Versailles, nostálgico sabor

Entro en el Versailles, "Pequeña Habana", Miami. No sé muy bien si es hora del desayuno o el almuerzo... no importa, un café y la carta. "Ropa vieja" -pido- típico plato cubano bien acompañado de sus plátanos fritos y sus "moros y cristianos" (esto es, arroz con frijoles negros). Primer bocado de sabor al probar el platillo que me traslada a kilómetros de ahí, a una casa en el Campo de la Verdad donde mamá Carmen hace un guiso de ternera algunos domingos que es casi igual que esta ropa vieja caribeña... Sabores nostálgicos, un viaje de recuerdos y de sentimientos. (¿Se me saltaron las lágrimas? Sí...)

Es algo común entre los españoles expatriados. ¿Qué es lo que más echas de menos? ¡¡La comida!! Todos somos nostálgicos con los sabores, con la comida que no implica simplemente el hecho de alimentarse, de comer, sino el haber compartido mesa y mantel con tanta gente querida allá en nuestro país. Y claro, la comida española tan genuina, de fama internacional y con tan buenos productos como el jamón... Aunque yo diría más bien... ¡cómo extraño un buen salmorejo y un pincho de tortilla!

No nos ocurre sólo a los españoles que vivimos lejos del guiso de mamá. Los mexicanos cuando salen de su tierra extrañan tanto el chile -su picante- que cargan en sus maletas con botes de salsa y hasta tortillas para hacer su "taco". Una amiga chilena, que tiene buena mano en la cocina, nos deleita constantemente con algún plato de su amado Chile y tira de anécdotas para contarnos con nostalgia cuándo es que comparten esa comida.

Muchas veces hablamos de identidades nacionales, de banderas, de territorios... pero creo que nada une más que una comida típica, que ese plato casero que preparan las madres y que se come en familia, con amigos, en recuerdos que quedan registrados en el paladar a modo de sabores nostálgicos. Esa es mi patria.

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21 de septiembre de 2015 - 02:56 h
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