"¿Quiénes somos? ¡El Córdoba!"

Pasión, tensión, lágrimas, rivalidad y 'fair play' en el clásico del fútbol cordobés en versión alevín | Los blanquiverdes golean al campeón de Liga

No hace falta que nadie les cuente que el partido es especial. Lo saben y punto. El Córdoba y el Séneca son los protagonistas de una historia de rivalidad deportiva que dura más de cuatro décadas. De padres a hijos -literal: en la grada había ex jugadores animando a sus vástagos- y por encima de épocas y circunstancias. Cada vez que se cruzan en el camino saltan chispas. Son, en el ámbito local, los encuentros de mayor dificultad en lo futbolístico y en lo anímico. Ganar un derbi significa mucho. En el campo del Guadalquivir -hogar de los blanquiverdes, nómadas por necesidad mientras que no dispongan de una instalación propia- se vivió uno de esos partidos al límite de la pasión. Córdoba-Séneca, en una eliminatoria que conducirá al vencedor a la fase final del Campeonato de Andalucía de categoría alevín. Allí acudirán los cuatro mejores de la comunidad autónoma. Y de los dos representantes cordobeses sólo puede quedar uno.

La tensión se mascaba. En el campeonato de Liga, los resultados presagiaban equilibrio (2-1 para cada cual en su campo). Los rojinegros, que terminaron proclamándose campeones -el Córdoba empató un partido mientras su adversario ganó todos los demás-, podían tener algo más de 'chance' en los pronósticos. Pero esto es un derbi. Y aquí no vale el pasado.

El partido, disputado al mediodía del domingo bajo un sol inmisericorde -el árbitro detuvo el partido para que los chicos pudieran beber agua y refrescarse- tuvo lo que tiene que tener: las aficiones, cada cual en una esquina, con sus símbolos y sus cánticos. El comportamiento fue deportivo. Ni un mal gesto. Los padres blanquiverdes cantaron el himno del Córdoba mientras los chavales se juramentaban sobre el césped: "¿Quiénes somos? ¡El Córdoba!". Y sobre el campo, la verdad. Hubo partido. El Séneca, con cinco ex blanquiverdes en sus filas -el 'efecto cuota' provocó una desbandada-, mostró un fútbol más individualista, explotando el talento para el desborde y el disparo. Los cordobesistas, más armados, elaboraban más la jugada para buscar el gol.

El Córdoba se adelantó pronto, pero el Séneca logró en la última jugada del primer tiempo colocar el empate con un latigazo desde lejos. Tras el intermedio, los blanquiverdes fueron un vendaval. Jugaron con aplomo atrás y exprimieron su velocidad para montar contragolpes letales. Los rojinegros estrellaron varios balones en los postes y se quedaron con una sensación amarga. Para el Córdoba, todo fue fiesta. El resultado final, 5-1, coloca a los chicos blanquiverdes con un pie y medio en la fase final del Campeonato de Andalucía. Queda el choque de vuelta en el Enrique Puga, el segundo capítulo de un clásico que no defrauda nunca.

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8 de junio de 2015 - 11:01 h