Casi

Si la humanidad se dividiese en tres: la que ama la Navidad, la que la odia y la que pasa de ella, yo casi que me situaría en cualquiera de las tres. Ahora que casi se acaba y solo queda esperar a los Reyes Magos todo va a salir mejor. Un poco más, y se acabó.

Casi que ya no me acuerdo de las elecciones, del químico aquelarre, del olor a gofre, de los anuncios chorras, del buen rollito, de la gala de inocente inocente, redundante redundante, de la operación potito…

"Casi" es un adverbio que en la morfología de la lengua se parece a la eyaculación precoz. O casi.

Recuerdo ahora la historia del boxeador panameño Elíades García, "el Casi". Le llamaron así porque se pasó años disputando el título, primero americano, luego mundial, de los pesos welter y nunca lo consiguió. Ahora bien, jamás besó la lona, nunca lo tumbaron y siempre llegó al último asalto con posibilidades aunque los árbitros decidieran que perdía a los puntos.

"A los puntos". Siempre… Eso es peor que un K.O. Pobre "Casi".

Para mí es un héroe. Un gigante. Uno de los nuestros. O casi.

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3 de enero de 2016 - 02:00 h