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Raquel Pérez: “Córdoba merece un equipo de baloncesto en una categoría superior”

Raquel Pérez, jugadora del Córdoba Baloncesto Femenino | MADERO CUBERO

Hablar de baloncesto en Córdoba es hablar de Raquel Pérez Romero (Córdoba, 1974). Y aquí dan igual los géneros, pues ella es toda una institución a nivel provincial. Son más de 30 años de trayectoria, interrumpida apenas una vez y por una breve etapa de dos años, por lo que ha vivido la evolución del baloncesto femenino en la ciudad desde los años noventa hasta la actualidad. Es decir, sabe muy bien de lo que habla. La histórica alero suma y sigue acumulando encuentros y puntos en su dilatado palmarés, donde ya posee todos los récords de la provincia. “Tantos años es lo que tiene”, afirma con una sonrisa y bajo el eco de la cancha que la ha disfrutado durante las temporadas más recientes. En efecto, el pabellón cubierto del Colegio Cervantes, sede de los partidos del Maristas, se convierte en el epicentro de una conversación de casi una hora entre Raquel Pérez y CORDÓPOLIS.

Entre esas dos canastas ha convivido desde la creación del conjunto senior femenino del equipo rojillo, en el que ha vivido su segunda juventud, años después de ser partícipe de la etapa dorada en la ciudad con el Universidad de Córdoba. Muchas son las vivencias que posee, y aún tiene gasolina para más. De hecho, en las próximas semanas emprende una nueva aventura pues se ha comprometido con el Córdoba Baloncesto Femenino -recientemente denominado Dobuss Córdoba Basket-, el cual nace de la unión del Adeba y el Maristas. Otro acontecimiento histórico y en el que Raquel Pérez volverá a dejar su huella.

PREGUNTA. Se avecina el proyecto más ambicioso de los últimos años en el baloncesto femenino cordobés y de nuevo partes como la veterana del grupo y quien debe ser una pieza importante en ataque, ¿es más un privilegio o una responsabilidad?

RESPUESTA. Yo creo que es privilegio, porque, como tú dices, participar o poder estar ahí, en este nuevo proyecto, creo que al final es un privilegio. Entonces, yo encantadísima. Además, creo que puedo, más que todo, servir de unión porque unimos dos plantillas, digamos, de dos equipos referentes y entonces creo que tengo que servir de nexo, de unión, aportar veteranía.

P. Las expectativas ya eran altas estos últimos años en el Maristas, aunque ahora se da un paso más con la unión de los dos máximos representantes de la ciudad.

R. Sí, bueno, esperemos (risas). Se supone que con la unión de los equipos se suman fuerzas, o eso es lo esperado. Entonces esperamos dar ese saltito de calidad. Si a eso unes que creo que, además, van a venir jugadoras, algún fichaje de fuera, que pueda darle consistencia o elevar el nivel de calidad que pueda tener el equipo, pues entonces muchísimo mayor. Luego todo depende de la competición, que te pondrá en el lugar que te corresponde. Pero la gente que está ahí es gente que le gusta mucho el baloncesto, que estamos comprometidas y desde luego trabajo no va a faltar. Luego ya nos pondrán donde corresponda, que esperemos que sea al final de liga estar luchando por los puestos de ascenso. Ojalá.

Creo que puedo servir de unión entre las dos plantillas que unimos

P. ¿Sube la presión entonces en cuanto a objetivos?

R. No, bueno, ahora mismo… (duda unos segundos) todavía no ha empezado. Pero hombre, luego ya cuando empiezas a entrenar supongo que sí sientes responsabilidad, porque, ya te digo, es un nuevo proyecto y con otras miras. Entonces, claro que vas a sentir responsabilidad. Pero bueno, nosotras dándolo todo, y con trabajo y esfuerzo creo que lo demás ya vendrá.

P. Entiendo también que eso ha debido ser un aliciente clave para que hayas decidido unirte al equipo.

R. Pues sí, ha sido el detonante (risas). Al final es una motivación en todos los sentidos. Lo que tú has dicho, es un nuevo equipo, se supone que con un nivel superior, o lo vamos a intentar por lo menos. El nacimiento de un club, bueno no es otro club, pero la unión de dos equipos que se supone que lo que pretendemos es que el nivel sea mucho mayor y Córdoba pueda tener un equipo, de aquí a poco, esperemos, ojalá, en una liga superior. Entonces, eso es motivante para cualquiera. Ojalá llegue el final de temporada, estemos luchando por los puestos de ascenso y se haga realidad.

P. Tú has jugado en los dos equipos. Conoces los dos clubes muy bien, y a la gente que los rodea. Imagino que se respira ilusión.

R. Sí, ya te digo. La gente que estamos aquí ahora mismo, en este proyecto, las jugadoras que hemos fichado, es gente que le gusta el baloncesto, muy comprometida y que nos encanta y, sobre todo, ya nos conocemos de hace mucho tiempo. Siempre hemos jugado en contra, nunca en el mismo equipo, pero yo creo que no va a haber ningún problema.

P. Es llamativo lo que ha ocurrido, con la unión de dos clubes con una fuerte rivalidad, no solo en senior, sino también en categorías inferiores.

R. Sí, pero no tiene que haber ningún problema. Al revés, yo creo que la unión lo que nos va a hacer es más fuertes. Y eso es lo que tenemos que pensar. Al final, en el vestuario no creo que tengamos ningún problema, y ya te digo, nos conocemos de hace mucho tiempo.

P. Sí, pero aunque parece lo lógico que se unan fuerzas, no debe ser fácil dar ese paso, cuando estamos acostumbrados, al menos aquí en Córdoba, a que se multipliquen cada vez más y cada uno haga la guerra por su cuenta.

R. ¿Esa rivalidad te refieres, no? Que se ha perdido un poco.

P. Y no solo la rivalidad, sino que la dinámica que ha habido estos últimos años es que cada club cree su equipo senior y todo se quede en batallas locales.

R. Pues yo creo que con este nuevo proyecto es lo que se pretende. Que con un club, o más que un club, con la unión de los dos equipos, los demás equipos de Córdoba vean a ese como el gran referente de la ciudad, y que las niñas lo vean y todas quieran llegar ahí. Digamos que vean el equipo como un sitio al que llegar, que esté, ojalá, en una categoría superior para que el nivel sea mayor y sea un referente para todos.

La unión nos va a hacer más fuertes

P. Quizá esa filosofía es la que ha impedido que Córdoba pudiera contar recientemente con un equipo, ya sea masculino o femenino, en categoría profesional, a diferencia de otras provincias como Huelva, Sevilla, Granada o Málaga.

R. Claro, siempre, es lo que se pretende este año. Unir, y que el nivel suba. Es la idea que se tiene.

P. Acumulas más de 30 años de trayectoria, y todo empezó, si no me equivoco, en el Jesús Nazareno.

R. Sí, yo empecé allí en el colegio. Yo estudiaba allí y empezamos una escuela, y bueno, empecé allí. Tendría 12 años, más o menos.

P. Categoría infantil o así.

R. Sí, bueno, el primer año fue como constitución de la escuela, que eran como los comienzos, y además no es como ahora, que gracias a Dios está todo perfectamente estructurado. Era como una prueba, digamos, en el colegio. Nos apuntamos unas cuantas pero fue muy light, porque la gente no se apuntaba. Entonces, fue al siguiente año, en infantil, cuando ya empezamos a entrenar. Tuve la suerte de tener un gran entrenador, creo yo, pues en aquella época estaba Jorge Lorenzo, de Peñarroya, y creo que era de los mejores entrenadores que había. Él entrenaba en Salesianos y empezó allí con la escuela. Entonces es allí cuando yo empecé un poco más en serio.

P. ¿Qué diferencias aprecias en el baloncesto de formación entre aquella época y la actual?

R. Todas, es que, bueno, de entrenadores, que yo tuve la suerte de tener a Jorge que creo que era de los más formados y más preparados en esa época, ahora están mucho más preparadores táctica y técnicamente, sobre todo. Y bueno, en instalaciones, yo he entrenado en el Colegio de Colón, que tú sabes lo que es, con la alcantarilla allí en medio. O sea, ahora no puedes compararlo con nada. Además, empiezas desde muy pequeñita. Desde Primero ya puedes empezar si quieres en la escuela. En esa época yo creo que empezaba y era con 12 años. Era todo diferente.

P. Posteriormente pasas a la cantera del Adeba, donde acabas tu etapa de formación y pasas al senior, con el que vives una etapa de esplendor para el club, consiguiendo el ascenso a la segunda categoría, entonces denominada Primera Nacional.

R. Sí, jugamos en Montilla, creo recordar, porque era una cancha neutral, y jugamos con El Palo y perdimos creo que fue por un punto, 72-73 o algo así…

P. Yo sinceramente no lo puedo recordar porque nací el mismo año de ese ascenso.

R. (Risas) Sí, fuimos campeonas y nos faltó la guinda que fue ese último partido. Yo guardo muy buen recuerdo de aquel año.

La idea es que las niñas vean al equipo como un referente al que llegar

P. Y conseguís el ascenso, aquella temporada 1993-94.

R. Es que me bailan las fechas, pero creo que sí que fue a la segunda categoría nacional, y solo nos faltó eso, la guinda de ser campeonas. Pero como eran los dos primeros clasificados, pues al final ascendías, pero no recuerdo bien cómo se llamaba.

(El Club Adeba consiguió su primer ascenso a Primera Nacional -entonces considerada la segunda división estatal- tras dominar en el encuentro decisivo al Valverde por 79-60. El choque que perdió posteriormente, y al que se refiere Raquel Pérez, es la final del Campeonato de Andalucía, partido que se llevó El Palo de Málaga, el campeón del otro grupo de Segunda Nacional, por un ajustado 71-72 en un encuentro disputado en Montilla).

P. De todos modos, un año histórico para el baloncesto femenino cordobés en general, que en aquella época pues tampoco tenía tantos referentes como ahora.

R. No, en aquella época solo estaba el Adeba, que yo recuerde, en senior femenino. Y teníamos buen equipo. Yo he jugado con Carmen Díaz, Toñi y Rosa Lumbreras, Nieves Cerezo… era muy buen equipo.

P. Imagino que se hacía complicado que las niñas se apuntaran porque no tenían referentes adultas.

R. Bastante, es que era otra época. Esto es también lo que se pretende con la unión, que las niñas vean ahí un equipo referente y que les sirva de aliciente para que sigan trabajando y vean que pueden llegar ahí también.

P. Años después das el salto al Universidad de Córdoba, con el que vives ya la etapa dorada a nivel histórico en la ciudad y, hasta la fecha, tus años de mayor plenitud deportiva.

R. Sí, empezamos en Primera Nacional, hasta que llega el ascenso. Cuando llega el ascenso, aquellos años en Liga Femenina 2 son los mejores por todo, por experiencias, viajes, jugadoras, una categoría diferente en la que ves muchísimas jugadoras. Yo no había salido de aquí de Córdoba. Entonces te das cuenta del nivel que hay en otras ciudades. Lo recuerdo como la mejor etapa (risas).

P. Fueron seis temporadas, creo, las que estuviste compitiendo con la UCO y además con un equipo ambicioso.

R. Sí, los primeros años, además, nos clasificamos para luchar el play off de ascenso, que nosotras éramos novatas en la categoría y no pensábamos jamás que íbamos a llegar a eso. Pero sí, nos clasificamos. No lo conseguimos, que eso ya hubiese sido… pero sí, nos sorprendimos. Un equipo hecho con gente buena. Gente internacional, con Gisela (Vega), por ejemplo, que era una chica de Argentina con muy buen nivel. Sí, sí, era muy buen equipo. De hecho, me atrevería a decir que el nivel que ahora hay en Liga Femenina 2 es inferior al de aquella época.

P. Posiblemente.

R. Sí, sí, ha bajado un poquito el nivel en ese sentido, entonces había jugadoras de muchísimo nivel.

Los años con la UCO fueron mi mejor etapa deportiva

P. Te pones a decir nombres y vaya nivel. Estaban por ahí Mari Carmen Ruiz, Veva Tapia, que ahora está también con la selección española en silla de ruedas, Gisela Vega, que es una de las mejores jugadoras argentinas de la historia, Marta García…

R. Erika Gómez.

P. Exacto, son jugadoras que han tenido luego un recorrido importante en Liga Femenina.

R. Sí, sí, en aquellos años la Liga Femenina 2 tenía un nivel muchísimo más grande que ahora.

P. ¿Qué le faltó a ese equipo para llegar a la élite?

R. El primer año, ya te digo, hubiese sido algo que nadie imaginaba, pero nos faltó luego al final ese apoyo de las instituciones. Era una liga complicada y quizá faltó ese apoyo en todo lo que se refiere a lo deportivo, económico. Un pelín y yo creo que el equipo hubiese estado luchando por los puestos ascenso, incluso subir en algún momento. Nos faltó ese poquito, que luego al final no perduró en el tiempo, que es lo malo. Pero nos faltó eso, porque equipo teníamos muy bueno.

P. Cuando se disuelve el equipo de la UCO, te llega un nuevo reto, en este caso con el otro representativo de la ciudad, que por entonces estaba también empezando en senior.

R. Nació ese año. Pero bueno, yo estuve, después de que la UCO ya no sacara equipo, dejé de jugar. Creo que fueron dos años sin jugar. Maristas decidió sacar equipo, entonces Chany (Sebastián del Rey, presidente del club) me llamó para ver si quería jugar y formar parte. Digamos un poquito para que la gente se animara. Y estuve reacia, sinceramente, pues ya llevaba dos años sin jugar y ya me costaba un poco. Dije que me había retirado y tal, pero al final te da el gusanillo y ese año pues probé. Y bueno, pues ya han seguido todos los años que conocemos del Deza Maristas, que son ya siete u ocho.

P. Un equipo joven, muy marcado por su cantera, y ahí ya sí que empiezas a asumir más el papel de veterana y en cierto modo mentora.

R. Es que no había otra (risas). Con la edad que tenía no podía ser otra (risas). Pero yo he estado siempre muy a gusto. Además, aunque las niñas son jóvenes, porque la mayoría lo son. No hay ninguna de mi edad, la que más puede tener 30 años. Ellas me respetan muchísimo, y además, siempre valoran todo lo que les digo, te piden consejo. En ese sentido estoy muy contenta, no he tenido ningún problema, al revés, con ellas creo que soy muy afortunada. Al igual que ellas aprenden de mí, yo aprendo de todas también, y entonces sigo siendo la veterana pero es que no me queda otra.

P. Entiendo que también tu posición en el equipo, viniendo de la UCO en una categoría más profesional, que estuviste dos años sin jugar, y ahora un nuevo reto en una categoría más amateur, la filosofía o tu posición en el vestuario cambia.

R. Sí, ellas te ven como la figura referente.

El nivel actual de la LF2 creo que es inferior al de aquella época con la UCO

P. Muchas habrían vivido los años de la UCO, viendo aquello como baloncesto y jugadoras profesionales.

R. Claro, es lo que te he dicho, me ven como referente. Incluso en la pista, a veces te miran como…

P. ¿Qué hago? (risas).

R. Sí, sí, es como qué me dices (risas). Pero bueno, es lo normal, es que soy la veterana, soy la que más experiencia tiene y, bueno, yo lo asumo y, vamos, encantada.

P. El objetivo era claro, y estuvisteis cerca muchas veces, pero siempre os quedabais a las puertas.

R. Sí, nos ha faltado eso. Es que bueno, en los últimos años hemos competido con equipos que habían hecho una plantilla para ascender, con gente extranjera. Evidentemente contra eso no puedes competir. Tú llegas, tienes buen equipo, pero ya te plantas en esa fase que están los cuatro mejores y ahí te enfrentas a equipos con otra estructura que tú no tienes. Esa es la diferencia. Tu tope llega ahí. No puedes. No tienes dos extranjeras que te midan 1,95.

P. Eso marca la diferencia.

R. Claro, te hablo de ejemplos como Unicaja o Estepona, que tenían americanas. Esa es la diferencia que te marca esta liga, que si quieres aspirar a algo al final tienes que traer, al menos, una jugadora que te marque esa diferencia para cuando llegues a esa fase, al menos, tener opción.

P. Y parece que no está tan lejos el salto. Con equipos muy jóvenes, prácticamente en su totalidad con jugadoras de cantera, muy poquitos fichajes, y se ha rozado la segunda categoría nacional. Por tanto, a poco que se invierta, el salto es muy factible.

R. Falta la guindita digamos.

P. Sí, sí, es muy poco.

R. Sí, en este nuevo proyecto es lo que yo creo que se pretende. Ese poquito que faltaba, dar ese impulso y a ver si si se consigue. Y ojalá llegue, por lo menos con garantías, a esa fase que hemos llegado otros años, pero éramos equipos separados, y puedas competir.

P. Y la trayectoria más longeva la tienen Adeba y Maristas, pero hace no mucho estaban también por ahí El Carmen y La Carlota.

R. Se diversificaban demasiado las fuerzas.

Aunque las niñas son jóvenes, me respetan muchísimo y siempre valoran todo lo que les digo

P. Exacto. Al final no tienes un referente que marque la guía.

R. Evidentemente, cuanto más diversificas las jugadoras en más equipos, al final la fuerza es menor. Hay que simplificar, que es al final lo que este año pretendemos hacer.

P. Desde la desaparición de la UCO, ha habido proyectos que o bien se quemaban rápido o que no tenían la capacidad suficiente para dar el salto. Parece una tontería, pero muchas veces el nombre hace mucho para que la gente se identifique. Nace ahora el Córdoba Baloncesto Femenino para eso también.

R. Claro, ese yo creo que es uno de los objetivos. Que todos los clubes de Córdoba sean partícipes y cuando sus niñas júnior acaben, pues tengan un equipo que vean referente para poder llegar. Y que sea uno que represente a la ciudad. Que no sea el Deza por un lado, Adeba por otro. Que sea un equipo común donde todas miren y todas quieran llegar porque es el que representa a mi ciudad. Y yo sé de clubes que están muy interesados en generar convenios. No todos los equipos tienen la posibilidad de tener equipo senior y tener esa oportunidad, y encima si es de calidad, pues mucho mejor.

P. Y ya no solo para las niñas, sino para el público en general. Adeba y Maristas, al final, uno es un equipo muy arraigado a una determinada zona de Córdoba, el otro un club de colegio. Ahí quizá esa expansión general sí que costaba más lograrla.

R. No lo ven como suyo.

P. Claro.

R. Eso es lo que se va a pretender, que la gente se identifique con un equipo. Que ojalá se enrole en la temporada y vengan a vernos, se identifiquen con él, traigan a las niñas, que haya difusión también por parte de los periodistas que también es importante. Y al final, de una cosita, de otra, de otra y de otras, se hará un equipo representativo de Córdoba y que esté ahí arriba.

P. Antes de definir aún más tu valoración sobre el actual CBF. Ya hemos dicho que has pasado por los tres clubes más representativos que ha habido. Lógicamente centrándonos en tu etapa en cada uno, qué diferencias has sentido en cada uno de esos equipos.

R. Adeba la recuerdo más como mi juventud. Yo llegué como cadete de segundo año. La recuerdo como el sitio donde empecé a jugar más en serio digamos. Adeba era el club referente y yo venía de un colegio, de una escuela, y en esos entrenamientos descubrí que el baloncesto me gustaba más. Luego ya la UCO fue un poco la época dorada. Juegas en una liga superior, porque al final era semiprofesional, nos pagaban y era otro tipo de juego, de entrenamientos, muchas veces dobles. Es mi mejor época. Y luego a Maristas también le tengo mucho cariño. Yo estuve dos años sin jugar y es el que me reengancha y aquí yo he sido entrenadora también, estoy muy ligada a Maristas desde siempre. Mi marido (Luis Requena) es de Maristas, tengo amigos y amigas de toda la vida, y entonces para mí Maristas es el club que te toca más el corazoncito.

En su día tuve mis ofertas pero valoré más el jugar en casa

P. ¿En las rivalidades estabas un poco dividida?

R. No, yo, de verdad, en cada época, en cada club, con los tres he estado muy bien, no he tenido ningún problema nunca y guardo buenísimos recuerdos en todos sitios.

P. Ya lo has dicho un poco antes, pero ahora en el Córdoba Baloncesto Femenino, ¿cuál es la gran diferencia o el atractivo que te ha hecho unirte ?

R. Lo que hemos dicho, que ilusiona a la ciudad y es algo nuevo. Hay muchas ilusiones puestas, que es algo que yo creo que necesitas al final. Llevas años jugando en Primera en Adeba y en Deza, y es como siempre lo mismo. Este año es como un poco ilusión renovada, que es lo que a la gente creo que la hacía falta, cambiar un poco el chip y, sobre todo, si es algo para mejorar, pues mejor que mejor. En teoría, como algo representativo de Córdoba y quieres que esté ahí arriba, es lo que te motiva.

P. Y poder quitarte esa espinita del ascenso.

R. Ojalá, ojalá pueda decir que me retiro ya definitivamente y con el equipo arriba. Eso sería la guinda.

P. Se ha conseguido esa unión con un objetivo claro de ascender. Es un paso importante que se ha logrado en categoría femenina y que quizá la masculina también peque de esa diversificación que hablábamos.

R. Quizá con el tiempo miren este nuevo proyecto, y algún club diga de unirse con otro club y salga algo como lo que va a ser el femenino. Espero, porque yo creo que Córdoba, tanto en femenino como en masculino, se merece un equipo en categoría superior. Creo que estamos preparados y hay cantera suficiente y entrenadores muy buenos. Entonces, lo único que nos falta es eso. Tener un equipo ahí arriba que los chicos miren como referente, e igual en las chicas, que digan que quieren jugar ahí. Ojalá se consiga.

P. Y estaría bien ver al equipo jugar en Vista Alegre, que al final es el gran recinto.

R. Hombre, sería idílico. Imagínate, un masculino y un femenino jugando uno y otro después en una categoría que fuese profesional o con un nivel superior. Sería lo máximo.

P. Un nuevo desafío, aunque no es desconocido para ti. Llevas muchos años viendo a jóvenes que vienen pisando fuerte, pero nadie te desbanca de ese liderazgo ofensivo.

R. Bueno, bueno, depende. Al final, en un equipo, tú si has jugado lo sabes, lo ofensivo es necesario, pero no es lo únicamente importante. Lo importante es que cada una haga su parcela y aporte lo que tiene que aportar. A lo mejor yo he aportado más en puntos, otra en defensa, otra en rebotes. Lo que tienes que hacer es que tu equipo vaya en esa rueda y vaya perfectamente engrasada. A mí quizá me ha tocado meter más ofensivamente, pero no significa que eso sea lo más importante.

Este año es un poco una ilusión renovada

P. Has batido además todos los récords provinciales a nivel de partidos jugados y puntos anotados.

R. Tantos años es lo que tiene (risas).

P. Imagino que, aunque en un segundo plano, también es motivo de orgullo.

R. Hombre, encantada. Después de tantos años, y ya no solamente eso, de gente que conoces de muchos años. Mis mejores amigas son del baloncesto, mi marido es del baloncesto. Al final, de tantos años, no solo es lo deportivo sino también lo personal. Haces una forma de vida de esto.

P. Y tu carrera siempre ha estado ligada a Córdoba. ¿No sentiste inquietud en ningún momento por salir, no sé, quizá en busca de un proyecto más grande?

R. Sí, tuve mis ofertas en su momento, pero yo tenía aquí Liga Femenina 2, que era lo que me ofrecieron además. Entonces, si tienes en tu ciudad Liga Femenina 2, no vi el por qué tenía que irme. Era un buen equipo, en mi ciudad, con mis amigos, mi gente. Entonces, si a lo mejor me hubieran ofertado algo en una liga superior, pues pruebas, pero para irte a un equipo en la misma liga, que no te digo que las ofertas no fuesen buenas, prefiero valorar estar en casa que irme fuera.

P. A día de hoy ya eres un símbolo para el baloncesto en la ciudad y muchas jóvenes pueden verte como un espejo en el que mirarse. Eso también ha pesado para que quisieran reclutarte para el CBF.

R. Sí, yo creo que Chany, cuando salió el primer año el equipo senior del Maristas, la idea iba por ahí. Sabe lo que me une a Maristas y sabía qué tecla tocarme. Y lo hizo muy bien (risas). Y claro, es por eso, al final, que tú estés, igual que este año, por los años que llevas de experiencia y demás, supone un aliciente que estés en el equipo y que intentemos que el equipo vaya bien. Fue lo que creo que Chany intentó y creo que la jugada le salió bien.

P. ¿De dónde sigues sacando las ganas?

R. Es que me gusta mucho. No te voy a negar que a veces cuesta porque sacrificas muchas cosas. Sacrificas fines de semana, estar con tus amigos, con tu familia, te pierdes muchas cosas. Los que hemos jugado sabemos que es así. Pero bueno, luego lo pones en la balanza y, como te gusta tanto, compensa. Sarna con gusto no pica, que se suele decir. Al final te compensa. Pero reconozco que después de tantos años uno se pregunta, oye qué necesidad tienes ya, cambiando turnos de trabajo, trabajando domingos para ir a entrenar. Supongo que es que me gusta mucho. Entonces, mientras me compense y fisicamente pueda, seguiré.

Con los años haces del baloncesto una forma de vida

P. Imagino que cada vez se hará más difícil, ya no solo en el plano físico, sino también a la hora de compaginar la vida personal y profesional. Mirando donde ha estado el equipo estos años, la exigencia se puede acercar a un equipo profesional.

R. Sí, es más complicado. Sobre todo por eso, turnos de trabajo. Tienes que estar cambiando turnos. Pero bueno, al final es complicado, pero como te gusta lo acabas haciendo.

P. Después de tantos años, supongo que, cuando cuelgues las botas, seguirás ligada.

R. Sí, supongo que volveré a la faceta de entrenadora otra vez. Dejé de entrenar porque ya era imposible llevar las dos cosas a la vez. Pero sí, supongo que me enrolaré ahí.

P. No estaría mal, si dejas el equipo alto, que asumas ese banquillo.

R. Bueno, bueno, tampoco hay que irse tan lejos (risas). Yo con las niñas pequeñitas ya voy estupendamente (risas). A mí me gustaría empezar con las pequeñas. Me gustaría empezar con las chicas, pero bueno, luego, si sigues entrenando, no voy a decir que no me gustaría entrenar otros equipos. Pero ahora mismo, a las pequeñas.

P. Y si viniera una categoría profesional a corto plazo, ¿hay gasolina aún para eso?

R. No lo sé (risas). Ahora mismo hay gasolina para este año. Yo ahora tengo que ir año a año. No es igual que cuando tenías 20 años. Ahora mismo me encuentro bien fisicamente, evidentemente no es igual que con 20, pero hay que ir año a año. Yo voy a dar este año y el resto ya veremos.

Yo ahora tengo que ir año a año, el resto ya veremos

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