El Imperium Contraataca

No puedo ocultar que una de mis mayores pasiones es la lectura e investigación con todo lo que tiene que ver sobre el Liderazgo. Y cómo en aquello en lo que piensas es aquello en lo que pones el foco (gracias a que nuestro cerebro posee el Sistema de Activación Reticular) me encuentro continuamente identificando prácticas de liderazgo allá por donde me muevo.

Y es curioso como el Liderazgo tal y como lo concebimos actualmente tiene influencias que vienen de muy lejos, donde una de las más relevantes la encontramos en el Derecho Romano.  En este Ordenamiento Jurídico , que ha vertebrado normativamente las principales sociedades modernas, se recogen dos conceptos fundamentales: la Auctoritas y la Potestas.

La Auctoritas es el poder de un individuo basado en el reconocimiento social ganado legítimamente gracias a su conocimiento, desempeño o conducta. En el otro lado se encuentra la Potestas, que es la persona que ostenta el poder pero porque le es otorgado. En el marco de las organizaciones, la Potestas la confiere el cargo que tienes, lo que pone la tarjeta de visita o el título en la puerta del despacho, la Auctoritas, en cambio tiene que ver con la conquista personal ganada por el carisma, la capacidad de convicción y de interacción con los demás. Combinando ambos conceptos, cuatro son las situaciones que nos podemos encontrar en la empresa:

  1. POTESTAS SIN AUCTORITAS, Gestión dictatorial, basada en el rol de jefe, donde se actúa por imposición.
  2. AUCTORITAS SIN POTESTAS,  es un indicio de que existe un conflicto en la organización que se ha de resolver para evitar el desgobierno. Probablemente sea el inicio de un cambio o hasta una revolución.
  3. NI POTESTAS NI AUCTORITAS, no quieras estar en esta situación, ya que te encontrarías en una situación de anarquía y caos.
  4. POTESTAS Y AUTORITAS,  Liderazgo ganado y respaldado por la Organización.

En este punto podíamos plantearnos ¿cuál es la hoja de ruta ideal? ¿Llegar al liderazgo comenzando con la Auctoritas o por la Potestas? Great question. Si me dan a elegir prefiero que se comience por A para posteriormente ser reconocidos con la P, aunque también hemos de dar la oportunidad a los que la empresa nomina en el Organigrama para fajarse y ganarse la ansiada A. En definitiva podemos concluir que la empresa te puede nombrar jefe pero no líder, ese reconocimiento se lo gana uno personalmente con la complicidad del equipo.

El derecho romano, igualmente, introduce un término clave, el Imperium, que se situaba por encima de la Auctoritas y Potestas, relacionado con las altas jerarquías militares, sociales,  gobernativas (el César), y en ocasiones  con un poder también muy reconocido en la actualidad: la capacidad de cobrar impuestos.  Un ilustre cordobés de la época, Lucio Anneo Séneca, escribió respecto a esta palabra: "Imperare sibi, maximun imperium est". Sé que está de más la traducción ya que las clases de latín en el Bachillerato dieron sus buenos resultados, pero me aventuraré a dar una :"el poder sobre uno mismo es el poder máximo", y en este contexto me gusta cambiar la palabra poder por liderazgo, con el fin de expresar la idea que el liderazgo irremediablemente ha de comenzar por uno mismo. No podremos liderar a otros si antes no somos capaces de autoliderarnos.  Que el Imperium Contraataque. BE TIM.

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27 de febrero de 2014 - 00:20 h
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