Ciclotímicos

"La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto". Aristóteles.

No, no vamos a morir todos. Tampoco nos vamos a contagiar todos, se van a cerrar los colegios o nos vamos a volver a confinar como en marzo. Y no, lo peor no ha pasado. No tenemos inmunidad de grupo. El virus no ha mutado y ha perdido su capacidad de mutar y no es una broma el boquete económico que nos ha provocado.

Vivimos en una época de blancos o negros, en la que a veces nos cuesta comprender los grises. Los matices. El término medio.

Vale que somos un desastre. Que como especie hemos comprobado que somos vulnerables. Somos capaces de llegar a Marte y de acelerar partículas, pero nos cuesta conocer un virus nuevo y prevenirnos ante una supuesta amenaza tan minúscula.

Pero jamás se ha avanzado tan rápido en encontrar una vacuna. Jamás se ha detectado tan pronto un virus, se ha secuenciado y se ha trabajado en red, lo que más nos define como especie, para combatirlo.

Más que un desastre, somos vulnerables. Y la historia nos demuestra, además, que la vida no es lineal. Y ni mucho menos la presunta evolución. A diferencia de lo que nos enseñaban en el colegio, no somos el producto de los aciertos de nuestros antepasados, la cúspide de la evolución. Más bien de errores, de aciertos, de dudas, de desastres, de grandes logros y de enormes cagadas. Somos todo a la vez.

No somos los ganadores ni tampoco los perdedores. Ni tenemos todas las virtudes ni desde luego todos los defectos. De aquí no saldremos mejores. Tampoco peores. Espero.

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4 de septiembre de 2020 - 22:03 h