L@s de la Filmo

La que ha liado Vicente Serrano. Con su frase ha dado carta de existencia a los de la Filmo, de la misma forma que aquel gesto propagandístico la dio a los de la zeja. Esta tribu existe hace tiempo ya, pero hasta ahora no había encontrado una causa que los hiciera reconocibles y a la vez diferenciables de sus antagonistas, los cordobitas. En Córdoba, como en todos sitios, conviven unas cuantas tribus, pero estas dos se tienen un cariño especial, y aunque hasta ahora la cosa no pasaba de comentarios sarcásticos y pequeñas reyertas, se han desatado las hostilidades.

¿Quién ha ido a ese sitio alguna vez? Lo de ese sitio como evitando siquiera pronunciar su nombre para alguien que ha sido responsable de Cultura de la CECO ya tiene su aquél. Pero ese quién… A ver, sois cuatro y además no pintáis nada. Venís a la Judería con vuestras bicis, vuestras camisetas, nos jodéis el paisaje castizo de patios, geranios, rejas y balcones con esas pintas, y encima ni consumís, para eso os vais a sitios cutres de no sé dónde, ni pernoctáis, bueno pernoctáis pero en vuestra casa o en la de quién sabe.

Los de la Filmo, que llevaban meses viendo como las calles y plazas se llenaban de vírgenes Fuensanta y de la Salud, custodios San Rafaeles, bares con cabezas de toro disecadas y camareros que lo terminan todo en ito (unos chanquetitos, unas puntillitas…) han estallado. Primero en las redes sociales, su territorio preferido. No daba abasto el feisbu para todos los que alguna vez habían ido a la Filmoteca con Orson Welles, Robert Mitchum, Rita Hayworth o Alfred Hitchcock. Yo monté mi propia campaña, (Por la ampliación de la Filmoteca por el Palacio de Congresos. Apóyalo), sin ningún éxito, falta de liderazgo que tiene uno. Pero después se ha ido recrudeciendo la cosa. Un comando del grupo, Córdoba Laica, ha exigido la devolución de la Mezquita, y pocos días más tarde, Verónica Ruth y unos veinte creadores y activistas más secuestraron el avión de Miraflores (futuro ninot de aeropuerto), denunciando  el abandono de la cultura por parte de las instituciones. No hay nada más clase media que un aeropuerto, y como a Córdoba no se le da bien hacer clases medias ni aeropuertos, ha optado por la solución berlanguiana del ninot.

Los de la Filmo (queda un poco pijo, pero también existe el pijerío alternativo, aunque escaso en Córdoba y casi siempre de importación) vienen a ser los bobos de la literatura marquetiniana (bourgeois bohemians) pero a lo cordobés, o sea, significativamente más tiesos. Está el ala burguesa donde abundan los empleados públicos, profesionales y autónomos; y los bohemios, una mezcla de creadores de sí mismos, agitadores, noalaguerra, etcétera… gente feliz. A los de la Filmo le gustan las acciones culturales en espacios públicos, internet, los tablets, la Cosmopoética anterior al Advenimiento, tomar el sol en una plaza con unas cervecitas y los niños haciendo un poco el cafre, las t-shirts, pasarse el sábado dando tumbos por la ciudad, el Correo, las batucadas, los cines de verano, los músicos callejeros y comprar en el mercado de la Corredera.

Sobre los cordobitas hay mucho escrito, pero dejaré aquí mi versión impresionista. Además del clásico de la rebequita por los hombros, les gustan las terrazas del Bulevar con macetones y calefactores, los bares que se llaman el burlaero, la verónica o el estoque (esa crueldad tendrían que mirársela), las niñas con lazos en el pelo y los niños con pantalones cortos, los pasteles, los gin-tonic de marca con pepino, los marcos incomparables, el senequismo sin Séneca, los carritos de bebés vintage, que se promocione Córdoba, las guías de la tapa, las obras de teatro con Toni Cantó o algún Gutiérrez Caba, los musicales, las casetas tradicionales y el chocolate con churros.

En cuanto a las adscripciones ideológicas de unos y otros habría que estudiarlo, pero yo barrunto que cordobitas hay en todas partes, mientras que los bobos se sitúan mayoritariamente en la izquierda, aunque cada uno en la suya. Hasta ahora convivían con naturalidad y desdén mutuo, aunque la tostá se la suelen llevar los cordobitas que para eso tienen el poder, lo que ha generado un poco de masoquismo en los de la Filmo. Pero todo eso es pasado después de las palabras de Vicente Serrano y el intento de borrarlos del mapa tirando abajo un tabique. Como diría un cordobita, las espadas están en todo lo alto, o la batalla está servida, o al revés. Prepárense para el espectáculo.

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30 de octubre de 2012 - 05:00 h
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