Oiga, ¿y por qué no?

 

"Creo en las casualidades"

(Ana Tamayo. Concejala de Movilidad)

Entre octubre y el mes que está a punto de acabar, seis autobuses urbanos han salido ardiendo. Desde el punto de vista estadístico, el dato tiene cierta relevancia. De seguir con esta progresión, a razón de un autobús calcinado al mes, Aucorsa perderá su flota en 11 años. Desconocemos la ratio de vehículos quemados en servicio en otras partes del mundo civilizado. ¿Cuántos autobuses se prenden cada semana en la zona euro? Ni idea.

La oposición atribuyó la incidencia mecánica a un lote de autobuses adquiridos de segunda mano a la Empresa Municipal de Transportes de Madrid, que, como todo el mundo sabe, es un Ayuntamiento primo hermano del nuestro. Esa consanguinidad política levantó, como es natural, toda suerte de sospechas. La típica burra vieja que el primo listo le vende al primo bobo por una pasta.

El Gobierno local, por su parte, asegura que no hay un patrón común entre todos los accidentes. Lo mismo arde un autobús del Ayuntamiento primo hermano que otro de tecnología híbrida, según argumenta con aplomo Ana Tamayo, la concejala del ramo. Es en ese contexto cuando la edil se saca este titular de arriba, una de las declaraciones políticas más sobrecogedoras que hemos escuchado en los últimos años.

Es como si el señor Zapatero, con una caída en picado del PIB, la prima de riesgo por las nubes, el desempleo por los suelos, las exportaciones en retroceso, el IBEX desaparecido y la morosidad bancaria desbocada, hubiera dicho con toda solemnidad: "Creo en las casualidades". Oiga, ¿y por qué no?

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Publicado el
28 de febrero de 2015 - 01:52 h
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