Marchita la flor del PSOE

Los socialistas, en la avenida del Aeropuerto en la noche electoral de este domingo | ÁLEX GALLEGOS

Tras arrancar todas las espinas, los socialistas agarraron con fuerza de nuevo su rosa. Las elecciones generales, celebradas el 28 de abril, permitieron a su partido tomar el liderazgo de nuevo en España. Aquel resultado supuso un impulso anímico para el PSOE, que este 26 de mayo volvió a vivir una dura noche. Parecida a la del pasado 2 de diciembre, con las autonómicas en Andalucía, pero más desagradable quizá. La formación de izquierdas, que volvió a ser la más votada en la provincia, acarició su primer triunfo en unas municipales en la capital. Y del mismo modo pensó en revalidar la Alcaldía, pero este domingo debía deparar sorpresas hasta entrada la madrugada del lunes. Si bien el resultado del Partido Socialista mejoró respecto de 2015, lo que incluso le hizo ganar un concejal, quedó por detrás del Partido Popular y vio cómo el bloque de derechas sumaba mayoría absoluta. El PP ni siquiera necesitaba de pacto como lista más votada. Marchitó la flor.

Cargada de tensión se preveía la noche. Tanto como larga, si bien finalmente no se prolongó en demasía. Sí que fueron realmente intensas las horas posteriores al cierre de los colegios electorales. En torno a las 21:50 comenzaron a ser públicos los datos primeros. A esa hora, las caras mostraban un prudente optimismo en la sede del PSOE. Sobre las 21:05 había hecho acto de presencia ya Emilio Aumente, teniente de alcalde del Ayuntamiento durante los últimos cuatro años. Diez minutos después era el expresidente del Parlamento de Andalucía, Juan Pablo Durán, quien llegaba al local de la avenida del Aeropuerto. Fue precisamente momentos antes de que el Ministerio del Interior comenzara a volcar resultados en su web cuando apareció la alcaldesa y candidata a reelección, Isabel Ambrosio.

La primera edil de Córdoba desde 2015 sonreía a su llegada. El inicio del escrutinio resultaba más que positivo para los socialistas, que arrancaron con 11 concejales y opción de gobernar con pacto. Al comienzo, IU obtenía cuatro y Podemos, dos. Las tres fuerzas sumaban para conformar una corporación de izquierdas. El ambiente iba a más en la sede del PSOE, donde pensaban en un histórico triunfo en la capital en unas elecciones municipales. Nunca se había impuesto desde que en 1979 se acudió por vez primera a las urnas, un hecho que aspiraba a romper y que veía próximo. Sobre las 22:00, la vicesecretaria general de Política Municipal en la provincia, Dolores Amo, ofrecía unas primeras declaraciones. Eran en clave global, no sólo de la capital.

“Por lo que está empezando a llegarnos, parece que la tendencia es positiva”, afirmó Amo. La sala principal de la sede continuaba en calma, pues no fue hasta cerca de las 23:00 cuando comenzaron a llegar apoderados y militantes. La satisfacción del inicio de la noche decreció después conforme avanzó el escrutinio de la capital. La seriedad surgió cuando los socialistas quedaron con nueve concejales y de repente vieron rota la opción del pacto a tres con IU y Podemos. La mayoría absoluta, establecida en 15 de los 29 asientos del Pleno, era ya, a la hora mencionada, para los partidos de derechas. Pero existía la sensación de que podía ocurrir cualquier cosa hasta que se cerrara el conteo de votos. Sin embargo, en ese instante nacía otro sentimiento en la avenida del Aeropuerto.

Era preocupación lo que acompañaba a la decepción. Principalmente, porque el PP se aproximaba en número de comicios. Los populares reducían cada vez más la distancia con el PSOE, en cuya sede empezaban a languidecer los rostros. La primera victoria en la capital, en unas municipales, tras la caída del franquismo tenía tintes amargos. El interés era otro superadas las 23:00: no ceder ese agrio triunfo, por mucho que no tuviera utilidad sobre el papel. Entonces, Cs ganaba dos concejales respecto de 2015 y Vox irrumpía con otros tantos. Podemos obtenía la misma cifra que la fuerza de extrema derecha e IU obtenía su peor resultado en Córdoba en toda la democracia –en unas municipales, e incluida la etapa inicial como PCE-.

Parecía que iba a suceder, y así fue. El PP igualó primero el número de ediles de los socialistas y después tomaron ventaja en cuanto a votos. Definitivamente, en la sede del PSOE tocaba otra noche dura, como la del 2 de diciembre (autonómicas). Y eso que la formación obtenía mejor resultado que en las últimas elecciones locales. Los rostros ya reflejaban desilusión, casi tristeza. En torno a las 23:30, Cs conseguía un quinto asiento y se lo restaba a la candidatura de Isabel Ambrosio, que con ocho estaba por detrás de los populares. Así fue cómo se dio por cerrada la noche, con un 99,25% del escrutinio realizado. Ya en la medianoche, el ruido ambiente iba a más. Los apoderados y militantes del los socialistas, así como diversos cargos, esperaban a Isabel Ambrosio.

No fue hasta las 00:20 aproximadamente cuando Isabel Ambrosio abandonó la zona de despachos de la sede del PSOE. Lo hizo junto con compañeros de lista y miembros de la organización a nivel provincial. Los presentes rompieron en un aplauso atronador que se mantuvo durante un minuto, más o menos, hasta que la alcaldesa desde 2015 tomó la palabra. “Vamos a empezar como debe ser, como hacemos los demócratas, felicitando al Partido Popular por su victoria”, arrancó la candidata socialista, que se congratuló de haber hecho “una campaña limpia, sin caer en el insulto”. “Voy a seguir al frente del grupo socialista estos cuatro años, ése es mi compromiso por esta ciudad”, aseveró acto seguido Isabel Ambrosio, que también resaltó, que su partido obtuvo “casi 9.000 votos más que en las últimas municipales” en la capital. Militantes y cargos la despidieron con otra ovación.

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