Turismo somos todxs

Hoy es el día del turismo y si ya has visto la televisión o las redes habrás sido testigo de algún alarde de simpatía, la ciudad más bonita del mundo, casticismo si es con mujeres guapas y flor mejor que mejor, y una gastronomía única en el mundo. Ahora vamos a las cosas.

Los alcaldes de Granada y Sevilla han planteado la oportunidad de establecer una tasa turística en las ciudades del eje, compuesto por las dos citadas más Córdoba y Málaga. El concejal cordobés del ramo, Pedro García, primero dijo que no estaba previsto, y después dijo que bueno, que el tema una conversación sí tiene. Así que antes de que vea una hermosa cordobesa rebosante de belleza regalando claveles de invernadero a los turistas y pierda ya toda capacidad de análisis, voy a intentar explicar porqué la cosa tiene para más que una conversación, y sobre todo porqué deben participar muchos conversadores, que ya sabemos que aquí gustan fotos varoniles y escasas de personal para que reluzcan en las cuatro columnas de la portada del diario de referencia.

Los turistas lo que consumen o usan fundamentalmente son bienes públicos. Lo que hacen la mayor parte del tiempo y motiva su viaje es visitar patrimonio histórico, pasear por las calles de la ciudad, usar transporte público, visitar museos públicos y asistir a actividades culturales promovidas en la mayoría de los casos por las instituciones. Sostener toda esta infraestructura y actividad cuesta mucho dinero a todos, y los servicios privados, sobre todo hostelería, restauración y en menor medida comercio, son los más beneficiados de este importante esfuerzo público.

La actividad turística tiene otra peculiaridad,  y es que ocurre en los espacios en los que viven buena parte de los ciudadanos. Si mañana cambian los procedimientos de producción de los talleres joyeros, o de gestión de Mercacórdoba, lo más probable es que la vida de la mayor parte de los cordobeses no se viera afectada en absoluto, más allá de las variaciones en generación de rentas que pudieran conllevar. Sin embargo, de cómo se organicen los servicios turísticos depende la oferta cultural institucional, las políticas urbanísticas, los proyectos de peatonalización, los movimientos residenciales, que los cordobeses podamos seguir viviendo en el casco histórico; en definitiva, es la actividad turística la que decide cuáles van a ser los usos de los espacios de más calidad de la ciudad y, obviamente, quiénes los van a usar. Así que concierne mucho y a muchos.

Un último elemento de reflexión, todas las previsiones indican que la actividad turística va a seguir creciendo. Según la Organización Mundial del Turismo, los viajes internacionales crecerán un 3,3% anual entre los años 2010 y 2030, y Córdoba, un destino relativamente nuevo y con mucho potencial aún, tiene todas las condiciones de participar con ventajas en esa actividad. Así que el turismo ya es muy importante y más lo va a ser (para otro día dejo el mercado laboral que genera, que eso requiere detenimiento)

Cuento todo esto, como decía al inicio, por dos motivos. El primero es animar y participar en ese debate no nacido, y que me da a mí que en eso se queda, de la puesta en marcha de una tasa turística, herramienta que han puesto en marcha ciudades tan radicalizadas como Barcelona, Roma o Berlín. Y el segundo, para que si alguna vez una institución decide organizar un trabajo de reflexión y análisis, la cosa no se quede en una foto de unos cuantos restauradores y políticos brindando con una copa de Montilla al grito de "uno para todos y todo para uno", sino que se abra un espacio ambicioso de diálogo en el que las personas y colectivos implicados puedan participar.

Por democracia y por eficacia, dos tonterías.

Nota: En la instantánea, una imagen de la cata del vino de Montilla de este año

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Publicado el
27 de septiembre de 2016 - 06:45 h
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