Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Lee ya las noticias de mañana
Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

“Sube el nivel del mal”... y Rufián lo sabe

Sube el nivel del Mar

Magdalena Entrenas

23 de mayo de 2026 19:59 h

0

Desde que oí esta canción de Macaco no he parado de escucharla. Creo que podría elegirla himno a lo que nos está pasando en el mundo y como eslogan de la putrefacta realidad política de este país con la que cada día aquí nos levantamos. Y lo peor es que, como dice Macaco, de ese mal es “… tan culpable el que lo crea como aquel que le dé igual”

Y no, a mí no me da igual y, además, me siento triste, como Rufián ¡Quien me iba a decir que algún día me parecería sensato, acertado y hasta plausible en sus intervenciones parlamentarias! El Congreso de los “disputados”, ese antro en donde se han perdido las formas y con ellas la razón y el oremus. Ese lugar donde nadie sabe hacer ya su trabajo, ni decir lo que hay que decir en cada momento. Sí, hay demasiados miedos a perder. Por un lado y por el otro. 

Por eso Rufián, de parecerme lo peor, de ser aquel azote “independe catalán” incómodo y republicano contumaz, el “charnego”, con tanta sangre andaluza como yo (o sea por los cuatro costados), es el único al que oyes en el hemiciclo y te dices: ¡hombre, menos mal que alguien lo dice! Ay, querido, si es que por mucho que hayas nacido en Santa Coloma de Gramanet, la sangre tira y entonces aflora la resiliencia y la sabiduría de Andalucía. ¡Rufián, que somos de dónde venimos y tú eres de las duras tierras alpujarreñas granadinas y de la fronteriza Bobadilla jiennense, ese territorio marcado históricamente por ser frontera entre cristianos y nazaríes! Y eso no es cualquier cosa. 

Una genética, querido Rufián, de la que nunca debiste renegar porque es lo que te hace ser, al final, lo que eres. Y ahora lo mismo te vemos abanderando - para lo que ya incluso te postulas - una política muy alejada de aquellos desprecios a otras tierras de España y, sobre todo, a la andaluza, a la que nunca debiste azotar, alimentando estereotipos alejados de la realidad actual. Andalucía es mucho más y lo más. Y lo sabes. 

Estoy triste sí, porque el gobierno es de traca y lo estoy, también, porque la oposición es inoperante. Aunque uno pierda o, aunque uno no gane, a veces hay que actuar. Si solo actúas cuando sabes que tienes garantizada la victoria, perderás oportunidades, aprendizajes necesarios y dejarás de dar ese ejemplo tan necesario. No solo está el ser, sino también el deber ser. No actuar es también de cobardes. Por eso a veces hay que actuar, sea cual sea el precio. Perder lo que uno tiene (oído Sánchez), o no ganar lo que uno anhela (oído Feijóo) Por dignidad, por principios y por muchas cosas más que no son solo mantenerse o ganar. 

En fin, que como diría Macaco “… sube el nivel del mal, sube y es tan culpable el que lo crea como aquel que le dé igual”.

Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Etiquetas
stats