Medicane

Habrán notado quienes tienen la sana costumbre de madrugar, que desde el sábado conviene echarse algo más que la rebequita si uno baja a comprar unos churros o a coger el autobús. Bien, les diré lo que pasa, hace frío. Como leen, hace frío. Es esa y no otra la causa de que lleven los pezones como puntas de lanzas. Pareciera mentira que el olor a mierda de caballo, fino reseco, aderezado con canto rociero pudiera venir acompañado de este frío, pero se ve que la Blanca Paloma no entiende de fechas y nos ha querido traer un ambiente marismeño puramente invernal, aunque más seco que la mojama.

El detonante de este frío polar es, cómo no, la entrada de una masa de aire polar gracias a una conformación de la dinámica atmosférica más propia de enero que de noviembre. Verán, como ya les he explicado en otras ocasiones, las entradas frías hasta la Península Ibérica se dan gracias a una disposición típica del Anticiclón de las Azores, con un elongamiento al oeste peninsular, que permite la llegada hasta nuestra latitud de vientos de clara componente norte, con amplio recorrido desde el Ártico o el interior siberiano según sea su origen. Aunque a los amantes de los rigores invernales esto nos llega a poner cachondos, lo cierto es que es una muy mala noticia en cuanto que este tipo de entradas no suelen venir acompañadas de abundantes precipitaciones, todo lo contrario.

El bloqueo anticiclónico hace las veces de bastión inexpugnable para las borrascas atlánticas que ya deberían estar regando copiosamente los campos de la mitad occidental ibérica, y así seguirá siendo. Por el momento, lo que se nos viene, es un poco de más de lo mismo. Seguiremos con la influencia de vientos de componente noreste, gracias al paso de una baja secundaria que quedará aislada en el noroeste mediterráneo a partir del próximo viernes, dando en aquella zona lo que se conoce como DANA y que podría volver a derivar en el episodio de lluvias torrenciales que el pasado lunes asolase Cerdeña. Se repiten los ingredientes para que esa baja de origen polar, quede aislada sobre un Mediterráneo que acaba de pasar su cenit en cuanto a temperatura superficial máxima, una mezcla explosiva que viene a dar lugar lo que se conoce como medicane.

El medicane no es ni más ni menos que un sistema mesoescalar de carácter ciclónico que se forma en el Mediterráneo en unas condiciones concretas, que son las antes explicadas. El fenómeno, lejos de la génesis y fuerza destructiva de los ciclones tropicales, sí que adquiere ciertas características físicas, como la estructura y la intensidad de las precipitaciones, que hacen recordar vagamente a los huracanes atlánticos.

Como les decía, la profundización de esa baja sobre el Mediterráneo favorecerá que nos sigan afectando vientos de componente norte, que mantendrán las temperaturas en valores más propios de enero. Una verdadera pena en cuando que sabemos quienes disfrutamos con esto, que de darse esta misma situación dentro de dos meses, estaríamos hablando de un auténtico nevazo en cotas insólitamente bajas de la geografía peninsular.

Pero esto es lo que toca y con lo que nos debemos contentar. Frío y ambiente seco hasta nuevo aviso.

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20 de noviembre de 2013 - 07:00 h