Francisco Javier Briceño: "Llegaremos a vivir 150 años"

El doctor Francisco Javier Briceño | MADERO CUBERO

Las manos del doctor Briceño ya no tienen por qué tocar órganos y tejidos cuando operan. Es más, puede hasta tener más de dos. Podría contar con tres, cuatro o cinco brazos. Todos los que admite Da Vinci, el primer robot con el que ya se pueden practicar cirugías en el hospital universitario Reina Sofía de Córdoba gracias, principalmente, al empeño de este doctor por preparar a la ciudad para la revolución tecnológica que cambiará para siempre el futuro de la medicina en los próximos años.

El doctor Francisco Javier Briceño dirige, a sus 51 años, la unidad de cirugía más tecnológica del hospital Reina Sofía de Córdoba. Briceño es el responsable de que el centro sanitario cordobés se haya convertido en el primero de España en operar un hígado con un robot.

A sus órdenes trabajan unos 200 profesionales con tecnología punta. Muchos de los pacientes que son operados por este costosísimo robot son incapaces de saber toda la tecnología, todo el esfuerzo y todo el trabajo que hay detrás para que una operación de hígado les deje las menores secuelas posibles. Son las maravillas de la sanidad pública, la que no mira la cuenta del banco del paciente ni pregunta por su origen, mezclada con el ya famoso espíritu Reina Sofía, que tanta salud ha dado a los cordobeses en las últimas cuatro décadas.

PREGUNTA. ¿Se considera usted un pionero?

RESPUESTA. Bueno, la verdad es que la palabra pionero quizás sea un poco exagerada. Pionero significa el que hace algo que no ha hecho absolutamente nadie antes. Yo creo que es muy difícil en el terreno de la cirugía ser realmente un pionero mundial, porque, obviamente, el desarrollo de la cirugía en España siempre está a expensas de lo que se está haciendo en los foros internacionales. Sí me considero una persona valiente, en cuanto a que en el momento en el que algún grupo ha hecho algo que me llama la atención quirúrgicamente pues tengo puesta la vista por ver si es aplicable aquí. Lo digo por el robot, que lleva tiempo funcionando, sobre todo en los países asiáticos. Llevan ya diez, doce años de cirugía robótica, pero bueno, las técnicas quirúrgicas se van extendiendo como olas lentamente hasta que uno ve la posibilidad de aplicarlas aquí.

"En cirugía está todo inventado"

Pero lo que se dice un pionero como el primero que va a la Luna, no. Creo que debe quedar claro. Igual que la historia de este hospital. Se han hecho procedimientos que son hitos, pero no han dejado de ser locales o nacionales. Hitos internacionales es realmente complicado. Para lograrlos, debemos ser los que desarrollan la tecnología, que es lo que nos falta. Nosotros heredamos o adquirimos tecnología de otros, que es cuando realmente uno en cirugía puede sentirse pionero. En cirugía está todo inventado. Las técnicas quirúrgicas están desarrolladas a lo largo de mucho tiempo y lo que cambiamos es la manera de instrumentarlas, de usar la tecnología para abordarlas. Ahora, realmente nadie va a contarnos cómo se hace una cirugía en el estómago o en el esófago. Eso está diseñado y además desde hace décadas. La manera es cómo se hace ahora. No es como que bueno, que viene la laparoscopia, pues la aplico. Que viene la robótica, como ahora, pues aplico la robótica. ¿Que dentro de un poco de tiempo vendrá la navegación? Pues la aplicaremos. Entonces, bueno, hay que estar un poco atento a lo que se está desarrollando en el mundo. Ver ideas que tienen otros que a lo mejor sí que son muy novedosas, impactantes y transgresoras, que uno las puede importar y llevar a cabo. Y la mayoría de ellas para que al final acaben siendo como nosotros llamamos el standard of practice, es decir, lo que hay que hacer. Y abandonar las viejas escuelas quirúrgicas. Como en el arte, aquí hay escuelas y hay que apostar por las punteras de cirugía.

"El robot no opera solo"

P. La cirugía es como siempre: un bisturí que hace una incisión. Viene siendo así desde el mundo clásico. El cirujano hace la incisión a pulso y ahora, con esta nueva técnica, es ayudado por un robot.

R. El cirujano sigue manteniendo la esencia de su palabra. Cirujano significa el que utiliza las manos para operar. Eso sigue siendo exactamente igual. Antes era la cirugía de las grandes decisiones en la que la destreza del cirujano estaba usando su mano de una manera directa, con instrumentos, pinzas, bisturí, tijeras, disectores... Era una forma muy directa de contactar con los tejidos. Luego pasamos a la vía mínimamente invasiva, la laparoscopia. Obviamente, la mano del cirujano es la que sigue operando, lo que ocurre es que lo hace interponiendo un instrumento con una longitud porque va a entrar por unos tubos, unas cánulas muy pequeñas. Y el robot es muy parecido. Aquí ya físicamente el cirujano y el paciente están separados. De una manera inalámbrica, la orden de lo que está haciendo el cirujano con las manos lo está transmitiendo al robot en sí. El robot, lejos de lo que puede pensar la gente que es ajena la medicina, no opera solo. Nosotros no decimos que vamos a operar un hígado, le damos al botón del robot y éste opera solo. El cirujano es el que opera. Lo que ocurre es que esto es igual que cuando uno mueve un coche teledirigido o un dron. La diferencia es que el robot reproduce tu movimiento con toda exactitud. Además, lo ralentiza un poco en aras de ganar precisión y elimina el temblor. Hay que tener en cuenta que cuando nosotros operamos tanto con nuestras manos o con laparoscopia son instrumentos que pueden tener 40 o 50 centímetros de longitud. Una vara muy fina es muy difícil que no se perciba un mínimo temblor, por muy diestro que sea el cirujano. El robot elimina absolutamente esa situación. Pero la esencia de lo que hace el cirujano, una persona que opera con sus manos, la sigue teniendo.

"Un cirujano robótico tiene más destreza para operar que un cirujano clásico"

Al revés de lo que pueda pensar la opinión pública, creo que si tuviera que decir que quién es más diestro, si un cirujano clásico o un cirujano robótico, para mí un cirujano robótico tiene más destreza. Mucha más. Tiene que hacer lo mismo, pero a una distancia física del paciente. Tiene que hacer la misma sutura con instrumentos con los que no tienes un contacto físico. Eso realmente te exige mucha destreza, mucha capacidad mental, mucha visión tridimensional. Y siempre tienes que ser muy meticuloso y saber que no tienes la opción de la inmediatez. Me he formado en cirugía abierta, pero cuando ahí tienes un problema normalmente hay un recurso para resolverlo de una forma inmediata. Si tienes un sangrado, inmediatamente tienes tu mano para frenarlo. En laparoscopia o con el robot esto no es tan inmediato. Uno tiene que tener recursos, pero los vas a aplicar a través de instrumentos que no son tus propias manos. Por lo tanto, tienes que estar preparado para eventos importantes pero no tienes la inmediatez de la mano de cirujano que inmediatamente para o comprime una arteria para que no sangre. Por eso digo que bajo mi punto de vista, es más complicado. De hecho, si uno analiza las curvas de aprendizaje de la cirugía, la curva de aprendizaje de la cirugía mínimamente invasiva y de la cirugía robótica son mucho más largas que la de la cirugía abierta.

"Hoy, con el 3D, podemos simular la operación que vamos a hacer"

P. Más tiempo de formación.

R. Para que me entiendas, yo me acuerdo cuando era residente de cirugía de este hospital que en dos o tres años de residencia tú eras capaz de hacer muchos procedimientos quirúrgicos por cirugía abierta. Esos mismos procedimientos, para hacerlos por laparoscopia o por robótica, necesitas en torno a cinco años para que puedas repetir los mismos procedimientos que hacías por la vía abierta. O sea, es técnicamente más demandante, es mucho más precisa, los resultados los agradece el paciente, pero ni mucho menos es más fácil. Las máquinas nos facilitan por su diseño muchos aspectos de la cirugía, sobre todo en cuanto a la visión. No es lo mismo cómo ve uno con su propio ojo que cómo ve con una televisión de ochenta pulgadas. Una estructura de dos milímetros la ves como una cosa inmensa. La tecnología nos permite ver en posiciones que nuestros ojos no permiten. Te pongo un ejemplo: no es lo mismo ver una estructura cuando entras en el campo quirúrgico, que la visión que tienes es anteroposterior, que ver una estructura de abajo a arriba, de arriba a abajo, de lado, cosas que el ojo humano no ve. En definitiva, son endoscopias que se van colando entre la cavidad del cuerpo y te permiten ver mucho mejor.

Luego está todo el mundo una de la navegación y la simulación, algo que en cirugía abierta no teníamos, pero que hoy podemos reconstruir en 3D y simular la cirugía que vamos a hacer. Se parece a cómo los pilotos de avión y carreras se preparan tanto la ruta que van a hacer, como también situaciones de emergencia. Todo lo puedes simular antes de operar. Y eso, obviamente, es mucho más complejo. Yo siempre digo que la cirugía mínimamente invasiva tiene todas las ventajas para el paciente. En cuanto a que el paciente, el tiempo que se está operando realmente no está percibiendo, no se está enterando de nada. Pero claro, estás realizando una técnica que es muy minuciosa, que dura más que la cirugía abierta y que tiene enormes ventajas para el paciente porque se va a recuperar mucho antes, va a empezar a tolerar antes y se va a poder ir de alta antes, pero que tiene un efecto colateral para el cirujano.

"En la cirugía laparoscópica, cuando terminas, el dolor que no tiene el paciente lo sufre el cirujano"

P. ¿Por qué?

R. Pues porque una cirugía que a lo mejor se hace en dos horas por vía abierta, por vía laparoscópica se puede realizar en cuatro o cinco horas. Cuatro o cinco horas en las que uno está de pie viendo un monitor. Y yo invito a cualquiera en su casa que esté seis horas delante del televisor de su salón en una postura fija y manejando algo con sus manos... Cuando terminas el dolor que no tiene el paciente muchas veces decimos que lo hemos heredado los cirujanos. El analgésico que no le vamos a dar paciente, porque la laparoscopia te permite que no les duela tanto, nos lo tenemos que tomar nosotros después. Nosotros buscamos mucho la ergonomía en el trabajo. La laparoscopia no es muy ergonómica: la postura de la mesa es determinada, trabajamos como te he dicho antes con instrumentos a mucha distancia, estamos mirando un monitor... Eso hace que canse. Quizás esa es una de las grandes revoluciones del robot. Con el robot operas sentado, operas con la frente apoyada en una especie de visor tridimensional, los brazos también están apoyados y normalmente tienes un asiento confortable. Desde el punto de vista de la duración de la cirugía es prácticamente la misma que la de la laparoscopia, pero no tienes las posturas forzadas. Cansa mucho menos. He estado en grandes discusiones entre cirujanos laparascopistas y cirujanos robóticos, y los que hacemos las dos cosas, si tuviéramos que definir la ventaja principal del robot probablemente vaya por el terreno de que uno está más cómodo. Un cirujano más cómodo significa que es un profesional que que no se va a precipitar, que no va a tomar decisiones rápidas, que no está cansado y eso en una cirugía de muchas horas es importante y obviamente, en definitiva, lo va a transmitir en seguridad del paciente.

"La gran ventaja del robot es la comodidad y un cirujano cómodo no se va a precipitar ni a tomar decisiones rápidas"

P. Yo no me puedo imaginar a una persona concentrada durante cuatro horas exclusivamente en una operación.

R. Eso depende de lo que uno tiene entre manos. Si uno se juega la propia vida, yo te puedo asegurar que estarías muy, muy concentrado. Cuando uno se juega la vida de otra persona, probablemente tenga un nivel de concentración muy parecido a eso. Creo que el organismo, el cerebro, la producción de endorfinas, hace que estés totalmente concentrado. Incluso a veces nosotros no tenemos la sensación del paso del tiempo. Han podido pasar seis horas y tú tienes la sensación de 30 minutos. Claro, cuando llevas unas nueve o diez horas de intervención y terminas es como cuando has hecho el examen final de una asignatura. Estás totalmente totalmente destrozado. Pero esas nueve o diez horas de cirugía te puedo asegurar que las resistes. He estado en trasplantes donde uno no se explica cómo ha podido estar 18 horas seguidas operando. Sin parar.

"He estado en trasplantes donde uno no se explica cómo ha podido estar 18 horas seguidas operando. Sin parar"

P. ¿Ese es su récord?

R.- Sí, sí. Menos mal que no es todos los días. Pero puedes estar perfectamente. Y durante ese tiempo no tienes señal absoluta de cansancio, por así decirlo. El cansancio viene después. Entiendo que es igual que los deportistas. Vemos a Rafa Nadal jugar y dices: este hombre cómo puede estar cinco horas pegando esas carreras. Cuando estás concentrado es como si el tiempo no pasara. Y a veces las situaciones son muy estresantes. Puedes estar 12 horas remando en un lago. Pero 12 horas con olas es otra historia. A veces no es que estemos cuatro o cinco horas en una cirugía totalmente controlada. El paciente puede ser inestable, tocas estructuras vitales en las que cualquier problema en ellas tiene consecuencias en cuanto a su supervivencia. A veces la cirugía va rodada, pero en otras puede ser muy intensa. La cirugía del hígado y el trasplante la comparo con la Fórmula Uno. Vas corriendo con el coche y tienes que estar pendiente de todas las curvas. Como te salgas de una se te ha acabado la carrera. Quizás ese sea el mayor aliciente de la cirugía a la que me dedico. Es impredecible. Todos los enfermos son diferentes, el nivel de improvisación y toma de decisiones puede ser difícil. Tienes la vida de una persona en tus manos y puede ser que en un segundo la pierdas. Tus decisiones son determinantes y las tienes que tomar en segundos. Tenemos un plus de estrés y peligrosidad. Te puedes tirar desde una montaña todos los días en parapente. El paciente realmente te plantea un problema. Sabes qué tiene, qué diagnóstico tiene y qué técnica le vas a aplicar, la has hecho muchas veces, pero cada enfermo te lo va a presentar de una manera. Todos los días es como una especie de reto. Cada día tienes que tomar decisiones muy diferentes porque la invasión de un tumor está en una determinada zona, que la imagen no definía bien, tienes un sangrado inesperado... Esas decisiones las puedes prever, pero no estaban pactadas. Eso hace que cansarse de esta profesión sea muy difícil. Nadie puede decir que está harto de hacer hepatoctomías derechas. El que diga eso es un auténtico insensato. Todos los días esa cirugía se presenta de una manera diferente.

"La cirugía robótica se desarrolló también para el espacio. Si un astronauta tiene un problema, ¿quién lo opera?"

P. Volviendo al robot. ¿A qué distancia exacta del paciente opera?

R. La cirugía robótica se concibió inicialmente para hacer dos grandes tipos de operaciones. Una era la posibilidad de hacerlo entre ciudades. De hecho, hay una operación descrita creo que fue de París a Nueva York. Es como cuando uno se conecta en internet con un japonés. La cirugía robótica se desarrolló también para el espacio. Si un astronauta tiene un problema, ¿quién lo opera? La transmisión de la señal en esas distancias tan grandes tiene un retraso, que seguro que tú sabes de eso más que yo.

"Yo podría estar aquí en mi despacho operando y los cirujanos en el quirófano. Eso se puede hacer. ¿Tiene sentido? No"

P. La famosa latencia.

R. Eso es. Entonces, a lo mejor uno daba una orden y el robot la ejecutaba uno o dos segundos después. Así no se puede operar. Es como cuando oyes hablar a una persona en televisión y su voz va con retraso a la imagen. Esto es igual. Todavía no está desarrollado para resolver la latencia. De manera que se han ido acortando los espacios y los cirujanos operan dentro del mismo quirófano donde está el robot o a lo sumo desde una habitación de al lado. La tecnología te permite más distancia. Yo podría en Córdoba hacer perfectamente una operación en otro hospital de la provincia. No habría latencia. Incluso en otra provincia andaluza. Lo único que necesitas es una consola en un sitio y unos cirujanos que son los que preparan los brazos del robot, cambian los instrumentos y a los que tú les vas diciendo qué tienen que hacer. Realmente aquí, por ejemplo, tenemos un quirófano robótico y dentro está todo: la consola del cirujano, la mesa de operaciones y lo que nosotros llamamos el carro, donde van los brazos robóticos. Yo podría estar aquí en mi despacho operando y los cirujanos en el quirófano. Eso se puede hacer. ¿Tiene sentido? No. Pero viendo más allá, imagina que puedo hacer una cirugía en un hospital que no tiene la suficiente formación o un caso complejo. No me tengo que desplazar o el paciente. Se puede hacer. En sí, hay que mejorar el tiempo de respuesta pero se conseguirá.

"Dentro de cinco años la cirugía que vamos a tener será totalmente diferente"

Ahora mismo hay un boom. Aquí tenemos el robot Da Vinci, que es el que ha dominado la cirugía robótica en los últimos diez años. Pero ahora vienen una serie de patentes nuevas que a nivel mundial son muy interesantes. Nos van a permitir que casi todos los quirófanos tengan la opción de desarrollar la cirugía robótica. No tener un quirófano robótico, sino meter la cirugia robótica en todos los quirófanos. Vienen robots no muy grandes del que cuelgan todos los brazos, vienen brazos individuales. Para una cirugía a lo mejor necesito solo un brazo o dos. O uno auxiliar y el resto lo hago por laparoscopia. Vienen patentes asiáticas y son realmente interesantes en cómo nos va a cambiar el concepto de la cirugía. A mí me dicen que soy un poco exagerado, pero creo que dentro de cinco años la cirugía que vamos a tener será totalmente diferente.

"En el futuro proyectaremos imágenes tridimensionales en el quirófano de los órganos que estamos operando"

P. ¿Cómo se imagina esa cirugía del futuro?

R. Hace cinco años nadie podía imaginarse cómo iba a ser la vida hoy. Y hace diez años, ¿cómo era? Si entonces preguntaban cómo iban a ser los futuros teléfonos móviles... En el terreno de la cirugía estoy convencido de que el futuro va por dos áreas: una es la universalización de la robótica. El robot es caro pero cuando se desarrollen patentes será barato y se podrá instalar en muchos quirófanos. Por otro lado, viene todo el terreno de la simulación, la navegación, en la cual vamos a ser capaces de hacer reconstrucciones tridimensionales, pero no como las de ahora, sino que las vamos a tener proyectadas en el mismo quirófano. Incluso con el desarrollo de imágenes holográficas de los órganos que estás operando. No sé si tú te acuerdas de La guerra de las galaxias y el tablero de ajedrez en el que se movían las piezas o cuando se proyectaba la princesa Leia. Ahora mismo hay empresas noruegas que están desarrollando reconstrucción holográfica de lo que estamos operando.

"Hay que estar subido en el tren y no esperando en la estación"

El quirófano va a ser un lugar muy parecido a lo que vemos en las películas de ciencia ficción. Yo lo veo así. Puede ser que esté exagerando un poco, pero la tecnología va a un ritmo en el que a nosotros nos cuesta cada vez más adaptarnos. Hablando con un cirujano español que también hace robótica decíamos que estábamos haciendo ya la cuarta residencia. Empezamos en la cirugía abierta, luego hicimos la residencia de la cirugía hepática y de trasplante, luego hicimos la residencia de la cirugía laparoscópica y ahora estamos haciendo la residencia de la cirugía robótica. Pero no descarto que dentro de cinco años empecemos otra otra residencia. Aprender siempre es bueno, sobre todo cuando te gusta. Con la robótica tenía una apuesta firme. La robótica ya había empezado, pero se hacían cosas muy estandarizadas como la próstata o el cáncer de colon. Pero eso es lo que hace todo el mundo. Había que hacer algo que fuera realmente innovador. Igual que aposté en su momento por la cirugía laparoscópica del hígado, que hace muy poca gente en España, pues pensé que era muy importante introducir la robótica. Soy de la opinión de que hay que estar subido en el tren y no esperando en la estación. Dentro de cinco años, cuando la robótica se extienda no quiero esperar a que me enseñen los demás cómo es. Quiero estar en la posición de que este hospital sea el que enseñe a los demás. Eso supone mucho sacrificio, ser un poco valiente pero con cabeza. Una vez que el equipo está preparado y que creemos que podemos hacer algo, lo hacemos. Creo que hemos demostrado en muchos años que podíamos hacer cosas, y que luego, pues bueno, ha resultado que es como hay que hacerlas. Pues en la robótica, igual. Esto es una oportunidad que se nos brinda con una tarjeta blanca para que tú la escribas gracias a la dirección del hospital. Entonces hay que escribir. Hemos hecho los primeros hígados, hemos hecho las primeras derivaciones hígado digestivas, la semana que viene empezamos ya con la cirugía del páncreas...

"Si lo están haciendo en Corea, ¿por qué no lo vamos a hacer nosotros?"

Es mejor ir por delante que esperar a que te lo cuenten. Esa es una buena filosofía, y eso hace equipo. Los profesionales que yo dirijo son cirujanos jóvenes, son cirujanos con muy buena formación... tener un equipo de atrás, que te sigue o que hace cosas novedosas, hace que te pongan retos o a cavilar. ¿Y por qué no la vamos a hacer? Si lo están haciendo en Corea, ¿por qué no lo vamos a hacer nosotros? No nos sentimos inferiores. Solo necesitamos los medios. Ese es el famoso espíritu de Reina Sofía que se pregona tanto. Mientras en otras áreas le ponen el robot y han dicho vamos a hacer lo que todo el mundo, no voy a poner ejemplos. Aquí el día que pusieron el robot por supuesto que empezamos con lo estándar, pero ya estábamos pensando que lo íbamos a aplicar para otras cosas que se estaban haciendo en otros sitios del mundo pero no en España.

"El futuro de los trasplantes pasará por no hacerlos"

P. Hablando de futuro y de trasplantes, ¿cómo se imaginan que serán dentro de unos años?

R. Voy a decir una barbaridad. El futuro de los trasplantes pasará por no hacerlos. Me voy a explicar. Probablemente, y esto lo comento en los foros de cirujanos de trasplantes, cuando dentro de décadas analicen lo que hacíamos tiempo atrás dirán: qué barbaridad, que cogían órganos de cadáveres y los implantaban a otras personas para que siguieran vivas. Eso es lo que hacemos. Lo que viene es la revolución de la bioingeniería y de la terapia celular. Probablemente tengamos la opción de contar con granjas de órganos y la opción de tener órganos sintéticos, construidos para un determinado receptor. Ya hay experimentos en los que uno desde una matriz celular es capaz de reconstruir un corazón, que late. Que lo ve uno latiendo en una placa de ensayo y laboratorio y se queda impresionado. Igual que existen impresoras 3D, van a existir impresoras 3D de órganos. En eso se está trabajando ya. Por lo tanto, vamos a tener granjas de órganos. Además, va a ser muy difícil de que un paciente llegue a desarrollar una cirrosis. Vamos a ser capaces de preverlo mucho antes teniendo un mapa genómico suyo, casi de nacimiento. Así, si es necesario hacerle una repoblación celular en su propio órgano para regenerarlo, pues se hace. Parece ciencia ficción, pero eso existe ya. Te voy a poner un ejemplo muy simple: el año pasado una industria japonesa compró por más de 40.000 millones de euros a una serie de empresas que se dedican a la bioingeniería y a la terapia celular. La economía a veces nos marca las líneas a seguir. Es obvio que la apuesta del futuro viene por ahí.

"Teniendo un mapa genómico de nacimiento va a ser muy difícil que un paciente llegue a desarrollar una cirrosis"

P. ¿Cuál es el futuro inmediato?

R. El futuro inmediato no es tan de ciencia ficción. El futuro se basa en recuperar órganos que hoy por hoy no son válidos pero lo eran en la persona que estaba viviendo. El propio proceso de la donación y la extracción hace que no lo sea, pero se pueden recuperar gracias a máquinas. Aquí se están haciendo experimentos y rescatando órganos que no servían a priori. Hemos podido demostrar que esos órganos se podían utilizar. El trasplante gracias a esto quizás deje de ser una actividad tan nocturna. Los que nos dedicamos al trasplante vivimos de noche. El ochenta por ciento de las trasplantes de órganos se desarrollan a lo largo de la noche. Esto va a permitir que los órganos se mantendrán en máquinas y teóricamente se podrán programar. Ahora, el trasplante nos exige inmediatez. El tiempo aquí es muy importante.

"Aquí se están haciendo experimentos y rescatando órganos que no servían a priori"

El futuro nos va a permitir manipular los órganos. Si quiero que un órgano produzca determinada sustancia a un paciente que le viene bien porque es diabético o hipertenso, lo podré manipular genéticamente para que cuando se le implante le resuelva otros problemas de salud. Y eso ya se está haciendo. Por ahí va todo el terreno del trasplante. Vamos a ver también cómo muchos pacientes que actualmente no se pueden trasplantar porque no tienen indicación, gracias, sobre todo, al desarrollo de lo que llamamos la ecología de trasplante, que es un concepto muy nuevo, probablemente tengan cabida también: el mundo de la metástasis que ahora no lo tiene, el mundo de los tumores biliares... Todo esto probablemente y dentro de no mucho va a ser trasplantable. Gracias a que vamos a tener agentes haciendo terapia capaces de comprobarlo. La verdad es que el abanico de opciones es más que sugerente. Alguien puede pensar que está hablando una persona un poco iluminada y te puedo asegurar que no. Estoy convencido de que el desarrollo ahora mismo de la terapia celular y de la ingeniería nos va a permitir ver cosas espectaculares. Es como cuando uno ve las láminas antiguas y dice, pero bueno, cómo podían operar así. O lo que hacían los cirujanos al principio del siglo XX. ¿Pero cómo podían hacer esto? Con la mentalidad actual llevada a esa época, te equivocas. No sabemos por dónde se va a expandir la biología en el futuro. Nos está llevando a sitios que pueden ser peligrosos pero son muy estimulantes. Probablemente tengamos que reinventar la profesión médica.

"El desarrollo ahora mismo de la terapia celular y de la ingeniería nos va a permitir ver cosas espectaculares"

El otro gran terreno viene por los tan famosos algoritmos, el big data y demás. La cirugía aún no, pero existen muchas especialidades médicas que se basan en el diagnóstico y en la toma de decisión. Yo estoy convencido, y le pido disculpas a mis compañeros médicos de esas especialidades, que lo que hoy en día son algoritmos de ayuda para la toma de decisión en el futuro serán los que realmente tomen las decisiones. Una mente humana puede manejar del orden 20 o 30 variables para tomar una decisión. Un big data puede manejar millones de datos para tomar la misma decisión. Un médico con mucha experiencia probablemente se iguale a una máquina de algoritmos evolutivos, pero esta máquina lo acabará superando y haciendo un diagnóstico o toma de decisiones más correcta. Esto es como la historia del ajedrez. Antes teníamos los campeonatos humanos, luego llegaron los de humanos contra el Deep Blue, y Deep Blue 2 le ganó a Kasparov. Hoy en día a ningún campeón del mundo se le ocurre enfrentarse con una súper máquina. Le va a pegar una paliza. Esto va a ser igual. El futuro de la medicina pasa por que la toma de decisiones va a estar en manos de ordenadores, nos guste o no. Yo trabajo mucho con matemáticos de la Universidad de Córdoba aplicando la inteligencia artificial al terreno de trasplante de órganos. Es muy curioso. Todos presumimos de que somos capaces de tomar una decisión correcta, pero un ordenador la toma mejor que nosotros. El matrimonio este es muy curioso. Y la inteligencia artificial es un campo muy interesante. Sin ser matemático estoy convencido de que en el futuro el mundo de la computación estará aquí dentro.

"El futuro de la medicina pasa por que la toma de decisiones va a estar en manos de ordenadores, nos guste o no"

P. La bioingeniería suena a ciencia ficción. Empezamos a convertirnos en dioses y a generar vida. Estamos jugando hasta con la propia mortalidad del ser humano.

R. No sé si has leído Sapiens, El Homo Deus y el que vino después. Las reflexiones que hace el autor, Hariri, a lo mejor son muy transgresoras. Pero gran parte de lo que dice tiene un fundamento muy serio. No estoy tan convencido de que lleguemos a tener súper hombres en los conceptos que definía Nietzsche. Pero si estoy convencido de que la vida tal y como la entendemos la va mejorar la bioingeniería. La esperanza de vida que tenemos ahora mismo probablemente la bioingeniería sea capaz de pulverizarla. Si uno tiene un órgano que está dañado y lo puede regenerar, si uno sabe que su genoma tiene determinados oncogenes que los va a controlar y evitar que desarrolle un tumor, pues nos permitirá prolongar la vida. Ahora, de ahí a llegar a la inmortalidad... Creo que los que accedan a la inmortalidad serán los que puedan acceder a esa súper medicina. ¿Todos vamos a acceder? ¿Todos nos vamos a hacer inmortales? De hecho lo vemos: la bioingeniería es muy costosa. ¿Quién lo va a poder pagar? La medicina cada vez es más cara y lo va a ser más todavía. Estoy de acuerdo en que llegaremos a vivir 150 años.

"En el futuro el quirófano será un lugar muy parecido a lo que hoy es ciencia ficción"

P. Nosotros no.

R. (Risas) Yo creo que no. Pero seremos capaces de prolongar la vida con ayudas de este tipo. La inmortalidad a lo mejor es aburrida.

P. Desaparece la diferencia que nos iguala a todos: la muerte.

R. Son armas que tenemos disponibles y bien usadas pueden ayudar al desarrollo de la humanidad. Pero nos quedan problemas por resolver no en el terreno médico, sino medio ambiental. ¿Qué hacemos con una población casi inmortal cuando se ha cargado a todas las especies de más de 30 kilos en 100 años? ¿Sabes qué pasará, no?

P. Tendremos que buscarnos otro planeta.

R. O no. Todo el día con granjas de explotación intensa. No lo sé. El futuro es incierto.

P. Si somos capaces de generar órganos, quizás seamos capaces de generar comida.

R. Sí, sí, si realmente lo somos. Tú puedes hacer una manipulación animal a esferas casi astronómicas. Pero probablemente dejemos de ver leones, ballenas... Si ese es el precio de la inmortalidad, a mí no me gustaría verlo.

P. ¿Y los cyborgs? He llegado a leer que en el futuro podríamos descargar nuestra memoria, nuestros recuerdos en un ordenador para que permanezcan siempre. Seríamos transhumanos, con brazos robóticos muy fuertes que podríamos mover con nuestro cerebro...

R. Yo sí creo que con nuestro propio cerebro seamos capaces de hacer más cosas. No sabemos aún cómo. No digo mover objetos con telequinesia ni nada eso, pero ya hay programas en los que uno mentalmente puede dar órdenes a algunos aparatos. Probablemente seamos capaces de desarrollar tecnología para eso. Ahora, el tema de los cyborgs o los robots independientes, que es quizás lo que nos da miedo, pues bueno, no digo que sea imposible. En cirugía para que un robot operara tenía que reconocer los patrones de las estructuras. La anatomía del hígado tiene del orden de 10.000 variantes anatómicas. Para que un robot operara tenía que ser capaz de reconocer esas 10.000 variantes. Un error en cualquiera supone desde una complicación seria hasta incluso el llevarte la vida por operarte de una simple vesícula. Hasta que los robots sean capaces de reconocer todos los patrones anatómicos posibles creo que queda mucho. Ni siquiera en el terreno de lo más sencillo lo han hecho. Cuando eso ocurra, no me cabe la duda de que procedimientos simples los podrán hacer los robots sin que nosotros intervengamos. Pero todavía queda mucho. No voy a decir si lo veremos o no, ya que no está tan lejos. Queda mucho tiempo de una cirugía bajo el control del cirujano. Eso no se nos puede ir de la mente. Lo más importante de la cirugía es que el paciente esté en un contexto de seguridad. Hoy por hoy, la da el cirujano arropado por sus instrumentos. Para que la relación no sea del cirujano con el paciente, queda mucho. Y la rebelión de los robots en plan Terminator, eso queda ya para las películas (risas).

"Queda mucho tiempo de una cirugía bajo el control del cirujano" El doctor Francisco Javier Briceño | ÁLEX GALLEGOS

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21 de julio de 2019 - 02:01 h