Nota de prensa embargada

Éxito de la misión cordobesa a Rusia

El alcalde de la ciudad llega hasta la Vieja Madre Rusia para estrechar lazos comerciales y liderar así la embajada empresarial y turística que lleva el nombre de Córdoba hasta los confines del Oriente Europeo.

El primer edil, acompañado de dos concejales capitulares (varón y hembra -paridad-), miembros de la Diputación y representantes del emergente tejido emprendedor hostelero ciudadano se ha desplazado hasta San Petersburgo donde, en su feria de muestras, ha apadrinado la aparición de Gazpachoff, la nueva bebida energética que repara y apuntala las demoradas mediamañanas de la primavera cordobesa, plagadas de catas, ferias y romerías de gloria.

El alcalde ha dicho que Gazpachoff, presentado en botellines de 33 cl., "es el isotónico ideal para domingos como éste, en el que no viene mal pimplarse (sí, dijo textualmente pimplarse, el traductor hiperventilaba) una sana combinación de tomate, ajo, aceite de oliva, vinagre, agua de Emacsa y la gracia de un par de gotas de vodka medio helado".

Así combinamos "el puntito cordobés con el puntito ruso, unimos continentes y culturas, porque, en el fondo, no somos tan diferentes", apuntilló el alcalde.

Gazpachoff empezará a distribuirse en botellas cuyas etiquetas representan a una zarina vestida con el traje tradicional presoviético pero tocada con una peineta y mantón. Al fondo, el observador atento podrá distinguir un paisaje a lo "romerodetorres" en el que el Neva y el Guadalquivir parecen ríos que se funden en altonanza. Se añade el sello de la marca institucional Córdoba, patrimonio de todos los patrimonios conocidos como patrimonio.

En justa recompesación e intercambio, la municipalidad de la ciudad rusa se compromete a desplazar la escultura efímera en hielo "oso gigante que no da susto alguno", de Dimitri Melollevov, hasta la zona de encuentro de El Arenal, donde quedará instalada durante la Feria para gozo de cordobeses y foráneos.

En la misma recepción, y tras la firma del pertinente convenio, el propio Melollevov apuntó, arrastrando las erres: "para mí, como arrrrtista, sería un auténtico placer que los prrrropios corrrrdobeses lamierrrran el oso al salirrrr o entrarrr a su ferrrria parrra estarrr más frrresquitos".

El alcalde, ya fuera de micrófono y mientras hacía un poco de tiempo para retomar el vuelo chárter de regreso a Córdoba (pagado por unos inversores y sin ningún costo para las arcas municipales, quede claro), tuvo tiempo para, con su singular gracejo, decir: "menos mal que esto ya no se llama Leningrado porque si no, vaya tela..."

p.d: Insisto, esta nota de prensa está embargada hasta que suceda lo relatado en ella. Puede ser en cualquier momento.

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28 de abril de 2013 - 02:34 h
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