Luis Planas: “La política es una circunstancia no una profesión”

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Luis Planas Puchades (Valencia, 1952) llega al hotel Córdoba Center después de recorrerse media Andalucía en aviso naranja por ola de calor. Por la mañana, temprano, ha estado en Sevilla, donde ha cumplido como consejero de Agricultura, Pesca, Ganadería, Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Urbanismo, la que más competencias tiene de todo el Gobierno andaluz. Por eso, su mañana en Sevilla es intensa. Come y rápidamente se marcha a Loja (Granada), donde le espera un grupo de 20 militantes del PSOE que quieren entregarle en persona sus avales para que pueda presentarse a las recién abiertas primarias para elegir al candidato socialista a las próximas elecciones de la Junta. Planas, ya no como consejero pero sí como aspirante a candidato a las primarias, los abraza, les estrecha sus manos, y conversa rápidamente con ellos. Tiene que volver a Córdoba, donde esa tarde, y también en aviso naranja por altas temperaturas, le espera un más que intenso Congreso Provincial Extraordinario del PSOE. Pese al aparente agotamiento, son las 21.00, en Córdoba sigue haciendo un calor asfixiante, Luis Planas aguanta el tipo, sigue haciendo bromas y no se quita la chaqueta. “En Marruecos aprendí a resistir como los hombres del desierto, que van cubiertos de pies a cabeza”. Ríe.

Luis Planas nació en Valencia pero es de Córdoba. En 1980 consiguió la plaza de inspector de Trabajo en la ciudad y ya en 1982, cuando fue elegido diputado del PSOE por Córdoba en las primeras elecciones generales que ganó Felipe González, arrancó su carrera política en una sucesión de cargos públicos y responsabilidades que lo ha llevado por medio mundo. Ha sido uno de los primeros eurodiputados españoles, miembro de la Comisión Europea, responsable de las relaciones con el Congreso de Estados Unidos, embajador en Rabat, embajador español en la Unión Europea y consejero de Agricultura dos veces, ahora y en 1993. Ahora, después de estas idas y venidas por cargos de medio mundo pero siempre con Córdoba como base de operaciones, quiere ser presidente de la Junta de Andalucía.

PREGUNTA. Nuestra primera pregunta, después de esta azarosa jornada en la que ha recorrido media Andalucía buscando avales para las primarias del PSOE, es cómo se le puede pasar por la cabeza con la que está cayendo ser candidato a presidente de la Junta de Andalucía.

RESPUESTA. Probablemente porque soy una persona arrojada y me gusta dar pasos adelante cuando entiendo que todo está no diría que demasiado tranquilo. Creo que es necesario dar una respuesta. Es una excelente oportunidad para el PSOE y para que los militantes del partido retomen la afinidad y el apego al PSOE. También para que el PSOE y la sociedad andaluza estrechen sus vínculos aún más de lo que los han estrechado en los últimos años, ya que quizás ahora estemos un pelín más distanciados. Eso desde el punto de vista político. Desde el punto de vista personal pues ya lo he dicho: creo que debería hacerlo porque en los momentos de dificultad hay que dar un salto adelante y después porque tengo convicciones muy firmes. Es el momento para que en tiempos difíciles gente experta guíe a Andalucía.

Es el momento para que en tiempos difíciles gente experta guíe a Andalucía

P. Evidentemente, a todo el mundo le cogió con el paso cambiado el anuncio del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, de renunciar a seguir como candidato. Sin embargo, su decisión pareció muy firme y muy dispuesta desde el primer momento como, los periodistas somos muy mal pensados, si ya lo hubiera tenido pensado de antemano, como si supiera que esto iba a ocurrir. Los periodistas somos tan mal pensados que algunos dijeron, incluso, que usted era un hombre de paja, que su presentación formaba parte de lo previsto.

R. Esto último me dolió un poco aunque entiendo que era una interpretación que algunos podían hacer. Pero ha quedado rápidamente disipado. Francamente, para mí fue una decisión un poquito hamletiana, de cuatro días en los que estuve reflexionando pros y contras y al final mi razonamiento fue en sentido negativo. Es decir, no encontré razones para no presentarme. Y las tenía, sin duda, por mi ocupación como consejero y mi trabajo en el Gobierno andaluz. Pero sinceramente creo en lo que pienso y en lo que digo: este es un momento muy difícil que necesita a gente experta, y sobre todo habiendo visto Andalucía desde fuera, también desde dentro, pero durante muchos años desde Bruselas y también desde Rabat, uno retoma la dimensión de las cosas. A mí Andalucía me parece algo muy importante.

Mi decisión fue 'hamletiana': no encontré razones para no presentarme

P. Antes de la entrevista, viendo el anuncio que tenemos detrás, “usted tiene derecho a elegir”, nos ha dicho que ese concepto era algo bonito. ¿Ese derecho a elegir existe dentro del PSOE?

R. Bueno, yo he aceptado las reglas del juego en su literalidad pero también estoy pidiendo que se interprete la Ley para favorecer la máxima participación de todos los militantes en este proceso de discusión y de decisión. Este proceso tiene dos fases: una primera es una fase casi administrativa, los avales para poder ser candidato. Y la segunda es una fase de candidatura formal y de voto en urna. A mí me gustaría que se pudiera llegar a esta fase final de voto en urna para que hubiera una culminación. Lo digo de una forma muy clara: sin urnas no hay primarias.

Sin urnas no hay primarias

P. ¿Tiene ya los avales?

R. Estamos trabajando en ello. Hoy [la entrevista se realizó el miércoles por la noche] es el ecuador de la campaña y lógicamente ninguna de las candidaturas revela el número de avales que tiene. Pero estamos trabajando en ello y espero poder conseguir esos avales.

P. ¿Espera un gesto de la candidata que más avales parece tener en el caso en el que el resto de candidatos no obtenga ese mínimo de 7.000 necesario?

R. No, no le he pedido nada a nadie. Se lo he pedido al propio partido, que es quien organiza estas primarias, en el sentido de que me parece que desde el punto de vista de la transparencia interna es muy importante que todos los candidatos nos podamos dirigir al conjunto de los militantes. Somos 45.000 socialistas en Andalucía. Es una cifra muy importante. Yo conozco a muchos militantes pero no los conozco a todos. Y sobre todo quiero poder expresar mis ideas y dirigirme a ellos de forma directa. Para eso hace falta, evidentemente, tener medios por vía electrónica o postal, y hace falta un censo. Eso es lo que he pedido en primer lugar y después la igualdad de juego y condiciones entre todos los candidatos.

Contar con el respaldo del aparato del partido es una gran ventaja para cualquier candidato

P. Antes de la entrevista también nos hablaba de la “soledad del poder” y que se sentía ahora muy identificado con esa frase en este momento previo a las primarias. ¿Se puede ser candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía sin el apoyo del aparato del PSOE?

R. No lo sé. Le contestaré después de las primarias.

P. De momento no cuenta con ese apoyo del aparato.

R. No, vamos a ver. Yo he sido miembro del aparato: he sido secretario provincial del PSOE de Córdoba, he sido miembro de la Ejecutiva Regional y miembro del Comité Federal. En este momento no lo soy entre otras razones porque he pasado profesionalmente 16 años en el extranjero, que se dice pronto. Mi puesto actual es de gestión como consejero de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía. Hombre, yo creo que efectivamente contar con el aparato del partido es una gran ventaja para cualquier candidato, pero yo espero lograr los apoyos necesarios para poder llegar a la fase final y además estoy dispuesto a debatir con todos los candidatos en el lugar y momento que quieran el contenido de las ideas de cada uno. A mí discutir no me da ningún miedo, todo lo contrario. Me gusta. Estoy perfectamente prepardo para poder debatir de nuestra tierra, Andalucía.

Las primarias del futuro serán otra cosa que estas primarias

P. En España estamos muy verdes en el concepto de primarias para un partido político. Todo el mundo mira a Estados Unidos donde hay debates encarnizados entre candidatos en televisión. Usted es el candidato que más está planteando estos debates, de los cuatro aspirantes a las primarias andaluzas.

R. Aparte de caminar, estamos aprendiendo mientras caminamos. Estoy convencido de que las primarias del futuro serán otra cosa que estás primarias. Son las primeras que hace el PSOE andaluz, lo que cual es una inmensa responsabilidad porque creo que es un tema interno de los socialistas andaluces pero al mismo tiempo todos los ciudadanos están mirándonos para ver cómo funcionan las primarias. Pero creo que sobre todo es una fiesta de libertad y de democracia. Yo soy una persona que creo en la libertad, quizás porque he llegado por generación y edad a vivir en un país que no tenía libertad. Eso se aprecia mucho más. También es importante que los partidos cambiemos nuestras formas de funcionar y nuestras formas de ser en un modo de volver a recuperar la confianza de los miembros y recuperar la confianza de la sociedad. La política es en estos momentos, según el CIS, un problema. Los partidos tenemos la obligación de convertir ese problema en algo diferente. Para eso tenemos que darle solución a los problemas de la gente.

P. Su lejanía del aparato...

R. ... del aparato pero no del Partido Socialista.

P. ¿Esa lejanía se ha visto acrecentada con la disparidad de criterios acerca del futuro de las naves de Colecor?

R. No. Este es un tema puntual que lo he tenido muy claro desde el momento en que recibí los informes. Como he explicado en algún momento, discutí con mi equipo acerca de la cuestión. Soy de los que piensan que cuando uno ocupa un cargo de responsabilidad de pública tiene siempre que hacer aquello a lo que está obligado por encima de toda otra consideración. Y yo lo he hecho. Simplemente. Ahora el caso está en manos de los tribunales y los tribunales decidirán.

Sobre Colecor, quizás lo chocante es que alguien se haya sorprendido de la decisión que tomé

P. ¿Usted entiende que sus compañeros de partido en Córdoba votaran a favor de ese plan que la Junta impugna y lleva a los tribunales por considerarlo ilegal?

R. Bueno, sus razones tendrían. Yo no entro ni salgo en ellas. En todo caso tenía clara cuál era la postura de la Consejería de la Junta de Andalucía, que es la que adopté yo.

P. ¿Dentro del Gobierno andaluz recibió apoyos por parte de sus compañeros?

R. Es un tema de competencia exclusiva de mi Consejería, con lo cual soy yo quien tengo que tomar la decisión de forma exclusiva.

P. Pero esa decisión provocó una especie de cisma en el PSOE cordobés. Desde que tengo conocimiento mediático de la realidad de la ciudad, jamás un consejero de la Junta había desautorizado de esa manera a todo un secretario provincial del PSOE.

R. No era mi intención ni tampoco mi planteamiento. Yo he tomado la decisión que correspondía pero no por desautorizar a nadie sino simplemente porque tenía que hacerlo y porque continúo pensando que había un problema de legalidad. Quizás lo chocante es que alguien se haya sorprendido de la decisión que tomé.

Las naves de Colecor tendrán que ajustarse a la realidad, antes o después

P. ¿Usted cree que alguna vez veremos la demolición de esas naves? Llevan construidas desde el año 2005.

R. Tendrán que ajustarse a la legalidad, antes o después. Y a mí me gustaría que fuera antes que después.

P. ¿Pasará?

R. Esta última Semana Santa llevé a unos amigos catalanes que estaban de visita en Córdoba con sus hijos a Medina Azahara. En un momento determinado me señalaron y me dijeron: “¿Qué es aquello grande de allí?”. Y le dije: “Una cosa que me trae muchos dolores de cabeza que se llama las naves de Colecor”. Sinceramente, toda aquella zona es un plan especial con valores paisajísticos muy importantes, aunque esté deteriorada, lamentablemente, y hay que protegerla. Hay que proteger nuestro medio ambiente y hay que cumplir las normas urbanísticas.

P. ¿Recibió presiones por parte del propio presidente de la Junta? Sabemos que no nos lo va a reconocer si fue así...

R. El presidente tiene muchas preocupaciones con muchos temas. Pero es un tema que enteramente tramité y decidí yo mismo en base a los informes de mi equipo.

P. ¿Porqué cree usted, de verdad, que se va Griñán?

R. Bueno, lo ha dicho él. Porque piensa que ha acabado una fase no solo de su vida política sino de su vida personal y llegado el momento quiere darle el relevo a alguien para poder encontrarse libre en esa situación. Asimismo porque ha juzgado que este es un gobierno estable pero quiere tener la tranquilidad, cosa que le honra, de que haya una alternativa si en algún momento hay que disolver y convocar nuevas elecciones.

Bajo un prisma, que yo entiendo que es original y al mismo tiempo responsable, que es el mío, y que tiene raíces andaluzas, españolas y europeas, es necesario plantearse un nuevo periodo en la Junta de Andalucía

P. Hay una frase que se oye desde hace 15 años: que un partido gobierne durante tantos años no es bueno, como ha ocurrido con el PSOE en Andalucía durante los últimos 30 años. Usted evidentemente se presenta y quiere gobernar, pero ¿alguna vez ha participado de esa idea, de decir, tal vez si saliésemos una temporada nos vendría bien?

R. En democracia, y yo soy un demócrata convencido, hay que respetar la voluntad de los ciudadanos. Perdurar en el poder significa muchas cosas. Significa capacidad para cambiar y para adaptarse, por ejemplo. Para estar permanentemente renovando el contrato con la sociedad. Quien no se renueva automáticamente sale despedido porque los ciudadanos no admiten políticas intemporales que no se ajusten a cada momento. Esa es una de las razones por la que he planteado mi candidatura. Habrá cierto grado de continuidad pero también tiene que haberlo de ruptura. No puedes ser una pura continuidad. Bajo un prisma, que yo entiendo que es original y al mismo tiempo responsable, que es el mío, y que tiene raíces andaluzas, españolas y europeas, es necesario plantearse un nuevo periodo en la Junta de Andalucía.

P. Antes de la entrevista recordaba que usted, hace años, trabajó aquí cerca [la entrevista se desarrolla en la terraza del Hotel Córdoba Center].

R. Sí, en la calle Doce de Octubre.

A veces las vocaciones demasiado tempranas y dedicación completa no son el mejor impulso para una actividad pública

P. Cuando lo decía, se me vino a la cabeza algo que los movimientos sociales están exigiendo a los políticos: que tengan un trabajo previo, otra profesión, para servir en la política y no para vivir de la política.

R. Estoy convencido de ello. Yo concibo la política como un servicio público. La política es una circunstancia, no una profesión. Para aclarar los términos: creo que cuando se ejerce la política hay que hacerlo profesionalmente, es decir, seriamente. Cuando un joven me pregunta y me dice que se quiere meter a tiempo completo en la política le recomiendo que antes tenga estudios, que tenga un oficio y que tenga algo. A veces las vocaciones demasiado tempranas y dedicación completa no son el mejor impulso para una actividad pública. Yo he estado en política casi desde que tengo uso de razón. Creo que me metí con 14 años, en el Bachillerato. Mis primeras actividades fueron en lo que llamábamos los cineclubs y los discoclubs, bajo el franquismo. He estado, además, toda mi vida militando en la izquierda, pero he tenido la pausa o la visión suficiente como para primero ejercer la abogacía y después preparar unas oposiciones y trabajar en la Inspección de Trabajo. Por cierto que cuando cesé en Bruselas como embajador volví aquí, a Córdoba. Porque he querido siempre volver a Córdoba. Tuve la oportunidad de volver a Madrid, al Ministerio, pero siempre quise volver al lugar de donde salí.

No tener una profesión esperando fuera de la política priva de mucha libertad y de mucha opción

P. Hay mucha gente que hoy está en política que no puede decir eso. Si el día de mañana no salen elegidos por los ciudadanos, no tienen a donde acudir, no tienen una profesión, un puesto de trabajo esperándoles.

R. Lo lamento por ellos porque eso priva de mucha libertad y de mucha opción. En ocasiones conduce a un cierto enquistamiento de gente que no tiene otra opción que. Eso no es bueno.

P. ¿Estaría a favor de un tiempo límite en política?

R. Sí, sin duda. Pero no en política, sino en un cargo determinado. Griñán ha propuesto lo de los ocho años como máximo para ser presidente de la Junta. Probablemente sería una regla que habría que generalizar tanto en el PSOE como en la administración a muchas otras situaciones. Creo que es interesante. De esa forma no estoy hablando que no se puedan desempeñar otras responsabilidades. Yo mismo y sin aplicar ninguna regla, nunca he pasado prácticamente de ocho años en la misma actividad. He ido saltando de una actividad a otra. Además incluso diría que esos ocho años son interesantes políticamente pero también intelectualmente. Hay que refrescar la cabeza y cambiar de responsabilidades. Pero uno tiene que estar preparado para hacerlo, algo que no es tan fácil.

P. Sobre las primarias, ¿usted estaría a favor como ocurre en Estados Unidos y acaba de hacer el Partido Socialista en Francia de abrir el voto no sólo a los militantes sino también a los simpatizantes, a la ciudadanía?

R. Estas primarias no están concebidas así y yo acepto las reglas. Pero si esto pudiese ocurrir en el futuro... absolutamente. Creo que las primarias son un proceso interno pero que tiene un ojo puesto de lo que piensa la sociedad del candidato o candidata que sea elegido, porque en definitiva su vocación es ser elegido por los ciudadanos. Por tanto, cuanto mayor grado de implicación social haya, más importante.

P. Sobre la Consejería de Agricultura...

R. ... Pesca y Medio Ambiente. (risas)

P. ...y Ordenación del Territorio.

R. Y Urbanismo. Y Agua. Y Ganadería.

P. Es la gran Consejería de la Junta...

R. El presidente tuvo mucha confianza en mí al encomendarme una Consejería que es la suma de varias. Y tiene un eje horizontal muy importante que es lo que sería Europa 2020, ¿mo? La unión de los temas relativos a la agricultura, el agua y la ordenación del territorio me parece un sumatorio muy interesante en términos conceptuales y de gestión política. Hemos conseguido que cuestiones muy complejas hayan sido resueltas de una forma más integrada pero aún nos queda mucho trabajo por hacer.

P. La agricultura andaluza sigue teniendo el problema de la comercialización, su gran asignatura pendiente.

R. Habría que hablar sector por sector, ya que el sector lácteo cordobés, por ejemplo, es un sector frágil. Probablemente el más frágil de los que tenemos en la comunidad autónoma. Por eso, en relación con un episodio lamentable como el ocurrido en los piensos con la flatoxina recientemente y de forma absolutamente excepcional he dictado una orden de apoyo y de ayuda a los ganaderos, que es la primera que se hace de estas características en esta legislatura y espero que la última, porque tampoco tenemos tanto dinero para estas actuaciones. Pero en general nuestra agricultura sí que está muy volcada en la exportación, como nuestro sector de frutas y hortalizas. O el propio del aceite de oliva. La clave de nuestra agricultura efectivamente está en los mercados de exportación.

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