De patios en San Lorenzo (VIII): Alvar Rodríguez, 8

Casa-patio de Calle Alvar Rodríguez, 8, en la ruta de San Lorenzo | TONI BLANCO

Sólo un par de calles paralelas después se encuentra el Centro de Interpretación de la Fiesta de los Patios. Dicho espacio se halla en Trueque, una de las estrechas vías que afluyen a María Auxiliadora. También da, como las demás que se suceden desde la plaza Cristo de Gracia hasta la Real Parroquia de San Lorenzo Mártir, a Jesús del Calvario. Es en este entorno donde se ubican dos de las viviendas que participan en el Festival de Patios de Córdoba. Es Alvar Rodríguez, y uno de los inmuebles es el que tiene el 8 por número. Esta casa es propiedad desde hace unos años de Ángela Gómez y su marido, que no dudan en estar presentes en el Mayo Festivo -guía-.

La vivienda tiene su origen en el siglo XVIII, pero de aquello poco queda en realidad. El inmueble se deterioró con el paso de las décadas y las centurias, de tal forma que en el XX necesitó una reconstrucción casi total. Fue entonces cuando el patio ganó su propio lugar dentro del edificio, que cuida con mimo desde su llegada Ángela Gómez. Ella es la encargada de dar vida a plantas y flores durante todo el año para cuando se acerca el mes de mayo. En el plano del Festival aparece la casa precisamente desde 2015, cuando se produjo su debut. Interviene en la ruta de San Lorenzo, dentro de la modalidad de Arquitectura Moderna y con el convencimiento pleno de su dueña. “A mí me compensa esto en lo emocional, económicamente no”, señala Gómez, a modo de crítica también, sobre el certamen.

PREGUNTA. ¿Qué significa el patio para usted?

RESPUESTA. Para mí, es una tradición que llevo en la sangre. Mi madre tenía patio y era florista, mis abuelas cuidaban también mucho de sus plantas y entonces es algo que veo con toda la naturalidad del mundo. No es nada especial para mí.

P. ¿Por qué decide participar en el Festival?

R. Porque creo que es algo que me apasiona y para mí es un orgullo estar dentro de la gente VIP que enseña su patio, que tiene una calidad tan enorme como la que hay en Córdoba. Para mí, nada más que participar, ya es un premio.

P. ¿Qué opinión le merece el Festival de Patios hoy por hoy?

R. Ésta es una respuesta que hay que dar muy bien… Creo que las personas que ponemos los patios, que son la materia prima de la fiesta y de esta historia, que a partir del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad ha tenido una subida inmensa en visitas, estamos un poco olvidadas. Sobre todo por parte de los políticos, del Ayuntamiento, no sé si de la Junta, de la Diputación… De hecho, este año no se ha podido editar la revista (de la Asociación Claveles y Gitanillas) porque ha habido unos problemas que no se han podido solventar. Me parece fatal. También hay un poco de relajación por parte del Ayuntamiento con nosotros. No hemos tenido la reunión habitual que se tiene antes de Patios. Me parece un poco como una falta de delicadeza hacia nosotros, porque estamos abriendo nuestras casas. Es nuestra intimidad. Estamos desnudándonos delante de la gente, de dentro, de fuera, porque el patio es el reflejo de la persona o la familia que lo está cuidando. No entiendo esta falta de empatía con los propietarios, que ya no es sólo una cuestión de dinero, que también. A mí me compensa esto en lo emocional, económicamente no.

P. ¿Qué considera necesario mejorar?

R. No sé si los hoteles y los restaurantes deberían participar de alguna manera como sucede en otras ciudades de España, con un impuesto turístico o algo así, para que eso repercutiera en el Ayuntamiento, en la ciudadanía y en los propietarios de los patios. Hasta ahora no se nos ha quitado lo del IBI (descuento a casas-patios), cuando esto se lleva luchando desde hace no sé cuántos años. Pienso que ha sido por el tema político, porque tenemos las elecciones (municipales) a la vuelta de la esquina. El año pasado se intentó hacer, todos los partidos dijeron que sí y a la hora de firmar se echaron para atrás unos cuantos, que no fueron el PSOE, ni IU sino todos los demás. También hay que decirlo, porque es la realidad. Alguna ventaja deberíamos tener, porque son muchos gastos. Hay muchas deficiencias, falta de empatía, falta de sensibilidad gordísima por parte de los políticos. Y luego, mucha desidia entre todos. Decimos: “No deberíamos abrir nadie”. Pero luego no lo hacemos.

P. ¿Qué futuro cree que aguarda al Festival de Patios?

R. Le deseo mucho futuro. Pero yo, por ejemplo, a mis hijos no los veo abriendo el patio. Yo tengo 56 años. Aquí hay gente más joven y más mayor, y hay gente que ya no tiene relevo. Hay patios que los ha comprado Vimcorsa o la gente que los ha comprado, ya no los ha abierto. Es una pena. O a esto se le da otra perspectiva o seguramente se acabará. En mi casa, esto se va a abrir hasta que yo tenga fuerza. Cuando ya no la tenga, lo dudo muchísimo. Tengo dos hijos y no van a seguir.

P. ¿Cuál es su recomendación para disfrutar de los patios?

R. Mi recomendación primera es el respeto. Si el visitante viene con más respeto, con más tranquilidad, va a disfrutar más del patio. Yo, de hecho, a todo el mundo le digo cómo se llaman las plantas y todo lo que me preguntan. Creo que eso es un cometido nuestro. Tienen que saber que entran en un recinto privado y que no pueden entrar con los bolsos dándole a todas las plantas. Que vengan con tranquilidad, que van a venir a algo especial y único en el mundo. Cuando realmente nos lo creamos, lo valoremos todos: los visitantes, los propietarios y la ciudad.

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