abierto gratis una cuenta en Facebook y otra en Twitter. Pero, si todo es gratis, ¿cómo es que tanto Google como Facebook haya convertido en mil millonarios a sus dueños? ¿Cómo es posible que los creadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, hayan decidido prejubilarse a los 46 años con una fortuna de 126.000 millones de dólares?

Hagan un ejercicio mental. No hay vida posible para gastarse tanto dinero. Aunque llegasen a los 100 años, tendrían que gastarse una media de tres millones de euros cada día hasta el final de su vida para poder fundirse el inmenso patrimonio que han cosechado en unos 15 años.

Pero Google es gratis. O eso dicen. Page y Brin han podido hacerse inmensamente ricos gracias a nosotros, los que a cambio de lo gratis hemos decidido cederle desinteresadamente nuestros datos y nuestra vida para que hagan negocio con ella. ¿Nunca pensaron que cuando buscaban en Google un viaje a Nueva York y posteriormente no paraban de llegarte anuncios de viajes a Nueva York era por algo?

Ahora, vamos a más. En proporción, cualquier pyme, cualquier empresa con sede en España y que no factura al año más de 500.000 euros, paga muchísimos más impuestos que Google y Facebook. Esta empresa, por ejemplo, pagó en 2018 más impuestos en Córdoba que todo Netflix en España.

No seré yo el que tenga un discurso catastrofista y prohibitivo. No, no hace falta prohibir Google. Ni dejar de usarlo. Solo hay que regularlo. Como siempre han hecho los estados fuertes, para que no se creen gigantes que abusan de los más pequeños. Y lo más importante, para que compitamos todos en igualdad de condiciones.

Otro ejercicio mental para acabar. Cuando alguien le pregunte, ¿y quién va a pagar las pensiones?, piense en la enorme cantidad de impuestos que se están ahorrando estos gigantes tecnológicos en España. A lo mejor ahí está la respuesta.

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7 de diciembre de 2019 - 09:17 h