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Sobre este blog

Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

El gigante de aceite que quiere comprar Italia: una cuestión de estado

Aceite Carbonell de Deoleo

Alfonso Alba

22 de agosto de 2026 19:53 h

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Aún hoy es fácil escuchar a cualquier olivarero culpar a Italia de todos sus males. “Le vendemos el aceite a granel por una miseria y luego nos lo venden a nosotros a precio de oro”. Es, quizás, la frase más escuchada en cooperativas, almazaras y olivares de Andalucía y que mejor retrataba el gran problema del sector: España era un gigante en la producción y un desastre en la comercialización. Desde la época del imperio romano igual. La Bética produciendo toneladas de aceite de oliva que se embarcaban en ánforas hacia la metrópolis, que lo transformaba y lo vendía mucho más caro.

Aunque parezca mentira, eso ha cambiado. España ya no exporta aceite de oliva a Italia. Al menos no en las cantidades de hace dos décadas. De hecho, necesita importar aceite de Túnez para cumplir con sus compromisos. Y también para que algunas comercializadoras bajen artificialmente los precios que se pagan en origen.

Gran parte de la culpa de que el aceite ya salga a granel es de Dcoop, la cooperativa de las cooperativas. Este grupo con sede en Antequera asegura que representa a 70.000 familias agrupadas en cooperativas. El año pasado facturó 1.471 millones de euros, un récord. Y vendió aceite (y ahora más cosas, que hay que diversificar) en todos los continentes del planeta.

A pesar de ser uno de los negocios agroalimentarios más rentables de Europa, Deoleo (el antiguo grupo SOS) era una multinacional quebrada. Propietario de marcas como Koipe o Carbonell, o italianas como Bertolli, los hermanos Salazar dejaron en la ruina a Deoleo, que entró en causa de disolución. Esta comercializadora de aceite de oliva, la propietaria de más marcas y con una enorme cuota de mercado en Estados Unidos, tiene su principal fábrica en Alcolea (Córdoba). De la disolución la salvaron los fondos de inversión aplicando una medicina salvaje: drásticos recortes, cierre de fábricas y despidos masivos. Ahora, Deoleo vuelve a ser rentable y estos fondos de inversión quieren hacer lo que vinieron a hacer: dinero.

La compra de Deoleo es una de esas cuestiones de estado que pueden cambiar para siempre a un sector tan importante como el aceite de oliva. Del olivar viven miles de andaluces y no es exagerado decir que gracias al aceite de oliva el mundo rural de Andalucía no solo sobrevive sino que en algunos puntos goza de bastante buena salud. El olivar siempre fue un complemento a la renta de gente que tiene otros trabajos. Den una vuelta por los grandes pueblos olivareros y verán qué lustre hay.

Dcoop ha hecho una oferta de 470 millones de euros por comprar Deoleo. Su adquisición crearía un gigante agroalimentario en Andalucía y en España. El país se convertiría ya a todos los efectos en la gran potencia mundial del aceite de oliva. Las comercializadoras italianas perderían gran parte de su materia prima y su cuota de mercado. Pero hay más: Dcoop es una cooperativa y lo seguirá siendo. Las decisiones las toman sus socios, que no son accionistas que persiguen el único objetivo de ganar dinero. No. Los socios de Dcoop como los de Covap quieren lo mejor para la empresa y para el sector. Que los precios que se paguen sean dignos. Que se dé servicio al agricultor. Que se dignifique el sector.

Deoleo es ahora mismo un caramelo para los inversores. Y también una empresa trascendental para el futuro agroalimentario de Italia. Tanto que la compañía italiana Coricelli acaba de mejorar la oferta de Dcoop y ofrece 500 millones de euros por Deoleo, según El Economista. Sabemos que los fondos de inversión será eso lo único que miren: quién ofrece más. Pero para España y para el futuro del mundo rural de Andalucía que sea Dcoop quien se quede con Deoleo es una cuestión de estado.

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Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

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