La superficie de ajo baja un 20% en la provincia de Córdoba

Cabezas de ajos.

Asaja Córdoba ha informado del comienzo de la recogida y el arranque mecanizado del ajo en la provincia de Córdoba en una campaña en la que se ha registrado “un descenso de superficie del 20%, por lo que habrá una disminución lógica en el número de kilos recolectado”.

Tal y como ha indicado el presidente nacional de la Sectorial del Ajo de Asaja, Miguel del Pino, en una nota, no obstante, “la calidad va a ser buena porque afortunadamente no está lloviendo en la recolección, que es cuando es peligrosa la lluvia porque se ponen negros las capas del ajo y hay que venderlo como destrío con un precio mucho más bajo que la calidad normal”.

En relación con la campaña anterior, se produce por tanto una bajada en la producción al haber menos superficie plantada; si bien la calidad, en general, es “igual de buena que el año pasado, aunque se observa un menor tamaño este año”.

En los años anteriores, la superficie de siembra se mantenía en 2.000 hectáreas, pero este año “se ha reducido debido principalmente al miedo que los ajeros tenían a la ausencia de aguas en los pantanos y la poca seguridad que había de lluvia”.

En este sentido, Del Pino ha explicado que el ajo es un cultivo caro, “alrededor de 12.000 euros hectárea” y, “por eso, es necesario asegurar el agua porque, si no se tiene, puede ser una ruina”. Así, ha añadido que, aunque el ajo precisa muy poca agua en relación con otros cultivos, la necesita en su momento y, si no se tiene, lógicamente habrá menos kilos y menor calidad.

Por otra parte, el 31 de mayo se celebró en Lisboa el plenario del Comité Mixto Frutas y Hortalizas donde ha participado también Miguel del Pino como representante nacional del Ajo de Asaja y como uno de los representantes del Grupo de Contacto del Ajo, cuya última reunión fue el pasado 28 de abril en Francia.

En esta reunión, en la que han participado los representantes de todos los grupos de contactos de los diferentes cultivos, también han tomado parte miembros de los ministerios de Agricultura de los países que forman de este Comité Mixto de Frutas y Hortalizas, habiendo asistido el secretario general de Agricultura y Alimentación, Fernando Miranda.

Dentro del Grupo del Ajo, se ha trasladado lo tratado el mes anterior en Francia, es decir, información sobre el desarrollo de la campaña en curso por países, análisis de la situación actual del mercado mundial, previsión de cosecha para 2022, análisis comparativo de la situación de disponibilidad de productos fitosanitarios para el cultivo del ajo, aportación de datos para la elaboración del Estudio Europeo del Coste de Producción del Ajo Congelado y análisis de situación del etiquetado de origen.

Las principales conclusiones fueron la inquietud por el fuerte incremento de los costes de producción del ajo, debido a la subida del precio de todos los insumos (carburantes, embalajes, fertilizantes u otros materiales) y por la presión de la gran distribución para no subir los precios al consumidor.

“Gran preocupación”

También se ha tratado la “gran preocupación” por la falta de materias activas autorizadas para luchar contra plagas y enfermedades. En este sentido, piden a las administraciones que defiendan conjuntamente el mantenimiento de sustancias para los que no existan alternativas. El fungicida Tebuconazol ha sido identificado por Italia, Francia y España como esencial para el tratamiento de la Roya, por lo que debe mantenerse su uso más allá de 2023.

Igualmente, piden “la autorización de nuevas moléculas para el cultivo del ajo, que ya estén autorizadas para otros cultivos, o de nueva creación y las derogaciones necesarias para el cultivo, en aplicación de una especie de 'artículo 51' conjunto”.

Miguel del Pino ha concluido que han salido “satisfechos y esperanzados en que nos autoricen provisionalmente esos productos sanitarios temporalmente hasta que encontremos sustitutos autorizados que tengan el mismo efecto”.

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