De patios en San Lorenzo (VII): Guzmanas, 7

Casa-patio de Guzmanas, 7, en la ruta de San Lorenzo | TONI BLANCO

El acceso más probable, a la hora de ser elegido, en esta fecha es una de las vías con más solera de la ciudad. Su nombre tiene significado propio, pues Montero es lugar de celebración en Carnaval, como lo fue de paso en Semana Santa y lo era de alto rango en el Mayo Festivo -guía-. La calle que supone el camino principal de San Lorenzo a San Agustín es hoy punto de entrada a Guzmanas. Es en su número 7 donde se sitúa una de las casas que participa en el Festival de Patios de Córdoba. La vivienda entra este año a formar parte del certamen gracias a la labor de sus propietarios, Óscar Rubio y Elena Vilches. El matrimonio muestra en la actualidad el trabajo hecho para la recuperación de un inmueble cuya antigüedad es altamente reseñable.

Tiene su origen el edificio en el siglo XV, en relación con el apellido Guzmán. Señorial en sus primeros días, en el XVII pasó a pertenecer al Obispado de Córdoba, que lo destinó a viviendas sociales. Fue así cómo la casa se convirtió en vecinal hasta la década de los setenta de la centuria del XX. Desde hace seis años habita en ella el matrimonio formado por Óscar Rubio y Elena Vilches. Ellos dieron forma al inmueble actual, que en su patio muestra una recreación de las antiguas cocinas comunales así como otros elementos no poco significativos. Éste se incluye en la ruta de San Lorenzo y dentro de la modalidad de Arquitectura Antigua. El hecho de estrenarse, tal y como ocurre, en el Festival es motivo de satisfacción para sus dueños. “Está siendo una experiencia muy bonita, estamos disfrutando muchísimo”, asegura Rubio.

PREGUNTA. ¿Qué significa el patio para usted?

RESPUESTA. Para mí, el patio es el centro de nuestra casa. Es el lugar en el que compartimos nuestra vida con nuestros familiares, donde hacemos nuestra vida diaria. Realmente, es nuestra zona de vida. El patio es donde nos juntamos para las comidas familiares, donde celebramos barbacoas en verano, donde vienen nuestros sobrinos a jugar. El patio lo hemos vivido también a través de nuestra vecina Manoli, de Guzmanas, 4, que es una de las veteranas de los patios en Córdoba. Ella nos ha transmitido los sentimientos que genera el patio, lo bonito que es abrir cuando vienen los visitantes. A través de sus ojos hemos vivido el patio, entonces cuando nosotros tuvimos el nuestro terminado y lo veíamos ya, decidimos abrirlo. Está siendo una experiencia muy bonita, estamos disfrutando muchísimo. La gente te aporta unos sentimientos muy bonitos, recompensa mucho el alma. Gusta que te agradezcan que abras tu casa, que te reconozcan el trabajo, que vengan otras familias que han vivido aquí y se emocionen.

P. ¿Por qué decide participar en el Festival?

R. El patio era una ilusión para cuando fuera mayor, desde que compré la casa. Teníamos la casa ya arreglada y la vegetación frondosa, teníamos muchas macetas y ya fue decir: ¿Para qué vamos a esperar? Decidimos adelantarlo.

P. ¿Qué opinión le merece el Festival de Patios hoy por hoy?

R. A mí el festival me encanta. Creo que está un poco masificado y que quizá le falta un poco de información al turista. Sobre todo a los que vienen con agencia, porque al que viene desde fuera, tienes la posibilidad de contarle, de explicarle, de compartir y captar de verdad lo que es la esencia del patio cordobés. Pienso que las agencias, en general, traen al visitante, lo llevan a la carrera, van a contrarreloj y creo que desvirtúa la Fiesta de los Patios. A todos los que vienen, les digo: es preferible que veáis cinco patios, los disfrutéis, admiréis sus detalles y os toméis una cerveza o un refresco en la esquina tranquilamente, que es como los cordobeses disfrutamos de nuestros patios. Esto no es una maratón. Los ves (a los visitantes), que van tachando con el boli, y eso no es vivir los patios. Que respetemos la esencia de los patios.

P. ¿Qué considera necesario mejorar?

R. La verdad es que está siendo una experiencia bastante buena, no tenemos queja del certamen. ¿Necesidad de mejorar? Yo creo que en la transmisión del sentimiento y del conocimiento al que viene de fuera. Creo que en puntos de más afluencia sería conveniente que desmasificaran, fomentando las demás rutas e incluso incrementando el nivel de participación de los patios, que no se limitara sólo a 50. Creo que hay muchas joyas escondidas en Córdoba y lo que hay que hacer es un trabajo de recuperación, y de crecer, que no se quede en un círculo tan estrecho. Pienso que es mejor enseñar 70, 80 patios, ampliar la oferta y que el público se reparta, a que se masifique.

P. ¿Qué futuro cree que aguarda al Festival de Patios?

R. El futuro de los patios lo veo un poco incierto, porque creo que hay poco relevo generacional. Aunque hay bastante gente joven participando. Pero si se me considera joven a mí, yo tengo ya 40 años. Independientemente del trabajo que tiene, del dinero que cuesta, creo que tenemos que transmitir a las nuevas generaciones que detrás de un buen trabajo, hay una satisfacción muy grande, que hay unos sentimientos que reconfortan, que es un estilo de vida del cordobés… El centro neurálgico, social, de los cordobeses ha sido el patio, las casas de vecinos, y eso tenemos que seguir manteniéndolo. La ayuda al vecino, el compartir, no sólo las fiestas, que para eso ya tenemos El Arenal. El sentido de la fraternidad entre vecinos es lo más bonito de los patios.

P. ¿Cuál es su recomendación para disfrutar de los patios?

R. Que se paren (los visitantes), que se relajen. Que es preferible ver 15 patios y disfrutarlos a ver los 50 a contrarreloj, que esto no es una maratón. Por supuesto, invitarles, porque la fiesta sin el visitante no existe.

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