Basket-emotion

Para mi este fin de verano está siendo una bendición. Me explico. Ha dado comienzo el Mundial de Baloncesto que se se celebra en España, y estoy devorando todos los partidos que retransmiten (por cierto la cobertura de Mediaset está dejando mucho que desear, ni punto de comparación con la de RTVE en eventos anteriores similares).

A parte de los aspectos técnico-tácticos, y del disfrute de ver baloncesto de alto nivel, mi foco de atención lo estoy poniendo especialmente en detectar los estados emocionales de los equipos y su evolución a lo largo del encuentro.

La primera premisa fundamental es la consideración de cada equipo como un sistema, y como la emocionalidad del mismo tiene distintos puntos de influencia: de un jugador hacia el equipo; del equipo hacia el jugador; del público al equipo; del árbitro al equipo; del árbitro al público. En definitiva podríamos hablar del paradigma de la influencia múltiple: influyo, me influyen, nos influimos. Tuve la oportunidad de ver en directo el España-Brasil, y en ese partido el rol de catalizador de la emocionalidad del equipo español fue ejercido por Pau Gasol: la gran actuación del pivot influyó en su equipo y en los aficionados, que a su vez retroalimentaron al propio sistema de los que también son integrantes, influyendo. Y es curioso observar como cualquier detalle, por mínimo que pueda parecer, afecta de forma integral al sistema. Recuerdo una decisión arbitral muy protestada por el seleccionador, que durante unos minutos de juego, provocó que el equipo no fluyera en ataque ya que estaba expectante sobre la próxima decisión arbitral...¡y hablamos de una simple decisión arbitral de los cientos que se toman en un partido!.

Estoy hablando sobre estados emocionales, pero todavía no he mencionado los principales que suelen darse en los equipos. Mi trayectoria profesional como jugador de baloncesto, y ahora mi trabajo como Coach, me ha permitido experimentar los siguientes:

1. Motivación: Estado potenciador enfocado en el futuro, en querer crecer, en avanzar, en el éxito. Ejemplo: La Emoción de España para querer ganar el Mundial.

2. Serenidad: Estado potenciador influenciado por el pasado, donde el equipo ante circunstancias adversas pasadas a sabido digerirlas y utilizarla para que no le afecten de cara al futuro. Ejemplo: La capacidad del equipo de sobreponerse a una derrota no prevista durante la fase de clasificación.

3. Resentimiento: Estado limitante que proviene de no saber gestionar un evento, acontecimiento pasado, que sigue afectándonos. Ejemplo: el estado de un jugador cuando le sancionan injustamente y arrastra la emoción todo el partido.

4. Resignación: Estado limitante que tiene su proyección en el futuro. No hay visos de mejora, de superación, el equipo baja los brazos, se deja llevar. Ejemplo: La emoción derivada de la pérdida del partido de cuartos de final, y cómo se afronta la lucha por el quinto-octavo puesto.

Te invito a que reconozcas estos estados en los equipos (sistemas) de los que formas parte: familia, trabajo, amigos,... y si identificas estados limitantes (resentimiento, resignación) pienses en qué medida puedes actuar para transformarlos en potenciadores.  Puede que identifiques  los 4 estados  a la vez en tu equipo, aquí el juego sería plantear de que forma maximizas los que te hacen crecer y minimizas los que te frenan. Y recuerda, somos seres emocionales con experiencias racionales. BE TIM.

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4 de septiembre de 2014 - 02:05 h