Corduba y Colonia Patricia, las dos capitales ausentes
Encubrir el patrimonio romano (como el resto) y encima hacer gala capitular de ello muestra lo que somos: unos 0cultos. “Mérida y Tarragona se unen para promover la divulgación de su excelso patrimonio romano”, titulaban ayer los diarios extremeños y catalanes. No pudo estar Cordópolis, no pudo estar Diario Córdoba, no pudo estar El Dia de Córdoba, no pudo estar ABC Córdoba, no pudieron estar ninguno de los demás. No pudieron estar poque la mayor y más gloriosa capital romana de Hispania, Corduba y la colonia romana que en su tierra acogió, Colonia Patricia, simplemente no comparece: le basta con celebrar con exposiciones y recreaciones premium 3d su fáctica desaparición.
Es verdad que los alcaldes de Mérida y Tarragona son del PSOE y del PSE, y el de Córdoba no. Y que allí iba el Molt Honorable, delfín-cachalote, donde los haya. Lo han podido hacer sin llamar al 957, probablemente, e ir a lo suyo. Sin embargo, del mismo modo, es verdad que Mérida, Tarragona y Córdoba forman parte del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad, donde también está nuestro alcalde. Si lo han hecho en parejita política ocasional, lo suyo sería reclamar nuestra gloriosa parte del tercio en la próxima reunión de las ciudades patrimonio: o directamente llamarles y decirles que la más grande, la Córdoba romana, no puede quedarse fuera en esto.
El problema, al otro lado del teléfono, me temo, relamiéndose, será la pregunta; ¿y qué poneis vosotros en Córdoba? Tarragona y Mérida se centran sobre todo en este convenio en Circo, Teatro y Anfiteatro. El teatro que está bajo el Museo Arqueológico de Córdoba, lo pusimos algunos hace ya un cuarto de siglo. De los otros dos, conocidos hace casi ya ese mismo cuarto de siglo, nada hemos vuelto a saber.
El Circo romano subyace oculto en Córdoba bajo Capitulares, la manzana de San Pablo y el Jardín de Orive; como el de Tarragona está cubierto por la plaza de la Font. No por ello, allí, por ser parte del casco histórico de la ciudad posterior, se han dejado de hacer multitud de intervenciones que han conseguido hacer convivir plaza y veladores actuales con el edificio antiguo. Cierto, el nuestro está hecho polvo: mejor, una oportunidad para gastar menos en restaurar. Mérida tiene el circo completo a las afueras de la ciudad: no se le ha ocurrido a nadie allí hacer encima ningún Plan Parcial.
El anfiteatro romano es gloria de Mérida, como es también gloria monumental de Tarraco: enteros, imponentes, soberbios, martiriales. El nuestro vuelve a estar frito: mejor, otra oportunidad para la sostenibilidad.
El nuestro está en la Universidad, en los jardines traseros del Rectorado. La iniciativa de sacar el romano melón no fue de mi Casa, lo fue de la de en frente, la Gerencia. Poquito a poquito, que si por allí, que si por allá, salió y allí que se olvidó. Y así lleva más de veinte años convertido en romana porquería, a ver si su promotor germinal se quiere, de verdad, ocupar. El convenio actual no prevé envergadura presupuestaria para ello: al menos hoy. Mi Casa, no puede huir, aunque no fuese quién tirase la primera piedra: lo acogió como proyecto de investigación. Libros e investigadores nuestros estuvieron allí y lo sacaron adelante científicamente, aunque el parné de ejecución lo pusiera la Gerencia. Mi Casa, la Universidad de Córdoba, es la que debe invertir y ponerlo en valor, porque nos toca dar ejemplo más que a nadie. Lo último que debe caer en este debate, es la Universidad. Si Córdoba no es capaz de poner en valor un anfiteatro romano, santo y seña de su dignidad como capital, con aportaciones de municipio y Alma Mater, en unos jardines de la Universidad, es mejor cerrar la puñetera arqueología y, nosotros, los del paletín universitario, callarnos y no alentar más sensibilidades.
La ciudad, en todo este tiempo, no ha hecho mucho más que tapar y tapar como manda el Plan de Ordenación Municipal vigente y futuro y como es consigna en Capitulares y la Gerencia.
Hola bon dia, digi: ¿quins monuments romans posa vostè, senyor alcalde, per aquest conveni? Perdón si el traductor me la juega, no lo hablo en la intimidad.
¿Qué ponemos?: El Bulevar, La Ronda Norte, o mejor, ¿El Mediterraneo Cristiano, la infancia del Egipto o la Cordoba Oculta de la Sala Vimcorsa? Esos seis millones, y pico, evaporados, de esas exposiciones, no nos habrían hecho tener los monumentos tan enteros como en las otras dos capitales, pero seguramente, de haberlos destinado a Cercadilla o los edificios de espectáculo, a nadie se le habría ocurrido dejarnos fuera, por mucha diferencia de signo político presente. A nadie: porque para dejar a Córdoba fuera de cualquier convenio histórico y patrimonial, máxime romano o andalusí, ya hay que haber dado motivos.
Disculpe, me he equivocado de número.
Antonio Monterroso Checa. Catedrático de Arqueología de la Universidad de Córdoba
Sobre este blog
Vivo Córdoba actualmente como Prof. del Área de Arqueología de la UCO. He soñado Córdoba como: Investigador ?Ramón y Cajal? del Ministerio de Ciencia e Innovación (2013-2019). Investigador posdoctoral del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC en Madrid (2010-2013). investigador posdoctoral del Institut de Recherches sur l´Architecture Antique del CNRS-Universitè de Provence en Aix-en-Provence (2007-2010), investigador predoctoral y posdoctoral de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (2005-2006), investigador predoctoral de la Escuela Española de Historia y Arqueología de Roma del CSIC (2003-2004) y miembro de la Real Academia de España en Roma (2002-2003) Licenciado de la 1ª Promoción de Hª del Arte de la UCO (1999). De aquello lejano y de lo diario cercano les dejaré aquí mis aprendizajes, ensayísticos, científicos, críticos y siempre personales, que espero remuevan la viveza de aquel plátano vigoroso que Julio César plantara, símbolo de vida y fertilidad, en esa Córdoba histórica que nos alumbra siempre los buenos días.
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