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Sobre este blog

Sergio Gracia Montes es graduado en Derecho por la Universidad de Córdoba. En 2018 impulsa desde Córdoba el Centro de Investigación de la Extrema Derecha (Cinved), con el que analiza y estudia los movimientos populistas y extremistas en España y a nivel internacional. Gracia cuenta con amplia formación en materia religiosa, política y de derechos humanos, e interviene en medios nacionales (Cuatro, La Sexta, Huffington Post, El Independiente, El Confidencial o El Temps) como experto en fanatismos y movimientos de ultraderecha.

Laxos de moral

Isabel Díaz Ayuso

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¿Se acuerdan ustedes cuando en las elecciones a la Comunidad de Madrid la ex community manager del perro pecos de Esperanza Aguirre (no lo digo yo, lo dijo el periodista José María García) se presentó con una campaña enarbolando la bandera de libertad? Pues bien, lo que no nos dijo es a qué libertad se refería, seguramente era la libertad de usurpar el espacio público con terrazas, la de regar con dinero público centros privados, o la de “regalar” o hipotecar el suelo público de Madrid para la construcción de negocios privados? Seguramente por ello, ha sido recientemente nombrada “alumna ilustre” por la Universidad Complutense.

Pero esa libertad se da de bruces con la realidad cuando esos que enarbolan dicha causa, hablan en sus discursos de defender los valores morales de Occidente y de España. Aquí ya no cabe libertad ninguna. En algo tan profundo, tan personal y tan íntimo como la moral, se acaba la libertad. Pero lo que no dicen, es que esos mismos valores son prostituidos por ellos mismos en el momento que se dan la vuelta. La lista es larga y no tendríamos columna para ver la “doble moral” con la que actúan estos individuos en temas como el aborto, el matrimonio homosexual, el divorcio, la eutanasia o vivir en pareja. A estos, tenemos la obligación moral de recordar los abusos sexuales y como quienes dicen defender dichos valores, miran para otro lado, y dan carpetazo a dichas acusaciones de forma rápida.

No hace falta irse a la dictadura o a los famosos viajes a Londres para “hacer turismo”. Dijo en su día el líder de AP, ex Ministro franquista y posterior ideólogo del PP Manuel Fraga con motivo de la ley de divorcio, en 1981, donde votaron en contra, lógicamente “vamos a defender el matrimonio religioso de cualquier ataque. Seguiremos la actitud de la Iglesia, custodia de la moral cristiana”, también diría “No es hora de leyes como la del divorcio”. Caramba con la moral, cuando algunos de estos “fieles” llevan más matrimonios que días de vida. Pero claro, los que corrompen la moral de Occidente son los progresistas.

La derecha extrema y la extrema derecha se han atribuido la defensa a ultranza de los valores morales, donde reparten carnet de buenos y malos ciudadanos por la forma de actuar y de conducir su vida, y no tienen reparos en actuar de forma violenta atacando por ejemplo clínicas abortistas, si la causa lo necesita ¿Qué es eso de que una mujer elija LIBREMENTE si quiere o no tener un hijo o una hija? Un tipo que dice “No sé mucho de embarazos” es el que lleva a cabo una copia (tutelada por Madrid) del plan antiabortista de Orban, y que se oponen a que una mujer pueda decidir abortar por si sola sin contar con un hombre. Y todavía hay mujeres que votan a estos neandertales jugando con el futuro de sus hijas, hermanas, primas o sobrinas. 

Pero no queda aquí la cosa de los valores morales, también tenemos los armarios, los matrimonios y las orgias con nocturnidad y alevosía. Recuérdese que Maroto, que se casó con su pareja en 2005, hombre también, gracias a la ley de matrimonio homosexual impulsada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y a la determinación de Pedro Zerolo, pertenece a un partido votó EN CONTRA del matrimonio homosexual, con una Ley aprobada por rojos peligrosos. O como hizo Miriam Blasco, también ex Senadora del PP, también abiertamente homosexual, y que votó en contra de esta Ley “por disciplina”. No se ha inventado un gif o un meme para esto.

Y en este punto, para mejorarlo, que aún se puede mejorar, no podemos olvidar como en 2020 el eurodiputado húngaro József Szájer, miembro del partido Fidesz del ultraderechista Orbán, del que Vox copia sus políticas, fue pillado con la cremallera del pantalón un poco floja, junto a 25 hombres en una orgía clandestina en Bruselas. Por el día atacaba a los homosexuales, y por la noche daba rienda suelta a sus fantasías más lujuriosas.

¿Creen que aquí acaba todo? No se vayan todavía, esperen un momento. ¿Qué es eso de que una persona decida libremente con que se le aplique la eutanasia? ¿Quiénes son ellos para decir si yo mayor de edad y en plena capacidad de obrar y decidir, debo o no debo seguir vivo? Los defensores de la Ley y de la Constitución, una vez más vuelven a ignorarla, porque les cuesta recordar los artículos de esta como son el caso de la integridad física y moral de la persona (art. 15 CE), la dignidad humana (art. 10 CE), el valor superior de la libertad (art. 1.1 CE), la libertad ideológica y de conciencia (art. 16 CE) o el derecho a la intimidad (art. 18.1 CE) ¿Quiénes son ellos para cuestionar a una persona plenamente capaz y libre, que a su juicio piensa que su situación vulnera su dignidad, intimidad e integridad? Pero claro, ellos son los únicos para defender la moral en la tierra.

No acabaré esta tribuna sin hablar de los flojos de pantalón que presumen discreción, de esos que abusan de menores, de esos que juegan con la inocencia de niños y niñas en colegios o en grupos scouts, pero queda mejor decir “comportamientos inadecuados contra la libertad sexual”. No señoros, no son comportamientos inadecuados, son violaciones, son abusos sexuales. Pero de esto los defensores de la moral no hablan, incluso los aceptan en sus diócesis como hizo el difunto Benedicto XVI en 1980 admitiendo a un sacerdote con antecedentes penales, como así denunció una víctima alemana de abusos sexuales. Un informe independiente sobre abusos cometidos en la archidiócesis de Munich señaló en 2022 al Papa Benedicto XVI por no haber actuado en al menos cuatro casos.

Pero no nos tenemos que ir fuera de España, solo en dos años desde que se pusieron en marcha las oficinas para la prevención de abusos sexuales de menores la Iglesia recibió más de 500 denuncias sobre abusos sexuales, pero de esto los defensores de la moral no dicen nada. No esperen que los del autobús naranja de la vulva y el pene vayan a realizar una condena al respecto, sus caballos de batalla son atacar todos y cada uno de los derechos de la persona libre.

Y para cerrar no me puedo olvidar de aquellos que viven en concubinato concupiscente o utilizan métodos anticonceptivos, otra patada a la moral, a la doble moral. Si tan moralistas son, no debieran tener relaciones hasta que se casaran por la Iglesia, pero claro de ovejas descarriadas está llena la sociedad. Pero aquí no dicen nada, vaya ser que pierdan adeptos.

Estos defensores para atacar en lo más profundo, intentan hacer sentir culpable y sucia a la persona, cuestionando sus actos ¿Quiénes son ellos para cuestionarte? Y para ello no dudan en buscar la complicidad de parte de la sociedad, esa sociedad que utiliza la doble moral cuando le interesa, por ejemplo, para las relaciones sexuales, de esos que atacan o se ponen en frente una clínica abortista para condicionarte o amedrentarte. La moral de cada persona solo debe ser cuestionada por cada uno, de forma libre, y por supuesto, sin injerencias de terceros que para nada son parte de tu vida.

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Sergio Gracia Montes es graduado en Derecho por la Universidad de Córdoba. En 2018 impulsa desde Córdoba el Centro de Investigación de la Extrema Derecha (Cinved), con el que analiza y estudia los movimientos populistas y extremistas en España y a nivel internacional. Gracia cuenta con amplia formación en materia religiosa, política y de derechos humanos, e interviene en medios nacionales (Cuatro, La Sexta, Huffington Post, El Independiente, El Confidencial o El Temps) como experto en fanatismos y movimientos de ultraderecha.

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