Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Adiós 2022, el año incómodo

Adiós 2022

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Se fue, voló 2022. Un año que no pudo empezar peor cuando Rusia puso el pie en Ucrania. Aquellas imágenes de una guerra sangrienta nos dejaron en shock y Zelenski se cambió el traje de chaqueta por el verde de batalla, incluso cuando recorre mundo, recibe medallas y, además, resiste. El dato. Ninguno podíamos imaginar que una guerra a tantos miles de kilómetros nos tocara aquí tanto el bolsillo ¡Me cagó en la Putin!

Y llegaron los Oscar y el señor Smith, ganador de la estatuilla, levantándose de repente y dándole aquel bofetón de película al presentador en un ataque de “ira patriarcal”. El honor no era suyo. Era de una señora que sigue muda e invisible. El dato. Will se cargó el honor de los Oscar y él en diez años estará de vuelta.

Mujeres invisibles las que vimos después, tras el empoderamiento irreversible de los talibanes en Afganistan. Esas afganas a las que ante nuestros ojos les pusieron el burka y fueron excluidas de la política y de la educación y del trabajo y hasta de la vida. El dato. Nadie hace nada si son mujeres de última categoría.

Un año en el que el cambio climático es ya incontestable hasta para los incrédulos. Temperaturas con cifras inéditas hasta en Navidad, verano de calor insoportable, incendios inexplicables y sequía recurrente. Ardía el planeta y Boris Johnson decía al irse, en perfecto español, “hasta la vista, baby”. Triste dato. Todos somos responsables de la sequía, también de la que nos deja sin valores.

Septiembre abrió con la muerte de Mahsa Amini en Iran, tras ser detenida por llevar mal colocado el velo. Un dato, esperanzador. Las mujeres de Irán han salido a la calle a protestar y rebelarse porque solo quieren vivir. Las olas de protesta han inundado el mundo. Aún hay esperanza y briznas de solidaridad en algunos corazones.

Murió la reina. Isabel II celebró sus 70 años de reinado (¡que venga quien se atreva a empatar la cifra!) y luego se murió. Saludó a Liz Truss (¡si hombre, esa primera ministra que duró menos que un caramelo en la puerta de un colegio!) y se retiró a morir con dignidad. El dato. La dignidad es de las cosas más importantes que podemos tener y defender. Sin dignidad no hay ni reyes.

Y más guerra, y más crisis, y menos gas y un Mundial que todo lo anestesió y hasta detenidos entre quienes mandan en Europa como prueba escandalosa de ser el mundial de la infamia a golpe de talonario de los violadores de derechos humanos. Y ganó Argentina. Fin.

… ¿y España? ¿qué España? ¿Esa tierra histórica, grande y multicultural que, por mor de las políticas partidistas sin altura de miras, se ha polarizado hasta límites inaguantables y se ha inundado de desprestigio institucional ? Si, esa. Pues ahí va ¿hasta cuando?…

Amigos, que los de Oriente nos traigan paz, justicia, libertad y coherencia. Lo demás, ya lo apañamos nosotros. Que el 2023 nos sea leve. 

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Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

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