Córdoba 2016: una ciudad de 50.000 parados

Mi título no es demagogia, no. Es lo que dice el Gobierno que pasará en el frustrante año en el que deberíamos haber celebrado la tan cacareada Capitalidad Europea de la Cultura y sus aliños. El Consejo de Ministros del viernes aprobó el cuadro macroeconómico previsto para los próximos años que asegura que dentro de tres años vamos a tener, chispa más o menos, el mismo paro que ahora mismo. Y esto tampoco lo digo yo. Lo escribió este domingo nuestro economista de cabecera Fernando Lara, cuando explicaba como buen profesor que es, que aunque el PIB vuelva a crecer, si no lo hace por encima del 3% es imposible que se reduzca el paro.

Cordóba 2016 está ahí, a la vuelta de la esquina. Son tres años de nada, viene a decirnos el Gobierno. Aguanten, que esto se pasa pronto. Pero en el año 2016 yo soy de los imagina que esos 50.000 parados serán 50.000 almas absolutamente excluidas. En tres años habrán agotado todas las prestaciones sociales, todas las ayudas extraordinarias y vivirán de las limosnas, de la caridad, de la pensión del abuelo, de la ayuda de algún familiar, del dinero que le mandan sus hijos desde el extranjero, o, simplemente, se buscarán la vida en los márgenes de la sociedad.

Es muy bestia pensarlo. Y por tanto es urgente, muy urgente, hacer algo y pronto. No podemos conformanos con el discurso oficial de que por fin se ha taponado la sangría del paro, de que ahora ya no crece tanto el desempleo como antes, que era una barbaridad. Y es verdad y mentira. Si ya no sube tanto el paro como antes es, y aquí está la tragedia, porque ya apenas queda gente a la que despedir. Entonces, ¿nos conformamos con que esos 50.000 parados habiten con nosotros hasta la eternidad?

Señores, la gente no son numeritos de una estadística. Son familias rotas. Son niños que no comen y padres desesperados (sí, existen. Vayan a darse una vuelta por el colegio de Los Mochos, por ejemplo). Son abuelos a los que sacan de la residencia para cuidar y poder vivir de sus pensión. Son jóvenes sin futuro y sin esperanza que se van al extranjero como lo hicieron sus abuelos hace 50 años.

Coincido con el Gobierno central, la Junta y el Ayuntamiento en que no existen las "varitas mágicas". Pero eso no es una excusa.

Sólo una cosa. Este fin de semana han conocido un salvaje accidente en un telar de Bangladesh en el que han muerto casi 400 personas. Cosían para empresas españolas en unas condiciones esclavistas. Cobraban al mes lo que a usted le cuesta el vestido que se compra, digamos, en Mango o en El Corte Inglés. ¿Entiende ahora porqué hay tanto paro en España? Bingo. Es porque nuestras grandes empresas (esas de las que tan orgullosos nos sentimos) se han llevado sus centros de producción al Tercer Mundo.

Etiquetas
Publicado el
30 de abril de 2013 - 04:08 h