En cada verso el corazón

Chirigota 'Los que le dan el biberón al panda y al león'. | TONI BLANCO

La noche es oscura. Es fría y llorosa. El cielo rompe en llanto de invierno. Llueve. En demasía por momentos. Las calles mojadas dan forma a una pintura triste. Bucólico es el paisaje plasmado sobre el lienzo de una ciudad que, sin embargo, mantiene abierto su cobijo a la alegría. Así como a las emociones que capaces son de subir el mercurio del termómetro de los sentidos. Al otro lado de la puerta no existe la gelidez. Tampoco la tormenta. Y la ausencia de luz no es tal con el faro de cada copla. En la plaza que lleva su nombre, el de ella que nunca dejará de estar aun después de haberse ido. En el puente en que la verdad es una locura mal entendida. En el límite entre el infierno y el cielo. El lugar poco importa. Ya sea una gasolinera, el salón de cualquier hogar, un presente visto con la óptica de un lejano futuro o el escenario de un gran concierto. Es lo que tiene febrero, es lo que tiene la travesura y el ingenio de Don Carnal. En cada acorde un sentimiento, en cada verso el corazón. De repente aparece la fiebre, que es por el Carnaval.

Todo ocurre en un espacio común. Son las tablas del Gran Teatro, sobre las que no es menos la cantera. Porque ésta es la que abrió en la noche oscura, fría y lluviosa del sábado la segunda función semifinal del Concurso de Agrupaciones Carnavalescas. Una sesión en la que cada copla fue un latido, también con los más pequeños. Bajo la dirección de Antonio Cobos Comisario y con letra y música de Rafael González, los más pequeños tomaron el escenario para recordar que sin ellos no hay mañana, como no habría hoy sin lo que otrora tuvieran sus edades. Y cantaron por derecho, como en su primer pasodoble, en el que narraron la difícil experiencia que supone para un hijo la separación de sus padres. “Desde que se separaron yo soy la falsa moneá, que de mano en mano va y ninguno se queá”. En el segundo ofrecieron un cariñoso homenaje al artífice de su chirigota, con el nombre de ‘Contigo vibro’: el Comisario. Sus voces marcaron la senda que había de recorrerse en esta ocasión.

Un camino en el que cada agrupación dio un paso al frente para tratar de establecer la diferencia. Fue la del sábado noche de chirigota acertada pero también de comparsa vibrante. En esa última modalidad el farol volvió a brillar en un punto exacto, concreto. En la plaza de Rosario Castilla Valle, siempre en la memoria, la agrupación de Javi Lonene fue de nuevo ese Don Juan ante el que cualquiera se rendiría. Otra vez una conjunción perfecta entre música, voces y repertorio. Con galantería pero también con mirada crítica, ‘A que te enamoro’ lanzó un dardo al que cree que todo lo sabe en esto del Carnaval. “Yo soy de aquí el aficionao, no me hace falta ser jurao […] yo sé quién es el bueno y quién es el malo […] yo soy el rey del Gran Teatro […] y el que era mi hermano ya no me gusta, porque el que me gusta ahora es el que era el más malo”. En sus versos incluyó, como no podía ser de otra forma, el merecido reproche a quien entra y sale del teatro según qué grupo actúe. Y al final, el verdadero Número uno es él, y así le conocen: Pepe Gálvez, que nada se pierde desde su butaca. En el segundo de la tanda, la comparsa ensalzó a su tierra. “Andaluces, alcemos nuestra bandera, cada padre, cada madre en las escuelas, que los niños sepan defenderse” de quienes tratan de despreciar su identidad.

La segunda semifinal fue noche intensa en esa modalidad. Pues antes de la formación de Javi Lonene pisó las tablas la de Miguel Amate. Regresó a escena ‘La Comparsa del loco’, que ametralló al machista y a Felipe González. “Cuando un hombre dice ser tan hombre hay algo que suena a cuento […] si un tío llora es de maricones […] a esos hombres que dicen que son hombres y tratan con la punta del pie a las mujeres”. Ellos, los varones rudos, que caminan entre la homofobia y el menosprecio a la hembra -así se entienden ellos-, son en realidad un fracaso. En el segundo pasodoble, el turno fue para el ex presidente del Gobierno. “Te olvidaste del pueblo que te aclamó en los ochenta […] eres tú quien da la espalda a España […] el socialismo sinvergüenza, señor González, usted ha cambiao, dejó de ser un buen presidente para ser un desgraciao”, cantó este conjunto. Intenso fue también el pase de ‘Ánimas’, que gritó con valentía a la verdadera figura de Fidel Castro, “aquella escoria que dejó para la Historia un país sin primavera”. La Comparsa de Puente Genil lo comparó, aunque hay claras diferencias, con Franco. “Son cosas del destino o tan sólo coincidencia, o simple casualidad, que fue por un mes de noviembre, igualito que el gallego”. Antes, en su primer pasodoble, los pontanos dedicaron su letra a los niños de Siria, todos los que tienen que huir de su tierra a causa de las armas y el terror.

Las tres comparsas destilaron crítica y reivindicación, que también mostraron de forma clara las chirigotas. Todas completaron grandes actuaciones, marcadas por el buen sentido del humor pero también por el saber hacer en sus pasodobles. Fue noche de versos como saetas. Y en cada cual, en efecto, el corazón. A Los Mayas no les tembló la voz, ni el pulso, para hablar de un tema tabú que debe dejar de serlo. “Cuando llega el Viernes Santo, ya llegó ese gran día, todo un año esperando”, expresó de primeras la agrupación que después fue directa al mensaje. “El corazón, el corazón, yo le pongo tos los años […] el maricón, el maricón, en mi hermandad así me conocen […] de qué sirven mi trabajo y mis desvelos, si después me mandan pa los infiernos”. Quizá sea una generalización, pero es hora desde luego de que nadie sea visto como diferente, de que el respeto sea total. En ese ámbito y en otro cualquiera. Describieron ‘Los que le dan el biberón al panda y al león’ esa situación a través de un homosexual que dedica no poco tiempo a la preparación del paso de su Virgen.

Después fue turno para recordar a un histórico del Carnaval de Córdoba: Antonio Navajas Pelos (padre), todo un pionero. “Y así nació una historia […] creaste escuela con tus chirigotas”. Rememoraron Los Mayas de esta forma, también, al mítico grupo de Los Bebés, que el sábado recibió su homenaje por parte de la Asociación Carnavalesca Cordobesa y veteranos de la fiesta. Este grupo tiró de magnífico sentido del humor en su segundo cuplé de la mano de Pedro Funes, presidente del jurado del pasado año. Él les operó de apendicitis y revisaron que no faltaran puntos como en el fallo de 2016 -el error de las puntuaciones a escena-. Gran pase también el que completó la Chirigota de Fleky, Fae y Marco, que en su primer pasodoble ofreció una canción de amor más allá de la frontera de la memoria: “Y si me llegara esa enfermedad que quita los recuerdos […] cántame cariño mío la letra de este pasodoble”. El Alzheimer nada puede borrar si es intenso, como lo fueron los versos para los progenitores de la pequeña Nadia, “la niña que además de estar malita tiene por padres a dos sinvergüenzas […] y todo ese dinero, que cambiaría por escuchar de sus labios un te quiero”. Triste realidad de una sociedad, en la que alguien es capaz de usar la enfermedad de un hijo y la solidaridad de los demás para hacer caja. Dos buenos cuplés y un popurrí más que divertido, antes del cual lograron que el teatro hiciera la ola, cerraron la actuación de ‘Este año jugamos en casa’.

La de este sábado fue también función de fiebre chirigotera de Cañete de las Torres, pues desde este pueblo llegaron las otras dos agrupaciones que completaron el cartel. La primera en pisar las tablas fue la de Los Nenes, que volvieron de nuevo del futuro para hablar de valentía en la vida tras el desamor y de la problemática independentista de Cataluña en sus pasodobles. En su presentación volvieron a buscar los ganadores del Concurso de Agrupaciones Carnavalescas, aunque esta vez de en CORDÓPOLIS lo hicieron en Diario Córdoba. Un buen gesto hacia los medios que siguen el Carnaval. Tras contar que en un trayecto por el tiempo terminaron vendados cuales momias en Egipto, los chicos de ‘Una chirigota con futuro’ dieron continuidad a su tanda de cuplés de preliminares. Aquello de los resultados de la Quiniela… No pudieron seguir, pues la gente se enteró y eso podría provocar cambios en los partidos. “He pensado que es mejor la Bonoloto”, y los números empezaron a darle al miembro del jurado al que se dirigían, ése que les confesó ser muy cordobesista, antes de que la historia se repitiera: “Si quieres venimos el viernes y te cantamos el resto”. Una llamada a estar en la final del certamen.

Una petición que también realizó de simpática manera ese Manuel que también es una folclórica. Aunque no fue La Califa la que lo cantó sino el público con un momento de interacción en el popurrí. La chirigota ‘Manolo para los amigos’ ofreció un buen pase, marcado también por el buen humor y con capacidad para meter en sus letras temas de plena actualidad en torno al Concurso. Sucedió en un muy buen segundo cuplé, en el que tras desear que este concierto no fuera el último en el Gran Teatro este año, dieron espacio en su letra a las comparsas ‘Ánimas’ (porque “lo que viene ahora es la Semana Santa”) y ‘Bajo tierra’ (“con estos gorros de comparsistas”, con capiteles de columnas -los de Fernán Núñez son arqueólogos-). Antes de un entretenido popurrí, los integrantes de la Asociación Esto está ganao incluyeron en su repertorio sendos interesantes pasodobles. El primero, a Córdoba. Pero a la totalidad, a la provincia. Al “verde en los Pedroches”, a “las viñas en Montilla” o al castillo de Almodóvar del Río. Lo enlazó este conjunto al premio a la mejor letra a la tierra propia de Cajasol. “Ay si para conseguir el premio de tus pueblos me olvido”. A mantener viva la memoria. También con lo que sucede en el mar, y en las orillas de nuestras playas, con quienes buscan en una patera una vida mejor. Desgarradora copla que fue directa al corazón

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