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ENTREVISTA

Francesca Thyssen-Bornemisza: “Llevar el arte a una gran audiencia es un enorme reto”

Entrevista N&B a Francesca Thyssen-Bornemisza, presidenta de TBA21

“La última vez que vine aquí, vi una exposición bellísima”, dice Francesca Thyssen-Bornemisza cuando el periodista le pregunta por el pasado del Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A), el espacio que, desde este viernes y durante los próximos tres años, será el nuevo centro de operaciones de la Thyssen-Bornemisza Art Contemporary (TBA21), la fundación que impulsó hace 20 años esta aristócrata amante del arte, siguiendo la tradición familiar.

Antes fue actriz, cantante y modelo, aunque acabó finalmente dedicada al coleccionismo. Con su propio estilo (que ella define como una suerte de sensibilidad femenina no muy común entre el mundo del coleccionismo), ha seguido los pasos de su padre, el célebre Heinrich von Thyssen-Bornemisza. Sin formación académica, su intuición la llevó a apostar por la intersección entre ciencia y arte. El resultado fue la TBA21, que tiene proyectos en Viena, Madrid y Venecia, y que, desde este viernes, operará desde Córdoba, una ciudad milenaria en la que, como reconocerá, hay que trabajar duro para que cuaje la comunión entre el público y el arte contemporáneo.

Aunque Francesca Thyssen-Bornemisza (Lausana, Suiza, 1958) está pletórica ante el reto. Principalmente porque ha tenido que ser una ciudad pequeña como Córdoba la que le ha puesto en bandeja la posibilidad de exhibir algunos de sus fondos más monumentales. Por delante, tres años en los que espera trabajar con los artistas locales a partir de tres patas: ecología (el río Guadalquivir), cultura (el flamenco) y espiritualidad (investigando el misticismo sufí y aplicándolo a la actualidad).

El C3A se construyó para acoger el tipo de arte que hay en Futuros abundantes

PREGUNTA. Supongo que hoy es un gran día para TBA21, para Córdoba y también para ti. Me gustaría saber cómo estás viviendo esto a nivel personal.

RESPUESTA. (Resopla) Bueno, por un lado, estoy esperando a un montón de amigos que van a venir hoy aquí, a lo largo del día y por la noche. Y además, tengo un montón de amigos en esta salas que hay detrás ahora mismo. Me refiero a todos estos trabajos que hay y que algunos vienen de los primeros años en los que empecé a coleccionar. De algún modo, cuando miro todo esto, pienso: Si he estado comprando instalaciones es porque siempre he soñado exponerlas en un museo. 

P. ¡Pues cuidado con lo que sueñas! No dicen eso…

R. (Sonríe) Sí. Cuando consigues juntar todo esto… Es que estas obras han sido adquiridas en un periodo de 20 años. Algunas otras, como ha explicado Daniela (Zyman, la comisaria de la muestra), han sido producidas hace nada. Por ejemplo, la de Abraham Cruz Villegas, que está por ahí, se ha terminado ayer mismo. Así que aquí hay obras que son de ayer mismo y otras que tienen 20 años. Y me parece una locura. Es que ha sido un viaje tremendo para mí; poder experimentar todo esto, y hacerlo durante todos estos años en colaboración, ha sido el mayor regalo que nadie nos hubiera podido hacer. Eso es lo que Córdoba nos ha dado: la oportunidad de explorar nuestra colección y mostrarla al público, que es, en realidad, la única razón por la que alguien compra una obra de arte, para compartirla.

P. Parece, desde fuera, como el cierre de una etapa y el inicio de otra nueva.

R. Sí. Un aniversario redondo como el 20 aniversario es un momento para celebrar pero también para mirar tus logros del pasado. Pero dura poco, muy rápidamente, te pones a pensar. ¿Y ahora qué? ¿Cómo van a ser los próximos 20 años? ¿En qué nos vamos a centrar? Y la razón por la que Córdoba es tan interesante e importante para nosotros es porque, de algún modo, las expectativas no son las mismas que en una gran ciudad. Este es un sitio con tanto que ofrecernos, que nos da tanto que explorar, tanto que aprender… Y mientras nos movemos hacia el futuro, queremos cambiar nuestra praxis. Porque, comprar estas enormes y monumentales piezas de arte no es realmente sostenible. Así que queremos enfocarnos más en la performance y en la producción de conocimientos y la búsqueda artística. Trabajar directamente con los artistas y captar sus nuevas ideas, sus nuevas sensibilidades. Ellos no necesitan manifestarse necesariamente de esta forma monumental, ni en estos grandes edificios. Tenemos que pensar en cómo convertir esta institución en un medio de apoyo a los artistas y en producción de conocimientos y artística. Pero sin perder de vista que, además, estamos pidiendo a la gente que introduzca cambios en su vida. Estamos pidiendo a la gente que haga cambios. Y creo que esta es una oportunidad para que los coleccionistas privados tomen decisiones espontáneas y cambien.

P. Primero ellos, después los públicos.

R. Las grandes instituciones públicas y los grandes museos nacionales tienen el mismo problema. Porque uno no puede cambiar de repente el sistema de grandes museos. En ese sentido, somos unos privilegiados porque nunca hemos estado conectados específicamente a un espacio y podemos explorar cómo trabajar en el futuro a través de diferentes medios y metodologías. Y, en ese sentido, insisto en que Córdoba es una posibilidad para nosotros, para poder desarrollar un fuerte programa de trabajo comunitario. Queremos trabajar con la gente.

Andalucía es una enorme reserva de talento

P. ¿Ya ha empezado este trabajo? 

R. Ya lo estamos haciendo, lo estamos haciendo con Plata y con Ciudad de las Ideas. Y por supuesto, trabajaremos también con Casa Árabe, y con un grupo Sufí que hay aquí. Es que hay tanta historia aquí. Son mil años de historia, no sabes lo afortunados que nos sentimos.

P. Cuando piensas en Córdoba, uno siempre piensa en su historia. No sé si eso os pesa a vosotros, como le pesa a muchos creadores que trabajan en la ciudad.

R. Bueno, es que nosotros empezamos hace unos diez años la TBA21 Academy, que está en Venecia. Con ella hemos hecho muchas expediciones y exploraciones en el Mediterráneo, en el Pacífico y en el Caribe, y hemos sabido crear un diálogo entre arte y ciencia a través de las voces de los pueblos indígenas, activistas y conservacionistas. Pero, todo esto que te cuento, mirado a través de la lupa del arte. Y la cuestión es que en Venecia también hemos trabajado con la comunidad local. Desde que abrimos -¿cuándo fue, hace tres o cuatro años?, sí, hace cuatro años ya-, en estos años hemos estado siempre enfocados en los venecianos. Porque mucha gente del mundo del arte llega a Venecia sólo por la Bienal, pero nosotros decidimos enfocar nuestro trabajo a la comunidad. Y fue Marcus Reymann, que es el director de la academia, el que dijo que había que trabajar con los gondoleros, con los marineros, con las escuelas, con la universidad… Incluso hemos trabajado con personas audiodeficientes, porque en la región sólo hay un signo para el pescado. Para todos los peces del mar, sólo hay un signo. Hemos hecho muchas cosas a nivel comunitario en Venecia y eso es el modelo que nos permite investigar las cosas que nos interesan. Pero siempre, con la comunidad, nunca sin ellos. Y aquí hay tanta gente, con tanto conocimiento, que a lo mejor no han encontrado el apoyo o la forma de articular sus ideas y, a lo mejor, nadie las conoce.

P. La idea es trascender al propio C3A y tomar Córdoba.

R. No tomar. Nuestra idea es explorar Córdoba. 

P. Entiendo. La suerte es que la cultura está en la superficie en Córdoba. No es como en Venecia, que tienes que apartar a los turistas para encontrar la verdadera Venecia. 

R. Pero Córdoba es muy turística.

Los coleccionistas han asumido el papel de los museos a la hora de apoyar a los artistas

P. Bueno, pero no tanto.

R. No lo suficiente (Se ríe) No sé, yo desde luego he visto un montón. En mi hotel hay muchos americanos.

P. Sí, pero Córdoba no es Venecia. De momento…

R. Sí, y no queráis ser como Venecia. Puede llegar a ser una pesadilla.

P. Donna Leon, la escritora, estuvo aquí hace unos años y nos dijo exactamente lo mismo.

R. Toda la ciudad se ha convertido en un AirBnB, y la gente que solía vivir allí se ha tenido que mudar por la gentrificación. 

P. Eso ya está ocurriendo en la zona donde está tu hotel. En los alrededores de la Mezquita.

R. Sí, esa calle es así, sí. 

P. Lo bueno es que, a unos metros, se puede todavía palpar la esencia de lo cordobés. El flamenco, la joyería…

R. Pues hay un montón de investigaciones en todo el mundo sobre el origen del flamenco. De dónde han venido todas esa tradiciones y vamos a estar trabajando aquí con una artista llamada Yasmine Dubois, y ella está totalmente enamorada del flamenco. Y además, Isabel Lewis va a venir a mirar los movimientos de la danza. Es a eso a lo que me refiero, queremos crear este increíble diálogo, porque el flamenco está evolucionando mucho, y hay nuevos talentos, nuevos estilos, nuevos intérpretes… Hay una verdadera explosión en este campo y es súper interesante para los artistas extranjeros venir aquí y formar parte de esa evolución. Así que espero que seamos capaces de establecer colaboraciones, o conversaciones al menos, para que todos podamos aprender de todos.

Comprar enormes y monumentales piezas de arte no es realmente sostenible

P. A mí me parece muy interesante y fresca la mirada que los extranjeros tienen sobre el flamenco. Porque los cordobeses no siempre son capaces de mirar las cosas con distancia.

R. Sí. No sólo en Córdoba.

P. ¿Cómo miras tú a Córdoba? ¿Qué se te pasó por la mente la primera vez que alguien te dijo que había una posibilidad de trabajar en Córdoba?

R. Pues lo primero que pensé es que Córdoba iba a ser un entorno fértil en el que trabajar. Porque hay mucho espacio sobre el que pensar, y eso no lo tienes en grandes ciudades. Incluso en una ciudad como Sevilla, hay más presión, están pasando muchas cosas… Aquí, el espacio es más amplio para explorarlo y para investigar. Y sigo pensando que a eso es a lo que nos tenemos que dedicar.

P. No sé si coincides conmigo, pero yo personalmente pienso que algunas de las cosas más fascinantes en el mundo del arte están ocurriendo en la periferia de las grandes ciudades. 

R. Por supuesto. Estoy totalmente de acuerdo. En el mismo sentido. Los venecianos ya no saben cómo es Venecia, porque están tan preocupados por los AirBnB y por la laguna, que todo lo demás se difumina. Y yo creo que, mucho de lo que hemos hecho en Venecia ha sido, de hecho, tratar de reconectar a la gente con sus antiguas tradiciones. Aquí, por ejemplo, nos ha sorprendido mucho el río. 

P. ¿El río? ¿Por qué?

R.  Es muy interesante. Nosotros trabajamos enfocándonos en una cosa y esperando que nos abra un nuevo mundo. Y pensamos: mira este río, tan bello y salvaje. Y cuando empezamos a hablar con la gente de aquí del río era como “Oh, sí, el río”, en plan, “no solemos pensar en el río”. Así que, si al principio no habíamos hablado del río, ahora es todo lo contrario, es una de las cosas que más nos interesan. Porque el agua es un elemento primordial ahora mismo. Todo el mundo está hablando del agua. El agua es muy importante y este río está tan descuidado. Ni siquiera puedes nadar en él. Entonces, ¿qué va a ocurrir cuando haya una bajada seria? La desertificación de Andalucía es un problema real. Y necesitamos, si podemos, explorar este asunto desde un punto de vista ecológico y a través del arte. Porque hay mucha gente aquí que está súper receptiva con eso. Y el otro lado de la investigación va a ir sobre el sufismo.

Lo primero que pensé es que Córdoba iba a ser un entorno fértil en el que trabajar

P. ¿El sufismo?

R. Sí, porque hay maestros sufís que aún viven. Son los viejos fundadores de las instituciones que hicieron grande a esta ciudad y están vivos y están encantados de compartir su conocimiento. Esto se puede llevar a muchas capas, la filosofía de vivir juntos en armonía con la naturaleza. Hay muchas enseñanzas que podemos tomar de ellos. No se trata de bucear en la cultura islámica, sino en coger las enseñanzas de estos grandes poetas sufíes y aplicar lo que podamos aprender de ellos hoy. Y, por supuesto, la tercera pata del proyecto es la música. El flamenco. Y estamos muy emocionados con lo que va a ocurrir esta noche (la entrevista se realizó el viernes), con el concierto de Fernando Vacas. Y además es su cumpleaños, así que va a ser salvaje. 

P. Estás convencida, en todo caso, de que el arte debe estar comprometido con la sociedad.

R. Totalmente. Y, además, es que hay que llevar el arte a la gente. No puedes esperar que la gente cruce este puente para entrar en un museo sólo porque haya un museo. Sí, hay que llevárselo. Ese es el reto. Y a mí me encantan los retos. Con esta fundación hemos ido logrando grandes retos. Y conseguir llevar el arte a una gran audiencia es un enorme reto. Pero, además, también lo es conseguir que la comunidad local esté entusiasmada con este museo. 

P. Eso sí que es un reto.

R. Ese es “el reto”. Pero creo que tenemos que concentrarnos en estas cosas con mucho cuidado. Porque, al final, los propios museos pueden ser su peor enemigo. Son edificios austeros, este es muy brutalista. Pero, además, todo el área alrededor del C3A está muerta. La tierra está muerta, las plantas están muertas, hay cemento alrededor y hay una terrible valla alrededor del museo. ¿Has visto la valla? Es terrible. Hay muchas muchas cosas que dicen: “No vengas aquí”. Y eso es una de las cosas que necesitamos superar.

P. ¿Qué te has llevado, personalmente, de trabajar con jóvenes artistas en los últimos 20 años? 

R. Pues es que experimentar cómo cambia el proceso creativo… Hay muchos maestros con cuyo trabajo conceptual he tenido que familiarizarme. Porque yo no he nacido ni me he desarrollado de forma académica y hay cuestiones que son muy intelecutales. Pero creo que, ahora mismo, hay artistas que son muy orgánicos, muy directos, que no tienen miedo de mostrar las cosas tal y como las ven. Y que tampoco temen hacer las cosas de una forma bella e incluso romántica. Entonces, diría que hoy hay menos principios rectores, tras décadas en las que las instituciones han dictado lo que era o no era arte. Siento que hay un nuevo método o un nuevo lenguaje emergente entre las nuevas generaciones de artistas y lo interesante, en una exposición como esta, tan intergeneracional, es que puedes ver el trabajo de algunos maestros de los que han aprendido. Está por ejemplo Isa Genzken, cuyo trabajo es muy austero y poderoso, o Beatriz Milhazes o Ernesto Nato, y estos trabajos son mucho más contemporáneos. Así que hay una interesante conversación entre los artistas más veteranos y los emergentes. Y creo que nada parece fuera de sitio en esta exposición. Lo viejo y lo joven junto. Eso es algo muy bonito.

La única razón por la que alguien compra una obra de arte es para compartirla

P. Incluso el propio título: Futuros abundantes. Dicho hoy, mientras estamos viviendo una guerra y todas estas crisis, pudiera parecer un punto de vista irónico. Pero cuando la visitas, ves que se usa mucho material reciclado y que la idea es que la abundancia es pasado, presente y futuro. Básicamente, entiendo que el futuro está ocurriendo ahora.

R. Exactamente. El futuro está ocurriendo ahora. Ese es exactamente el tema. ¿Vas a venir a Venecia? (Se refiere a la Bienal, donde también van a llevar su colaboración con Córdoba) 

P. No. Me encantaría, pero no creo. 

R. Ah, qué pena.

P. Me gustaría hablar de coleccionismo. Me imagino que ha cambiado muchísimo en las últimas décadas. 

R. Bueno, creo que lo que ha cambiado en el mundo del coleccionismo es que ahora hay un montón de mujeres, que es lo que realmente da forma al futuro. Porque, después de que mi padre, que es uno de los pioneros, pusiera su colección al público y quisiera compartirla y prácticamente la regalara a los españoles -y lo hizo con esa inmensa generosidad-, gente como Pinault y otros coleccionistas importantísimos, todos hombres, inmediatamente construyeron grandes museos con su nombre, usando, casi siempre, fondos de sus compañías. Y yo creo que esa es una manera de abordar las cosas y que ellos tienen colecciones extraordinarias, y creo que son incluso más importantes que las colecciones estatales. Porque los presupuestos públicos se han encogido durante los últimos 30 o 40 años. Así que creo que lo que los coleccionistas han hecho es asumir un papel que los museos solían hacer: apoyar a los artistas e invitarlos a desarrollar proyectos, y exhibir sus obras y cambiar sus carreras, literalmente, poniéndolos en el mapa. Y, en este sentido, creo que las mujeres, como coleccionistas, hacen eso con una sensibilidad distinta.

P. ¿Cuál es esa sensibilidad?

R. No tenemos miedo. Es decir, hay un modelo, que es emular a los museos. Reemplazarlos, de alguna manera, en lo que colecciones de arte contemporáneo se refiere. Pero, hay otra manera, en la que tratas de sumergirte en el espacio y trabajar con la comunidad. Y eso requiere una sensibilidad diferente, un proceso de pensamiento lateral que está menos impulsado por el ego. Y que está más conectado con preguntarse: ¿Cómo podemos marcar la diferencia? ¿Cómo podemos ayudar a la comunidad? Eso estaba claro desde el principio

El flamenco está evolucionando y es muy interesante para los artistas extranjeros venir aquí y formar parte de esa evolución

P. Pero un proyecto así en Córdoba se ha tenido que hacer con apoyo de lo público

R. Y hay que decir que han sido extraordinariamente generosos a la hora de darnos un buen presupuesto para este proyecto. Esta exposición es cara. Y el propio edifico es, de hecho, muy paradigmático. Hay una armonía y permite tener una interesante conversación entre arte y arquitectura. Porque la arquitectura es tan fuerte aquí, es tan abrumadora. Es que es brutal el impacto en las exposiciones tradicionales de fotografía, por ejemplo. Me estoy acordando de cuando vi una exposición de Diane Arbus en el museo de Louisiana. Y había espacios y salas donde encajan fotografías pequeñas. Pero, esto que hay aquí es distinto. Esto es un reto. El C3A se construyó para acoger el tipo de arte que hay en Futuros abundantes. 

P. Pues tiene tres años más para ello.

R. Sí (Se ríe) La verdad es que estoy deseando trabajar con Juan Antonio (Álvarez Reyes, director del CAAC), porque está muy involucrado con los artistas locales. Y tenemos que reconocer que Andalucía es una enorme reserva de talento. Y no lo digo desde un punto de vista nacionalista, ni porque tengamos que decirlo, es que realmente hay una enorme energía aquí.

P. El sentimiento de identidad cultural es algo que no se puede desligar de Andalucía.

R. Exacto. Y por supuesto tenemos que colaborar en los programas de creación de los próximos años. No sé si en las residencias o en las exposiciones, pero queremos que nos vean como un proyecto de oportunidades para crear nuevos trabajos a diferente escala. La cosa es que se estaban haciendo cosas muy interesantes aquí y en esto entra un tercer elemento, y es que hay que compartir el espacio.

P. Sí, de hecho, a final de año está proyectada una exposición de arte cristiano en el C3A. La elección del C3A para acoger esta exposición ha sido muy controvertida. Y me gustaría saber tu opinión al respecto.

R. De esa exposición en particular, sólo sé lo que he leído al respecto. Y querían ponerla en La Caja Negra, creo, y nosotros consideramos que va en contra de los principios que estamos intentando promover. Creo que hay también mucho de cultura de la cancelación en todo esto. Creo que ese es el problema que la gente está teniendo con este asunto. Que se dice: esto es contemporáneo, esto es arte histórico… Y eso es un enfoque unilateral. Y creo que lo importante en esta parte del mundo, en Occidente, es la inclusión. La tolerancia que ha existido entre diferentes culturas y creo que esa es la manera en la que Andalucía y Córdoba quieren ser vistos. Especialmente, en un momento como el actual, en el que la cultura de la cancelación es un gran problema y es algo súper impopular, ante lo que la gente reacciona de forma muy negativa. Eso es todo cuanto puedo decir de esto. No hay necesidad de criticar la programación que han hecho otras personas. En mi opinión, esto es lo que explica que las emociones estén tan caldeadas. 

P. Antes de despedirme, me gustaría preguntarte si ya tienes un sitio favorito en Córdoba. 

R. Bueno, he venido muy poco todavía. El sitio al que vuelvo a ir cada vez es la Mezquita. Sé que es la respuesta más obvia. 

P. Lo es, aunque yo llevo toda la vida yendo y me sigue sorprendiendo.

R. Sí. Pues mira, me muero de ganas de una cosa: he invitado a unos compositores fantásticos a que vengan y estudien música aquí. Se llaman Soundwalk Collective y vienen en junio, creo. Y van a crear su nuevo trabajo, que esperamos obtener permiso para hacer algo dentro de la Mezquita. Porque es increíble la cantidad de espacio disponible para nosotros. El próximo año y el siguiente será más reducido en el museo, así que intentaremos buscar formas para intervenir en la ciudad. Pero muchos de los edificios no tiene suficiente control del clima. Y no se puede hacer instalaciones en algunos lugares simplemente por la cantidad de polvo. Y si uno no tiene las condiciones apropiadas, se estropea el trabajo. Así que hay que intentar encontrar la fórmula para generar instalaciones en la ciudad. Eso me parece súper excitante.

P. Me parece que tres años pueden no ser suficientes.

R. Puede que tres años no sean suficientes, pero por lo menos son un comienzo.

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