La Jam Session Londinense

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Hay cierta unanimidad en situar el año 1919 como el del inicio del jazz en Europa y por tanto en el Reino Unido, ese país que, para mal y muy para bien, ha marcado la pauta musical que después ha asumido el resto del mundo en prácticamente todos los géneros contemporáneos. Y digo prácticamente porque precisamente si hay un género en el que los británicos no hayan marcado tendencia, ése ha sido el Jazz.

Londres y Reino Unido, Europa también, no aceptaron el Jazz con los brazos abiertos. La música nacida en Nueva Orleans encontró una seria resistencia por parte de la remilgada sociedad británica de principios del siglo XX, que, si terminó abrazando con fervor el género fue con posterioridad, cuando el fin de la colonización y la emigración resquebrajaron las murallas de la White Clash y comenzó el fenómeno que ha convertido a Londres en una de las urbes más multiculturales del mundo.

Aquello parece haber pasado hace siglos aunque, en términos de eternidad -y el Jazz es una de las músicas que más claramente aspira a la eternidad-, fue antes de ayer. El Hoy en Londres en lo que respecta al Jazz es otra cosa. La ciudad tiene una de las escenas más poderosas del mundo, una pujante cantera de músicos, compositores, intérpretes, solistas, cantantes, sellos y productores que están haciendo exactamente la música que el Jazz necesita hacer en el siglo XXI.

Y esto es Jazz para bailar. Así de simple. Antes de que cualquier purista se revuelva en su asiento, que tenga clara una cosa: El Jazz nació para bailar y, aunque hoy es pasto de auditorios, es en los clubes donde nació y donde también debe ser escuchado. A ser posible con cierta euforia etílica y el corazón abrumado ante las vibraciones. Y esto lo han entendido en la escena de Londres a la perfección.

Hablo de un hervidero de talento. Un movimiento poblado por músicos ultraformados en conservatorios y por autodidactas que se miran de tú a tú; por productores de electrónica y por intérpretes clásicos; por cantantes de metro y premios nacionales... La gran mayoría trabajan entre ellos. En los estudios, en las habitaciones, en los ordenadores. Crean juntos, improvisan juntos, tocan juntos, aprenden juntos. La lista de discos de Jazz británico que sale cada mes con la intención de volar cabezas no para de crecer.

Londres está escribiendo una página memorable dentro de la historia del Jazz y, lo que es mejor, está empezando a recoger a músicos de la diáspora africana que están llamados a marcar una nueva era. Y aquí me permito especular: El futuro del Jazz y de la música está ahí, en esa intersección. La escena londinense actual es un crisol brillante que representa mejor que nada esta colaboración entre el saxofonista Shabaka Hutchings y la banda sudafricana The Brother Moves On. Percusión, ritmo, espiritualidad, poesía. La diáspora africana libre de cadenas y partituras en 13 intensos minutos.

Pero mientras llega el futuro -que según Miles Davis empieza cuando uno se levanta cada mañana-, hoy en El Jukebox nos centramos en el presente. Y el presente de la escena londinense está en este podcast. Una gran Jam Session en la que participan músicos como Moses Boyd, Sheila Maurice, Yussef Dayes, Tom Skinner, Oscar Jerome, Joe Armon-Jonses, Shabaka Hutchings, Theon Cross, Alfa Mist, Fatima, Floating Points, Yazz Ahmed, Dylan Jones, Mansur Brown, Theo Erskine, Ezra Collective y, por encima de todos, Nubya García, la saxofonista que está llamada a liderar la nueva generación de músicos de jazz en Londres.

Que el jazz también pide una voz femenina se ve claro en el hecho de Nubya García aparece en 5 de las canciones que componen este podcast. Está como solista, como acompañante o como colíder del septeto de jazzeras Nérija, junto a la trompetista Sheila Maurice-Grey. Y su sensual fraseo de saxo sobrevuela gran parte del podcast. Ella es la presencia más destacada en esta gran Jam Session londinense.

Las otras dos presencias insoslayables son las del productor Floating Points, probablemente una de las figuras más importantes de la música electrónica del siglo XXI por su audacia a la hora de llevar el Jazz al circuito de música de baile, y cuya dirección musical está presente como productor de al menos 4 de las canciones del podcast; y Gilles Peterson, el Disc Jockey, periodista, dueño del sello Brownswood e impulsor de Worldwide FM, que lleva ya casi 4 décadas levantando los puentes entre el oyente de Jazz y el de música electrónica.

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Publicado el
11 de mayo de 2018 - 12:25 h
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