#Yoconfieso que soy enchufe-adicta

Hola, me llamo Paz y tengo dependencia de los enchufes.

Creo que hay muchos que pueden sentirse identificados con esta frase.

Desde que irrumpieron en mi vida las tarifas planas de conexión de datos, los smartphones y las redes sociales es que no puedo dejarlo, necesito sí o sí enchufes allá donde quiera que vaya. ¿Os acordáis aquellos maravillosos años en los que los móviles eran eso, sólo teléfonos y la batería (a no ser que te tiraras horas y horas jugando a la serpiente) la batería duraba días, incluso algo más de una semana?

Soy consciente de que puede parecer que estoy enganchada, pero considero que es un poco de-formación profesional. Si te dedicas a esto del online es lo que tiene, que al final es difícil definir la frontera entre lo personal y lo profesional, y es que aunque parezca mentira, va muy de la mano y está íntimamente ligado. Y no estoy defendiendo mi relación con el online, simplemente era algo aclaratorio.

En el desarrollo de mi ejercicio profesional, un portátil, un sobremesa o un smartphone son herramientas básicas (sí, aunque muchos no se lo crean, no he caído con el tablet). Necesito comunicarme, monitorizar, difundir… en resumen, estar online el mayor tiempo posible.

Son pocos los días en los que en el bolso no llevo el cargador del móvil, y si mi portátil viene conmigo, el cargador viene por descontado.

Si voy a un evento donde tengo previsto tuitear (vamos, el 90% de las veces) y voy a hacerlo desde el móvil, llevo conmigo además del cargador, dos baterías de repuesto, que los datos comen batería que da gusto y no todos los eventos cuentan con WiFi.

Cuando el evento es en un sitio conocido, suelo conocer los lugares estratégicos donde situarme para poder enchufar aquello que necesite, pero como sea en un espacio que desconozco, procuro llegar con 15 minutos de antelación para poder estudiar el lugar y localizar los enchufes disponibles.

Y al principio me preocupaba, pero es que cada día descubro más gente que tiene la misma "dependencia" eléctrica que yo. Amigos que llegan a casa cargador en mano preguntándote dónde pueden enchufar su móvil, gente que después de quedarse alucinada porque llevas dos baterías de repuesto te pregunta sobre el precio, dónde la has comprado, etc.

El caso es que por muy digital que sea siempre llevo en mi bolso mi Moleskine, un boli y a veces incluso un lápiz bicolor. Parecerán antagónicos, pero a ellos nunca se les acaba la batería.

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9 de noviembre de 2012 - 03:30 h
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