Rebelión: ‘Los mequetrefes’ alzan la voz

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Es atrevida por abierta, valiente por sencilla -en la puesta en escena-. Lo suyo es una rebelión en toda regla. Con un tipo a medio camino entre la comparsa, su modalidad, y la chirigota, ‘Los mequetrefes’ dan un paso al frente. Alzan la voz y no necesitan telón de foro -o forillo, como se le llama-. Visten peto, parecen marineros pero sólo son obreros -de clase y, por ende, de cualquier oficio- y necesitan apenas alguna que otra escalera, algún bidón y quizá un cañón de gomaespuma. Suficientes son la letra y la música para ir a la revolución, que es lo que hiciera este viernes la comparsa de los hermanos Cobos en el Gran Teatro Falla. El debut, que para unos cuantos no lo fuera, en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC) de Cádiz, es notable por parte de esta agrupación.

Comenzó la comparsa a oscuras y con foco en el centro del escenario. La luz apenas permitía ver a sus miembros y una pancarta. “La rebelión de los mequetrefes”, rezaba el trozo de tela. El tipo era colorido, alegre, y la música por instantes a lo largo de su actuación, también. Eran currelantes, que habría dicho Carlos Cano. Casi al estilo de aquella murga que escribió el granadino, ‘Los mequetrefes’ afilaron las lenguas para golpear en el cogote a los gobernantes y defender a quienes siembran callos en sus manos. Su manifestación fue ruidosa en afinación, de las que gustan, y compactó con acordes bien llevados. La guitarra de Fernandito Abad se dejó notar. Afirmaba Luis Cobos que tendrían sello de aquella comparsa de Córdoba, de la que formaron parte él y sus hermanos, y era cierto.

La presentación ya fue una declaración de intenciones. “Rebelión ante un sistema que te ofende, que ni te cuida ni defiende, y que te culpa a ti de to […] ya está bien de agachar la frente, nadaremos contracorriente […] si te rodean, tú de frente, que ésta es tu tierra y éste es tu sol”, cantó la comparsa. El patio de butacas respondió ante la puesta de largo de ‘Los mequetrefes’, que en el primer pasodoble se bañaron en el mar del Carnaval con una copla para Cádiz: “Y para colmo, en febrero, un simple mequetrefe, aquí puede soñar”. Más emocionante resultó el segundo de la tanda, todo un alegato a la sublevación -entiéndase el juego de palabras- de la mujer. “En un país en el que un Gobierno, responde ante un mismo trabajo, con un sueldo desigual […] sigue tu lucha por la igualdad, aunque el mundo se pare, y el país te reviente”, fueron sólo algunos de los versos.

En el aire estaba el aroma de esa comparsa que escribía Miguel Amate y que no van a olvidar en Cádiz. Y se sintió en el popurrí, de sonido vivo y cambiante, como ocurría con aquella otra; de juegos vocales que paladear con el gusto de los oídos. Las comparaciones son odiosas y es mejor no caer en ellas, pero siempre es bueno tener una referencia como ésa. Los cuplés, por cierto, fueron sobre una vigilante mujer con las redes sociales de su marido -quizá no pegaba demasiado tras el gran segundo pasodoble a favor del feminismo- y acerca de un reloj tan moderno que incluso ordenaba ejercitar el cuerpo.

Fue ya con el enlazado final de cuartetas cuando el Falla confirmó lo que antes había advertido: gustaba la agrupación. La última copla fue una reivindicación continuada, sin necesidad de un desenlace sensiblero. “Dejaremos bien claro, que el pueblo siempre cumplió, enseñaremos las manos, su dureza y su dolor […] en cambio ellos, con sus manos de manicura”, y para qué seguir. “Si no hay miedo, hay ilusión, ponga a la vida, imaginación”, dicho, entre otras cosas, quedó.

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