Cuaderno de rodaje

He pasado la semana en el set de rodaje de Cuéntame. Qué bonito, oigan. Estuve en Madrid, el rompeolas de todas las españas, en la Plaza de Callao, donde todo el mundo hablaba, curiosamente; en la Gran Vía, que no es tan grande, en el Palacio de Oriente que más bien se orienta a poniente y en Las Cortes, cuya puerta principal guardan unos leones muy simpáticos que no dan miedo ni nada (a uno de ellos le falta un testículo, por cierto). Se llaman Daoíz y Velarde, creo. Cuando tenga un gato le voy a llamar Antonioburgos, pero esto es otro tema. Todo gato lleva dentro el recuerdo de un león. Si esto no lo dijo Borges ya estoy yo para decirlo.

Soy un figurante de esta gran producción propia de la televisión patria. Eso es más que ser un simple "extra" con bocadillo y café aguado. Y me permite estar cerca de las cosas. Pero solamente soy un figurante, no me dejan ser protagonista, ni guionista, ni mucho menos, director. Es más, no sé quién dirige esta producción. Por el set se comenta que puede ser Victoria Prego, muy solvente para estas cosas, o Felipe González, que se le ha visto por aquí con cara de como tener un flemón o dos. O, incluso, el general Armada. No sé. No se sabe.

Soy un simple figurante, un bulto en la masa, a face in the crowd que saluda la coronación sin corona, que escucha el mensaje sin discurso, que oye un discurso sin mensaje, que agita una bandera que le han dado los de dirección artística y decorado, que ve a dos niñas vestidas de primera comunión, una cruza las piernas, otra no, que observa a la abuela y a la tita en una tribuna. Pero no tengo frase.

Insisto: estoy en la película, pero no tengo frase. El día que la tenga, la diré. Muy profesional.

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22 de junio de 2014 - 03:00 h