La ley del bulo

 

"Bretón sufre la ley de la cárcel"

(Vozpópuli)

El titular de la noticia no era exactamente este. Empezaba con esas siete palabras pero continuaba de la siguiente manera: "Primera salida al patio, primera paliza". La información prendió como la pólvora. Natural. Y algunos medios que se hicieron eco se extendían con prolijos detalles sobre el linchamiento que el parricida habría sufrido en la cárcel de Villena. Un periódico regional, incluso, nos informó de que Bretón había iniciado una huelga de hambre en protesta por la brutal agresión.

La noticia resultó ser falsa. No medio falsa ni medio verdadera. Falsa sin aditamentos. Bretón no había sufrido un rasguño en la cárcel de Villena. Ni un linchamiento, ni una paliza, ni una agresión, ni un ataque, ni un guantazo, ni un empujón, ni un moquete. Nada.

La falsedad sin paliativos es una mercancía poco habitual en los medios de comunicación. Nos hemos desayunado muchas veces una verdad a medias o una mentira edulcorada. Un sondeo electoral aliñado o unas cifras del paro cocinadas con cariño. Pero una noticia sin hilo directo alguno con la realidad no es un producto común.

Tanto que el diario digital que propagó el bulo tuvo que pedir disculpas unas cuantas horas después. Y explicar la razón que lleva a un medio de comunicación a inventarse una noticia no es tarea fácil. La primera lección que un periodista aprende nada más pisar una redacción es que el rumor no es noticia. Este simple axioma es la biblia del oficio. La cláusula principal del contrato.

Pero, claro, hay rumores que te queman en el bolsillo. Hasta Vozpópuli lo reconoció sin paños calientes en la nota de disculpa. Decía así: "Ante el hecho de que otros medios de comunicación pudieran estar detrás de la información, este diario decidió redactar y publicar la noticia para no perder lo que, en ese momento, consideramos una primicia". La noticia no: el bulo. Que no es exactamente lo mismo.

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13 de diciembre de 2014 - 01:54 h